En este prólogo a la Guerra Civil Superheroica de la Marvel tenemos un pequeño arco de tres números de la cabecera principal de Spiderman, un número especial de Los Nuevos Vengadores y otros tantos de los 4 Fantasticos que directamente me he saltado porque me la sud...
Realmente esto sería una relectura, puesto que ya me las leí hace años. En las historias de El Asombroso Spiderman #529-531 de J. Michael Straczynski tenemos a Tony Stark diseñando el famoso traje de la Civil War de el Hombre Araña, ese que tiene como brazos mecánicos de patas traseras. Pero nada es gratis, la intención de Tony (que ya preveía la Guerra Civil) es ganarse la confianza de Peter Parker para que le acompañe a Washington a intentar que el desconocido para todos todavía Acta de Registro de Superhumanos no se apruebe y se lleve a votación. En esto Stark no tiene plena confianza, pues ya es consciente de lo inminente, y aun así asiste por si acaso con un intento de suerte y de debate, a que los políticos y gobernantes se les quiten las ganas de sacarlo adelante. Y Stark es capaz de intentarlo, en lo legal y fuera de ella, quien lo lea lo entenderá. Aun así no deja de ser un aperitivo para lo que viene, y observamos lo inocente que es Peter Parker sobre el asunto, ay Pete, lo que te tocara sufrir. Justo al final coincide en el tiempo con el desastre de Stamford que nos narra el principio de Civil War de Mark Millar. En el aspecto grafico el primer numero cumple con los buenos dibujos de Ron Garney, en cambio los dos siguientes tiene una caída pronunciada con los de Tyler Kirkham.
La historia especial de los Illuminati de Los Nuevos Vengadores diría que es la mejor, viviendo de Brian Michael Bendis que menos. ¿Acaso es extraño? Tener en una misma sala a Charles Xavier, Iron Man, Namor, Rayo Negro, Doctor Extraño y a Reed Richards no es moco de pavo. Es un número que salta constantemente en el tiempo, para que observemos como Tony Stark en su desgracia es un visionario y en un ejercicio de retrocontinuidad, Bendis nos narra como este grupito supersecreto compuesto por los líderes y mandamases de las principales facciones de los más poderosos de la Marvel (mutantes, Vengadores, atlantes, inhumanos, el Hechicero Supremo y el representante de los Cuatro Fantásticos) conspiran y controlan en las sombras para que todo vaya según lo planeado. Pero no todo sale como debería, y ya vemos que el grupo no llega a funcionar del todo las pocas veces que se han reunido por diferencias ideológicas. Con la primera reunión propuesta por Tony Stark en Wakanda, T'Challa (que debería ser participante) les expulsa de su reino tan pronto como se entera de sus intenciones y les advierte que llegara un día en el que no estarán de acuerdo y se enfrentaran. Bueno, digamos, que no le faltaba razón, y vemos como más adelante, años después, algún integrante de la reunión se enfrentara a otro por sus diferencias.
Es una historia no de superhéroes, si no de como por mucho que queramos evitar lo inevitable, lo único que conseguimos es separarnos más, puesto que es imposible controlar lo que otros piensen o sientan acuerdo con tus decisiones. Y es una muestra más de la tragedia que recorre a Iron Man, por prever algo años atrás y ver ante sus ojos que aunque lo intente no se puede evitar y en su interior sabe que cuando decida mover ficha, se enfrentara a muchos de sus amigos y que será odiado por otros, pero que al final habrá merecido la pena, ¿lo hará? Eso tendréis que descubrirlo vosotros leyendo Civil War. Esta historia merece ser leída si o si como prólogo a la Civil War, y normalmente la suelen colocar siempre en los tomos recopilatorios y eso me parece bien, al igual que considero que la Civil War acaba con el famoso número del tiroteo al Capitan America y no con el número 7 de Civil War.
También mencionar que en un momento Iron man menciona que nunca ha matado a nadie, y dije ein… ¿seguro? No se Rick, me parece falso.
Sobre el aspecto grafico en esta segunda historia tenemos al grande de Alex Maleev, que siempre es un gusto disfrutar de sus particulares dibujos. Sobre todo porque es un autor que cumple más con narraciones que tiran hacia ambientes y conversaciones a meramente acción, aunque cumpla igualmente con los pequeños momentos de acción.