“En ese entonces me daba por tocarme todo el tiempo. Fluía. Me desbordaba. Jugueteaba con mis aguas”. Así comienza Las ninfas a veces sonríen, nueva novela de Ana Clavel, una escritora que en cada libro cambia de piel. Ahora vuelve como una pequeña diosa, más viva que el deseo, una ninfa que nos seduce con su inocencia como hace con un “caballero de manos dulces”, mientras corta flores del camino.
Novela de iniciación de una adolescente que borda con fantasías su propio paraíso, erótica y sensual, Las ninfas a veces sonríen nos presenta un juego de perversiones desde una mirada femenina. Cuenta con detalles un despertar sexual a veces con otras “ninfas” o “ángeles” o “faunos”, a quienes les da por besar, sorber o tocar. “En ese tiempo le daba por tocarme todo el tiempo. Era un bardo de un mundo ajeno”, murmura antes de encontrar a su príncipe.
La brevedad es una virtud en las novelas de Ana Clavel, quien ha recurrido al travestismo literario al escribir como hombre en Cuerpo náufrago y ha declarado que “el narrador se disfraza, al momento de narrar, a veces asumiendo un género diferente respecto al que firma el escrito”. En su nueva novela, sigue explorando la sexualidad y el éxtasis a través de sus personajes, que se atreven a transgredir sin dejar de ser encantadores.
Recorrer las páginas de Las ninfas a veces sonríen es como leer el diario de una adolescente que conjuga el deseo hasta los límites del infinito.
Las ninfas a veces sonríen, de la escritora mexicana Ana Clavel, lo compré en el Encuentro de Escritores Lunas de Octubre en el 2014 en La Paz, BC, donde Ana lo presentó y despertó mi interés. El libro incluye 45 narraciones breves divididas tres apartados: Apenas Tenue, Toda Fuente y Después del Paraíso. En Las ninfas a veces sonríen encontrarán historias de sensualidad llenas de magia contadas a través de la mirada de una adolescente hasta la de una mujer adulta. Sus personajes son nínfulas, hadas, Titanes, hecatónquiros, faunos y tritones, entre otros seres fantásticos. Me maravilló el lenguaje, los ambientes de ensueño, el sentido del humor que la autora utiliza con maestría para narrarnos los encuentros sexuales de Ada. La literatura erótica nunca había sido contada con tal exquisitez. Garantizo una lectura afiebrada a la vez que deleitable.
Por favor, no me juzguen si derepente esto parece más un divague que un review.
El despertar sexual de la mujer en todas sus presentaciones; a veces niña, a veces joven, otras tantas una mujer, de repente un transexual, hermafrodita pero siempre y para fines prácticos una ninfa.
Miren, siendo sincera, poco entendí. Esto es +18 no tanto por ser un libro explícito porque si hubiera sido eso no habría tantas dudas en mi mente, sino porque hay que tener una mente experimentada para decifrar la riqueza metafórica con la que la autora satura la historia.
A veces fue bonita, otras inentendible y una que otra vez aberrante.
La narración se presenta en forma de relatos de quien a ratos parecía ser la misma persona, pero realmente no llegué a enterarme.
Entonces es de esperar todo un desfile de personajes y sí, algunos de ellos por sus características son representados por seres de la mitología griega, pero la historia en sus momentos más enfermos intensos llega a referir personajes biblicos y eso ya sabemos que es peligroso porque...
¿POR QUÉ?
Porque hay que ser un lector morboso para que estos asuntos logren el cometido de enganchar. En mi caso funciona, pero también me deja cierta amargura el hecho de recurrir a esas referencias para entretener, sobretodo cuando se tiene una técnica de redacción tan floreada. No sé, ya había suficiente tema rojo para encender al público. Pero ajá, yo qué sé.
Tiene sus partes tiernas y nostálgicas razones por las cuales este review no es una tiradera de mierda. Pero no son suficientes como para subir la puntuación y además...
EL FINAL.
Tenemos que me perdí gran parte de la historia por culpa de esta mente inocente y limitada que poseo, y luego está este final tan ?????
Bueno...
CONCLUSIÓN PERSONAL
Quisiera que me hubiera gustado más. Quisiera saber si interpreté bien cada metáfora/referencia/analógía. Y sobretodo quisiera no haberme sentido tan vulnerable durante la lectura.
