Este es un libro magnífico, que comienza de manera más empírica, mostrando ejemplos de como funciona día a día de la práctica científica, para luego a partir de ello derivar hacia consideraciones ontológicas y políticas sobre la modernidad y su cosmovisión. Es al mismo tiempo un libro inscrito en las llamadas [[Guerras de la ciencia]] (el [[escándalo Sokal]] y derivados), pero buscando encontrar posiciones que, sin ser de compromiso, podrían facilitar un acuerdo por ambas partes en base a una comprensión más profunda de la situación.
Un buen resumen de la historia de los [[Estudios de la ciencia]] en la introducción (p.III<).
El estilo de [[Latour]] es ameno e ingenioso, sacrificando en ocasiones la precisión por la imagen sugerente.
El uso de términos técnicos es imprescindible para una obra como esta, que rema contra el sentido común y por tanto tiene al lenguaje en su contra. El glosario incluido al final es de gran utilidad.
# ¿Cree usted en la realidad?
Latour comienza el libro con esta pregunta, que le hicieron en una ocasión. Y aunque su respuesta es «¡por supuesto!», y dice que es la respuesta de sentido común, veremos que en realidad sus nociones de «realidad» y «existencia» no se corresponden para nada con las nociones de sentido común de la modernidad.
Desde [[Descartes]] (cerebros en cubas) hasta la posmodernidad multiculturalista (cerebros en cubas en habitaciones aisladas), pasando por Kant y Hume, la modernidad ha recorrido el mismo camino, ver el mundo como una
> extensión vivida, autoevidente e irreflexiva de nosotros mismos.
La fenomenología lo hizo algo mejor al ver que estamos inmersos en una experiencia rica del mundo, pero siguió asumiendo que estamos encerrados en nuestra humanidad, sin preguntarse como podríamos pasar a otros puntos de vista. Todo el tiempo Latour está considerando que las teorías filosóficas son construcciones posteriores a y causadas por objetivos personales o sociales.
Pero, si somos mentes en cubas para la modernidad, ¿de dónde viene esta obsesión con el mundo externo que da título al capítulo? La respuesta es que epistemología, moral, política y psicología están unidas en un pacto, el pacto moderno. Según este, somos mentes aisladas tratando de acceder a un mundo exterior inaccesible. ¿Qué esconde este pacto, de qué nos defiende? De la amenaza de las masas, dice Latour. El conocimiento es privilegio de unos pocos, que disponen de los medios para el correcto acceso a ese mundo externo que permanece inaccesible para la masa. La pregunta «¿cree usted en la realidad?» es realmente la pregunta «¿acepta usted el pacto moderno?». No aceptarlo significa abrir la puerta a que la sociedad decida y construya qué es lo real. Este miedo tiene dos aspectos:
1. Miedo a la fuerza de la masa, resumible en diálogo entre Sócrates y [[Calicles]] en el [[Gorgias - Platón]].
2. Miedo a perder el acceso al mundo.
> Ninguna de estas dos monstruosas formas de inhumanidad —la multitud «ahí abajo» y el mundo objetivo «ahí afuera»— nos interesa demasiado, y por consiguoiento no tenemos necesidad de una mente o cerebro-en-la-cuba, aquel tullido déspota constantemente temeroso de perder bien el «acceso» al mundo, bien su «superior fuerza» frente al pueblo. Ni anhelamos la certeza absoluta de un contacto con el mundo ni la absoluta certidumbre de una fuerza trascendente contra la indisciplinada turba. No carecemos de certidumbre, porque nunca hemos soñado con *dominar* al pueblo. Nosotros no vemos inhumanidad en quedar anulados por otra inhumanidad. Estamos hartos de humanos y no humanos. No necesitamos un mundo social para romper el espinazo de la realidad objetiva, ni una realidad objetiva para silenciar a la masa. Es muy sencillo: aunque pueda resultar increíble en esta época de batallas científicas, nosotros *no* estamos en guerra.
Los estudios de la ciencia no quieren ni aislar la ciencia de los no-científicos y lo social, ni proteger a lo humanístico de la objetificación cientificista.
# La referencia circulante
La gran transformación que opera la ciencia, que a un tiempo aleja y acerca el objeto de estudio y las palabras de su descripción, ocurre cuando selecciona, prepara, coloca, ordena, muestrea, etc. el objeto de estudio. El pasto final, que lleva al artículo publicado, es minúsculo. La ciencia crea pasos intermedios entre el objeto y su descripción en una publicación mediante transformaciones periódicas, que aumentan el número de pasos (aleja) y a un mismo tiempo mejoran la «fidelidad» (acercan). En cada paso de esta cadena la transformación va de materia a forma, y esa forma es la materia del siguiente paso (en el ejemplo del capítulo, suelo selvático -> suelo delimitado por hilos -> edafocomparador -> diagrama -> descripción lingüística).
