“Cuánto más se tienen que aflojar tus carnes cuántas arrugas te tienen que escribir en la cara que el tiempo se acaba y tú todavía no aprendes a vivir.”
personalmente me quiero morir, que experiencia de vida mas cruda y dolorosa narra en tan poca extensión y de que manera te comparte tanta angustia, ira y resentimiento. destructivo.
Es lo primero que leo de Miriam en papel y me ha resultado abrumador, cortante, directo al corazón. Unos cuantos poemas ya los conocía de blogs y demás, de hecho el que más me ha llegado ya yacía parcialmente en mi memoria. Es éste:
Qué delgada eres -me dijo- y entonces yo pensé en la mujer de la foto en sus senos grandes y en los míos pequeños del tamaño del cuenco que hace un hombre con su mano del tamaño del cuenco que él hacía con su mano cuando me dijo:
(Cuando un hombre tiembla al tocarte no te olvidas de él. Nunca, aunque no llegues a amarle).
Su cama estaba vacía porque ella ya no estaba y él acampaba conmigo a la intemperie de la sala. Quién le daba refugio a quién no estaba claro.
Boca arriba en el colchón mirando la noche en el techo oscuro de la sala con los brazos entrecruzados bajo la sábana nos palpábamos buscando dónde hacer el corte más limpio.
Comencé a leer a Reyes en Internet y para entonces su poesía ya me parecía esplendorosa. Las relecturas, especialmente de 'Bella durmiente', me han hecho darme cuenta de que esta poeta sabe cómo crear de manera finísima un espacio caliente para hablar de la propia escritura. Es cierto que su poesía va mucho más allá de ser metaliteraria, pero no puedo dejar de pensar uno de los poemas que guarda este libro:
«He comenzado decenas de historias y no he terminado ninguna, no sé hacia dónde van mis personajes por qué empiezan a hablar y de pronto se callan. Sobre el papel me sucede lo mismo que fuera de él: mi vida es un puñado de comienzos suspendidos.»
Yo me tenía que leer esto para (supuestamente) proponer preguntas para exponérselas a la autora, PERO CON QUÉ DESFACHATEZ PREGUNTO YO NADA CON LO CRUDO, DAÑINO Y HERIDO QUE ES
He comenzado decenas de historias y no he terminado ninguna, no sé hacia dónde van mis personajes por qué empiezan a hablar y de pronto se callan. Sobre el papel me sucede lo mismo que fuera de él: mi vida es un puñado de comienzos suspendidos.