CONCLUSIÓN PARA EL PÚBLICO EN GENERAL
Si lo leen me cuentan, a ver si entendimos lo mismo xD
A pesar de que el texto se anunciaba en la página web de Alfaguara desde hace ya algún tiempo, apenas he podido conseguirlo el viernes pasado y me lancé sobre él como Ana Clavel, su autora, ha lanzado a su protagonista, Ada, en los tortuosos y desconocidos latifundios de la sensualidad.
No esperaba, honestamente que el libro, breve y ágil, o más bien ansioso y concupiscente, fuese a ser un contrincante tan difícil. Y digo que es difícil porque así como Ada no da cuartel a sus amantes ni a la imaginación, los párrafos del libro no se dejan abandonar con tanta facilidad.
Si he de ser sincero, hay ocasiones en que Clavel hace pecar doblemente a Ada y ello me ha confundido un poco, pues no le basta con agobiar las letras y atormentar los sentidos, sino que además tiene prisa por reconciliarse con su propio cuerpo famélico de sensaciones y con el ágape de seres imposibles (otros dirían, apenas improbables). Se nota que las palabras son gula en la autora, en este lector y en muchos otros.
He de reconocer que el libro no ha resultado ser lo que anticipaba, sino algo mucho mejor. Deja un regusto prohibido en la garganta que lejos de incomodar me ha conquistado, imponiéndose de principio a fin. Nadie puede leerlo sin perdonarse de antemano los excesos de la fantasía, la inevitable debilidad humana.
Así pues, Ada, una ninfa en perene descubrimiento de sí misma, perfora sin el menor esfuerzo el velo de pudor que nos cobija, o hace como si esa fuese su función.
No es un texto para mojigatos ni para concupiscentes. Lo es para quienes no temen enfrentarse al abrumador torrente de ideas que solemos censurar.
Y si no consideramos productiva esta travesía por los océanos del erotismo, al menos habrá que admitir que Clavel nos ha puesto difícil ignorar la oferta.
4 días y 128 páginas. El tercer libro que leo de la autora, y creo que el que menos me ha gustado, pero eso no quiere decir que sea malo, solo que me costó bastante procesarlo. Todo acá es como si pareciera un mini cuento, tantas historias, tanta sexualidad, tanto de todo, es confuso.
Pero realmente creo que la pluma de Ana es prodigiosa, y por eso mismo no es para todos. Siendo más poética de lo que acostumbro, me encantaron muchísimas frases y pasajes de este maravilloso libro.
La primera parte me gustó mucho, la que corresponde a la niñez y adolescencia de Ada. Pero hacia el final, en la edad adulta, la lectura me resultó bastante aburrida.
La sensualidad metafórica que se lee hasta la primera mitad del libro, para la segunda se desdibuja y se convierte en anécdotas sin chistes.
Quizá el gran logro de la autora sea presentarnos la realidad como algo mitológico; este puede ser el libro ideal para quienes buscan lecturas poco comunes.
No había leído antes nada de Ana Clavel y me gustó mucho. A pesar de ser una novela corta y con un lenguaje sumamente poético creo que logró transportarme como lector a un México en el que caben muchos méxicos. No sé como se llame pero eso de mezclar épocas, mitologías y arquetipos me dejó un muy buen sabor de boca. Quiero leer más de la autora.
3.7 Es el primer libro que leo de la autora y creo que me he enamorado. Qué forma de escribir... Es un libro muy corto pero con una prosa poética excelentemente escrita. Me ha encantado la habilidad de describir el despertar de una adolescente de una manera tan bonita mediante la evocación de un paraíso de faunos, diosas, ninfas y fantasía. Es una narrativa llena de imaginería, inocentemente erótica por la que dejarse llevar.
Rico en imaginación, sublime erotismo, imágenes barrocas que a veces me hacían detenerme a decifrarlas, Ada la ninfa nos comparte sus experiencias, su proceso de maduración sensitiva. No me parece que tenga una estructura de novela muy visible pero sin duda es una lectura muy disfrutable.
Al inicio parece tener historia qué contar, pero después se pierde en poesía, al final retoma personajes pero con demasiada poesía. Hay una frase interesante que repite en, al menos, tres de sus libros: "La violación comienza con la mirada".
Me gusto la manera poetica de contar sus experiencias. Me gusta mucho leer pero este es uno de los pocos que he leido en español y me parecio un buen libro.
Me gustó, cuando lo terminé no sabía qué pensar, es una mezcla de fantasía-erótica muy diferente y sutil, un poco nostálgico como casi todo lo que escribe Ana Clavel.