La verdad es lo que circula por esta cadena. Ha de ser reversible: la verdad circula en ambos sentidos. En cada caso se da un salto de una materia a un signo. En cada paso se pierde carácter local, particularidad, materialidad, multiplicidad, continuidad; y se gana compatibilidad, estandarización, texto, cálculo, circulación, universalidad relativa.
> Decir que un científico «habla desde un punto de vista» nunca resulta demasiado útil, dado que adoptará inmediatamente otro gracias a la utilización de un instrumento. Los científicos nunca *están* en su punto de vista.
No se pinta a sí mismo dentro de este cuadro más que parcialmente (p.90, luego p.167).
El contraste entre el modo de generar conocimiento de la ciencia y el paradigma kantiano está bien representado en las p.90-1. La idea es que, una vez llegado al final del proceso de proliferación de mediaciones que es la práxis científica, si se realizan dos operaciones
1. fijar los extremos de la cadena
2. borrar los eslabones intermedios
se obtiene el modelo kantiano: a un lado del abismo insalvable la mente, al otro el mundo exterior.
Concluye: nunca podremos verificar la semejanza de nuestro pensamiento con el mundo (coincide en esto con la modernidad), pero sí podemos hacer más densa la cadena de transformaciones que los unen. —{Yo añadiría: a más pasos mejor, esto es cierto, *pero solo si son en el camino más corto*}—.
# El flujo sanguíneo de la ciencia
El caso de estudio que toma en este capítulo es la labor científica de [[Joliot]].
En las historias tradicionales de la ciencia o bien solo se tratan los hechos científicos y se considera lo social como su contexto (internalismo), o bien se parte de la sociedad para explicar el funcionamiento de la ciencia (externalismo). En ambos casos lo geografía que se contempla es la de una ciencia en el centro rodeada por una sociedad en la periferia. Frente a estos dos modos, los estudios de la ciencia buscan los puntos de contacto, las cadenas de traducción entre ambas.
El proceder científico está integrado por distintos bucles de acción, como se ve claramente en el caso de Joliot:
+ **Movilización del mundo**. Acercar, paso a paso, el mundo a los debates.
+ **Autonomización** de un colectivo de «especialistas». Proceso por el que son cada vez más independientes. Todo especialista es miembro de uno de estos colectivos, y con los otros miembros intercambia argumentos —incluso en ausencia de ellos—.
+ **Alianzas** con otros ámbitos.
+ **Representación pública** ante la gente común y la opinión general.
+ **Vínculos y nudos**. Este es el bucle que mantiene atados a los otros cuatro, el más apretado. Es lo que en ocasiones se llama «conceptos y contenidos», pero que no tienen sentido con independencia de los otros bucles.
> Cuanto más conectada esté una ciencia, más robusta será.
> p.132
—{Creo que se podría afinar esta información, comparando una ciencia con un ecosistema o un sistema en general: a más conexiones y subsistemas, más robusta será *si estas conexiones implican caminos redundantes* (Ver:: [[redundancia vs. especialización - overhead vs. ascendency - Ulanowicz]])}—.
Los *vínculos y nudos* son el «corazón» de la ciencia, pero atender solo a él, como hacen los «guerreros de la ciencia», es atender a un órgano muerto y vacío: como todo corazón, ha de estar conectado para vivir. Al desconectar los otros bucles, se verán como una «corona irelevante» (*contexto*) que rodea el verdadero hecho científico, el núcleo: los «conceptos». Es así como recuperamos el modelo tradicional.
Para estudiar la ciencia de forma realista, hay que abandonar la idea de que *conceptos* y *sociedad* son cosas distintas y desconectadas.
# De la fabricación a la realidad
> En lugar de abismo *vertical* entre las palabras y el mundo, abismo sobre el que se vería suspendida la peligrosa pasarela de la correspondencia, lo que tenemos es un robusto y grueso estrato de caminos *transversales* por los que circula la masa de las transformaciones.
> p.137
La cuestión que guía este capítulo es ¿qué significa que la ciencia construya hechos? Para responder, Latour sigue las transformaciones del estatus ontológico que Pasteur asigna a la levadura a lo largo de su artículo sobre las fermentación láctica: de algo que no existe, a un *nombre de acción* (se observan sus efectos pero no se sabe qué los produce), a un *nombre de cosa* (una entidad que existe). Lo que guía este tipo de transformaciones no es tanto los prejuicios de los científicos como el actuar de los no-humanos.
