What do you think?
Rate this book


464 pages, Paperback
First published April 1, 2002
...una Historia sin pelea, hecha por hombres de bronce que miraban a lo lejos; aprendí un país tan perfecto que nadie podía enamorarse de él.Su reacción fue buscar los aspectos más humanos de esa historia, los errores, los prejuicios, ilusiones, desilusiones y realidades, corrupción, traiciones, compromisos, componendas, acomodos e intereses que forman la cara menos bonita de la historia, esa historia de hache minúscula.
No había humanos aquí, sino argentinos, una especie de elegidos a los que la realidad, sin embargo, se les negaba. Me enseñaron que éramos los mejores, pero crecí observando que siempre nos iba mal…
- La quimera del oro, sobre los primeros tiempos del descubrimiento, la fundación del Fuerte de Nuestra Señora de Buenos Ayres, la matanza de cinco mil indios, incluidos mujeres y niños, en las márgenes del río de La Plata contra veintisiete bajas españolas y el posterior infierno que vivieron los españoles, reducidos al hambre y hasta el canibalismo.Múltiples capítulos trabajan, pero no hilan, el tema de la corrupción, y los fraudes electorales en la historia argentina, así como la dispendiosa e improductiva riqueza de la oligarquía argentina de finales del siglo 19 y principios del siglo 20.
- Los primeros, que pasa revista, recién inaugurada la época colonial, a los primeros pregoneros del Cabildo, los primeros verdugos, los primeros maestros queNo se consideraba un oficio, sino “la labor de quien no tiene otra cosa de hacer”.el primer sastre, condenado por cierto por habérsele hallado un metro falso, los primeros abogados -a los que se solicitó que no los dejaran admitir ni recibir en la ciudad “para eliminar a testigos molestos y peor aún, conocedor de la ley” para que no estorbaran los pingües negocios de contrabando de mercadería y esclavos negros-, el primer fraude electoral, las primera casas de juego ...y el primer ladrón (1631) -un “boquetero” que, junto a un esclavo, abrió un boquete desde una casa vecina hasta “la Contaduría y Tribunal de los Jueces Oficiales”, donde quemaron la tapa de la Real Caja para sustraer nueve mil cuatrocientos y tantos pesos.
- Radiografía de la Pampa que da cuenta de la proliferación de reses y caballos escapados o sueltos por los españoles por las condiciones tan favorables para estos animales de la pampa, la accidentada historia inicial del tráfico, contrabando y consumo del mate -prohibido a los españoles-, la coca y el tabaco, el juego del pato y truco -el juego de naipes fue prohibido por las autoridades eclesiásticas por considerarla “azote y ruina de la ciudad, habiéndose llegado a jugar hasta veinte mil pesos entre los vecinos; hasta los niños y niñas de más tierna edad se dedican a los juegos prohibidos, facilitándoles sus propios padres el dinero”, y la prohibición que se llegó a decretar contra los bailes de fandango y hasta Carnaval.
- Dios mío, que relata brevemente el paso de la Santa Inquisición por Argentina
- La muerte de fiesta sobre el uso de la tortura como parte del sistema jurídico colonial -el capítulo menciona brevemente el sistema de marcaje de esclavos, herrándolos en la cara. A los ladrones se les marcaba con hierros candentes, la espalda si era por primera vez, la espalda o una mano si era por segunda, para ahorcarlos a la tercera.
- Los primeros desaparecidos, esboza varias tesis que buscan explicar cómo se redujo la población afrodescendiente en Argentina, pasando de 30% de la población en 1778 a menos del 2% en 1887. Muy interesante.
- Varios capítulos, La primera invasión inglesa, God save the King: La segunda y tercera invasión inglesa, Se va la segunda tratan las invasiones inglesas de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que tanto impacto, indirecto, tuvieron sobre el proceso de independencia argentina.
- Pequeño gran hombre, una versión corta de la vida del General Manuel Belgrano, que incluye como epílogo el robo póstumo y la posterior recuperación de dos de sus dientes…
- En González y García: Nacen la Deuda y la Patria Financiera y El sillón de González Rivadavia, capítulo en que se esbozan las desastrosas condiciones bajo las cuales Argentina recibe préstamos ingleses y se introducen los primeros bancos, mencionándose que el tenor de esas condiciones también se le aplicó a otros países hispanoamericanos recién independizados al punto que el primer ministro británico Canning le escribió a Lord Granville, refiriéndose a los préstamos: “Los hechos están ejecutados, la cuña está puesta. Hispanoamérica es libre, y si sabemos dirigir bien el negocio, es inglesa.”
- La luz y los capullos versiona la influencia de los francomasones en la independencia argentina en particular e hispanoamericana en general. No conocía el rol de Napoleón en impulsar la francomasonería francesa como mecanismo para desestabilizar el imperio español que reporta Lanata. Igual, la influencia y alcance de la francomasonería en los procesos independentistas hispanoamericanos es un tema álgido con el que siento que el lector desprevenido debe redoblar su sentido crítico, pues hay intereses encontrados tanto en aumentar como en disminuir su rol.
- El desencuentro de Guayaquil. En la biografía de Simón Bolívar, vista desde Venezuela, hay varios incidentes oscuros o enigmáticos que abren posibles brechas en el bronce del mito del prócer y todos tienen que ver con rivalidades de la época, entre los que caben destacar la entrega de Miranda a las autoridades españolas por parte del Bolívar que perdió el castillo de Puerto Cabello, el fusilamiento de Piar, el conflicto entre Bolívar y Santander y el encuentro entre Bolívar y San Martín en Guayaquil. Lanata presenta una fascinante y muy plausible versión, favorable al argentino, de un desencuentro entre los dos próceres. Según la versión, Sucre había sido derrotado y requería de auxilio urgente por parte de tropas bajo el mando de San Martín que ejercía de Protector de Perú en Lima. La situación se complicaba por las órdenes secretas de Bolívar a Sucre por anexar Guayaquil a la Gran Colombia, siendo para la época parte del Virreinato de Perú. San Martín envió tropas, pero no las veteranas colombo-venezolanas que le habían sido solicitadas (según una versión que discrepa del relato de Lanata), sino unas más bien novatas. Igual Sucre logra vencer en Pichincha y es cuando se extiende la invitación a un encuentro entre San Martín y Bolívar -la invitación se hace para un encuentro en Guayaquil, pero la invitación textualmente define a Guayaquil como territorio gran colombino y no peruano. San Martín se daría entonces cuenta de la jugada de Bolívar, por lo que asistió a Guayaquil desilusionado. El encuentro/desencuentro no va bien y en consecuencia San Martín prefiere retirarse de Perú, dejándole el campo abierto a los ejércitos grancolombinos de vencer en la batalla final por la independencia peruana en Ayacucho. Un capítulo fascinante, sobre todo para los lectores venezolanos –y me atrevería a incluir a los colombianos y ecuatorianos- que no estén al tanto de esta versión.
- Los capítulos dedicados al caudillo Manuel Ortiz de Rosas, La llegada, Los años rojos, Cuarteles de invierno, a pesar que quedan cortos.