Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee es una de las novelas más importantes de los últimos años. A un escritor fantasma le encargan simultáneamente escribir la biografía de un millonario y elaborar un informe que descubra la novela que se esconde tras la fichas de El original de Laura de Nabokov. En esa indagación se desvela mucho más y, al tiempo que se desvelan las intenciones del escritor ruso y su obra póstuma, se desata una historia apasionante que contiene muchas vidas, que va desde Nueva York a Isla de Alejandro Selkirk y que nos enseña unos personajes que nunca son lo que parecen. Una novela llena de humor, aventura, intriga y sabiduría que rompe el molde de la literatura en nuestra lengua.
Eduardo Lago (1954) vive en Nueva York desde hace 25 años. Doctor en Literatura por la Universidad de Nueva York y profesor de Literatura en Sarah Lawrence College. Fue director del Instituto Cervantes de Nueva York. Colabora con diversos medios de comunicación y sus entrevistas a grandes de la literatura son memorables. Ganó el premio de Crítica Literaria Bartolomé March por El íncubo de lo imposible, un análisis comparativo de las traducciones al español de Ulises de James Joyce. En 2006 ganó el premio Nadal con su novela Llámame Brooklyn, que tuvo el aplauso unánime de la crítica y de los lectores. También obtuvo el premio de la Crítica y el premio Ciudad de Barcelona. Más adelante publica los relatos Ladrón de Mapas. Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee es, en puridad, su segunda novela. Ha sido traducido a numerosas lenguas.
Muy loco terminar de leer un libro el segundo día del año y ya saber que es de las mejores lecturas que vas a tener en el año. Qué lindo empezar así, motivada, con ganas de seguir y seguir y seguir (y al mismo tiempo quedarme con la mera ilusión de este libro, con los personajes y la prosa de Lago, con la sensación de estar viviendo en esta historia una y otra vez, de no adentrarme en nada más porque ya Aurora Lee ha tomado total control de mi ser). Espero volver a leerte pronto, Eduardo Lago.
Eduardo Lago juega con la literatura de una forma que nadie en España sabe hacer. Cada capítulo es una nueva forma de contar historias. Sin duda recomendable
Una novela excesiva: demasiadas voces, demasiadas tramas cruzadas, demasiados asuntos, demasiados guiños literarios, demasiados puntos de vista y, sobre todo, demasiada experimentación, tanto estructural como estilística, en las que —esa sensación queda— se abusa del lector, que desde el inicio no lo tiene fácil. Al principio, uno acepta el reto con agrado y generosidad, pero hacia la mitad del libro el autor sube la apuesta y la exigencia con una serie de hilos nuevos, análisis extraños, informaciones cuarteadas y conversaciones sin fin y repartidas en incómodas notas a pie de página que hacen que uno no sólo pierda el norte, sino el interés y la curiosidad de saber cómo remata un enredo extremo, desorbitado, incomprensible en muchos aspectos. Tiempo perdido.
Han visto a Drake y josh saliendo del denomizador? Así me sentí cuando lo terminé
Es un libro que cubre la descripción de genialidad. Sueño algún día poder hacer algo tan complejo, tan pulcro y tan sencillo a la vez de presentar al público. Pulcritud en sus recursos y su imaginación.
Este libro sentí que yo lo estaba sodomizando cuando realmente era al revés