> ¿Cuál es la causa de que un actor se defina a base de pruebas? Simplemente, que no existe ningún modo de definir a un actor como no sea a través de la observación de sus actos, y que una acción sólo puede definirse indagando el modo en que la acción de otros actores resulta modificada, transformada, perturbada o creada por el personaje en el que estamos concentrando nuestra atención.
> p.147
>
> No sabe cual es la esencia de un fermento, pero Pasteur es un buen pragmático: para él la esencia es existencia y la existencia acción.
> p.148
>
> La práctica totalidad de la filosofía de la ciencia desde Hume y Kant consiste en emprender, eludir, proteger, retomar, retractarse, resolver, refutar, incluir y excluir esta antinomia imposible: la de que, por un lado, los hechos sean una fabricacióÜn experimental que jamás puede zafarse de los montajes que el hombre construye, y la de que, por otro, resulte esencial que los hechos *no* sean algo fabricado, que vea la luz algo *no* elaborado por el hombre.
> p.149
Para demostrar su teoría, [[Pasteur]] tiene que lograr que la levadura supere tres pruebas, que se han de mover conjuntamente:
1. **Verbal**, tiene que ofrecer una historia verosímil y consistente.
2. **Material**, tiene que comprobarse en el laboratorio.
3. **De independencia**, tiene que mostrar que la prueba material no depende de la verbal, que los hechos tienen lugar con independencia de sus deseos y elucubraciones.
En un experimento sale más de lo que entra (antes no había levadura, ahora sí). Las distintas formas de persuasión rellenan este déficit con su elemento favorito:
+ **Realistas**: naturaleza «ahí afuera».
+ **Constructivistas**: factores macro o microsociales.
+ **Ego transcendental**: idealistas.
+ **Racionalistas**: teorías, paradigmas, etc.
+ **Dialécticos**: su «batidora mezcladora».
Todas estas aproximaciones tratan de equilibrar las cuentas para eliminar la novedad. Pero esto es un error: tanto Pasteur como la levadura como la Academia de las Ciencias salen del experimento distintos de como entraron. Latour demuestra las operaciones epistemológicas de Pasteur en con gran detalle.
Las cosas cotidianas fabricadas (coches, tazas) son a la vez fabricadas y reales: esto es fácil de entender. Sin embargo, los hechos científicos son distintos porque, además de ser fabricados, ha de ser independientes de toda fabricación, pero esta independencia solo se puede lograr porque son fabricados. ¿Cómo entender esto? —{Es una suerte de [[Doble vínculo (Double bind)]]}—.
Hay un traslado, del plano de referencia de Pasteur al plano de referencia de la levadura. Pasteur crea una situación en la que ambos planos están conectados, pero en la que la levadura tiene independencia para actuar en el suyo. En su plano, Pasteur se muestra constructivista (sus teorías dependen de sus prejuicios, etc.); en el plano de la levadura se muestra realista.
Latour recorre las distintas metáforas que se podrían aplicar a esta situación (p.160<): Paralelogramo, puesta en escena, observación, fabricación, transporte.
Una fragmente en que declara claramente sus intenciones:
> Lo que he ido buscando a tientas, desde el principio del libro, es una alternativa al modelo planteado por las convenciones que sitúan «ahí afuera» un mundo al que el lenguaje trata de dar alcance mediante una correspondencia capaz de salvar el abismo que los separa […]. Si la solución que propongo parece enrevesada, los lectores deberían recordar que estoy tratando de redefinir la capacidad de comunicación entre los humanos y los no humanos: ¡no es exactamente la clase de tarea que facilita una explicación sencilla! También deberían recordar que , debido a su carácter marcadamente ilusorio, hemos abandonado la separación entre las cuestione ontológicas y las epistemológicas, una separación que es responsable de gran parte de lo que pasa por claridad analítica.
> p.169
Para ayudar a elucidar esta cuestión, Latour recupera el concepto de [[proposiciones]] introducido por Whitehead. Usará bastante a este filósofo a lo largo del libro.
La propuesta de Latour para explicar lo que sucede es la siguiente: mediante la operaciones en el laboratorio, en las publicaciones, etc., la levadura se vuelve *articulable* y *articulada*. A más trabajo de Pasteur, más articulaciones tiene el fermento, y por tanto es más independiente.
El lenguaje es algo posterior y derivado de las articulaciones.
# La historicidad de las cosas
El objetivo de este capítulo es ver cómo se transforma el concepto de «historia» al pasar de una conceptualización en términos de objeto, sujeto, brecha, correspondencia, etc., a otra en términos de humanos, no-humanos, diferencia, articulación. La primera considera que hay algo así como un mundo exterior, sólido y estable, al que pretendemos atar las referencias del lenguaje y la mente. La segunda que hay una serie de agentes (Pasteur, el laboratorio, la academia), siempre multiplicables, que entran en un juego cambiante de relaciones. La referencia circula entre ellos, y cuando se estabiliza la podemos llamar «substancia».
En ocasiones parece asumir implícitamente que hay agente como Pasteur cuya existencia no es cuestionable mientras que la de otros como la levadura sí. Luego desdibuja esto: todo agente es discutible.
> Cada elemento debe definirse en virtud de sus asociaciones, ya quees un acontecimiento creado con ocasión de cada una de estas asociaciones. Esto es tan cierto para le fermento del ácido láctico como lo es para la ciudad de Rouen, el emperador, el laboratorio de la calle Ulm, Dios, y la propia reputación, planteamientos fundamentales y seguridad psicológica de Pasteur y Pouchet.
> p.198
Antes de Pasteur los fermentos no pertenecía a ningún ensamblaje estable, después sí; antes no estaban «institucionalizados», después sí. Es en este sentido que los fermentos no existían antes de Pasteur. —{¿Estará dispuesto Latour que igualmente América no existía antes de Colón, o incluso, mejor aun, antes de los que reconocieron que era un continente distinto? Para nuestra red de agentes a la que pertenecemos (occidental-moderna, etc.) debería ser lo mismo}—.
En resumen: las cosas se comportan como el resto de acontecimientos históricos
Propone que las cosas pueden existir de manera relativa, parcial, gradual, no binaria. Las criaturas tecnológicas tienen este tipo de existencia según el consenso común: existen cuando se las crea, antes no.
La estabilidad de la Existencia de una cosa no es algo que se asiente de una vez por todas: es algo que debe ser mantenido activamente, producido una y otra vez como acontecimiento en una red.
> La longitud de las asociaciones y la estabilidad de las conexiones a través de diversas sustictuciones y cambios de perspectiva son los mayores responsables de lo que llamamos *existencia* y *realidad*.
> p.193
> Como ya han mostrado muchas veces los estudios sobre la ciencia, es la *historia colectiva* lo que nos permite juzgar la existencia relativa de un fenómeno. No hay ningún tribunal que esté *por encima del colectivo* ne *fuera del alcance* de la historia, pese a que una gran parte de la filosofía haya sido concebida precisamente para inventar semejante tribunal […].
> p.193-4
«Substancia» también significa algo más: la capacidad de reinterpretar a partir de ella las redes del pasado en los términos que aporta.: los anteriores experimentos creían estar viendo generación espontánea cuando en realidad veían crecimiento de fermentos llegados del aire. De esta forma, cada año añade sedimentos, estratos interpretativos, enmiendas retrospectivas a los años anteriores. ¿Existían los gérmenes aéreos antes de Pasteur? Esta pregunta tiene diferentes respuestas según desde qué año se pregunte.
> *La determinante línea de demarcación en la que se detenía la historiay comenzaba la ontología de la naturaleza ha desaparecido*.
> p.199
# Un colectivo de humanos y no-humanos
¿Convierte el arma en asesino al humano que la empuña? (posición «materialista») ¿O es el humano el que utiliza el arma, herramienta completamente neutra, para los fines que él decide? (posición «sociológica»). En realidad, el actor no es ninguno de los dos, sino un agente nuevo, compuesto por ambos; el error de ambas preguntas consiste en partir de esencias.
> [[La esencia es existencia y la existencia acción - Latour]]
Ofrece Latour 4 significaciones del concepto de *mediación técnica*:
#ética #materia-vibrante
1. **Interferencia**. Los actantes, humanos o no humanos, comparten las causas y la responsabilidad de las acciones que realizan conjuntamente (como un asesinato realizado por un humano y una pistola).
2. **Composición**. La acción solo es atribuible a una asociación de actantes: nunca es un único agente que usa herramientas, sino que todos participan en ella.
3. **Pliegue del tiempo y del espacio**. Los actantes están usualmente *cajanegrizados* e invisibilizados. Solo cuando cesan su actividad en el ensamblaje del que forman parte (se «estropean») notamos su presencia y que están compuestos de otros actantes.
4. **Franquear los límites entre signos y cosas**. Unos actantes pueden delegar en otros, articulándose con ellos, «materializando» sus fines en sus cuerpos, lo cual altera tanto los cuerpos como los fines (policía delega leyes en las bandas sonoras de las carreteras, pero estas ya no apelan a la moral sino al egoísmo).
¿Dónde viven los actantes, humanos y no-humanos? No es sociedad, no en naturale