El «Bhagavad Gītā» (en sánscrito, «el canto del Señor») está considerado como la obra clásica y más importante de las escrituras hindúes. Sus setencientos versos, escritos hacia el 600a.C., sintetizan las principales filosofías y doctrinas de los vedas, constituyendo no sólo un libro de alto valor metafísico, sino además un manual para la vida en una síntesis de devoción y sabiduría que merece el título de revelación.
El 'Canto' o 'Gītā' forma parte de la epopeya hindú del Mahābhārata y literariamente se concreta en un diálogo entre el héroe Arjuna y el sabio Krishna sobre Dios y lo divino. La originalidad del libro sobre otros muchos textos filosóficos y teológicos es que presenta en diversos niveles snesoriales, racionales, intuitivos y contemplativos la concepción de lo absoluto o lo real visto desde diversos objetos relativos.
El 'Gītā' no ha dejado de leerse en occidente desde la primera traducción de Ch. Wilkins en 1785 e interesó a filósofos como Hegel y Schopenhauer.
La presente edición de la profesora Consuelo Martín se basa en el texto original del Gītā Press (Gorakhup, India) y presenta por primera vez en nuestra lengua los comentarios de Śankara, maestro del siglo VIII que salvó la filosofía védica en su pureza «no-dual», convencido de que comprender la raíz del deseo, la creencia en la separación, es terminar con el apego y alcanzar la libertad en lo infinito, el aliento de la unidad sin forma. La lectura del 'Gītā' puede ayudar a descubrir la verdad última, la identidad del ser como conciencia con la conciencia total de que, como en toda mística, en los textos védicos es liberación que incluye el vivir armónicamente entre los límites de lo relativo.
¿Me has escuchado con atención, hijo de Partha? ¿Ha sido destruida la ilusión que ocasionó la ignorancia, Dhananjaya?
Ante la tragedia que se le presenta a Arjuna, guerrero e hijo del rey ciego Shritarashtra, la de verse en el campo de batalla obligado luchar contra sus hermanos, amigos, maestros y familiares... Arjuna renuncia a combatir prefiriendo la desgracia a matar a seres tan queridos.
El sabio Krishna intenta convencer a Arjuna de que cumpla con su deber y presente batalla. Ante el cuestionamiento de Arjuna de que tal acción pueda ser sabia, recibe de parte de Krishna las enseñanzas sobre la no realidad (maya) de este mundo, el camino del conocimiento y por tanto de la liberación, hasta llegar a la verdad eterna de la identificación del Ser interno (atman) con el Absoluto (brahman) impersonal, sin forma, eterno.
Arjuna, parado con su carro entre ambos ejércitos, aprenderá los distintos caminos para llegar a la sabiduría, como el camino de las obras (karma-yoga) y el camino de la contemplación (dhyana-yoga). Este último superior, el estado al que llega el sabio (jnani), donde se ha convertido en renunciante y no se mueve ni es movido.
Aprende Arjuna a no actuar movido por las gunas (armonía, pasión, torpeza), sino a ofrecer los actos en sacrificio a lo divino. En cumplir con su deber de nacimiento sin buscar el fruto de las acciones. Aprende Arjuna sobre su atman, sobre la propia naturaleza y tiene experiencia de Dios. Y aprende que hay conocimientos superiores a otros en el camino hacia la morada eterna.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Pido disculpas por adelantado por si cometo o he cometido algún error, pues mi conocimiento sobre hinduismo es de muy principiante. Llego a este texto esencial gracias al debate en 'Negro sobre Blanco' sobre la Gîta (emitido en el 2002 al parecer) y también a la interesantísima serie de 'Sabidurías Orientales' llevada por María Teresa Román López, recientemente fallecida, profesora de la UNED y que puede verse online.
Empecé esta edición de la Bhagavad Gita leyendo los versos seguidamente de los comentarios de Sankara, sabio advaita (filosofía no-dual), aunque abandoné pronto sus comentarios porque conforme avanzan los capítulos se iban engrosando; además la obra es bastante accesible. Leyendo muy puntualmente sus comentarios cuando el propio texto me generara dudas. Volveré a leerla con los comentarios en alguna ocasión. También las notas de Consuelo Martín son muy aclaratorias, y en la línea advaita. Especialista en ésta filosofía, hace breves comparaciones a pie de página con conceptos y pensadores occidentales que nos son más conocidos, advierte de no asemejar determinados conceptos a los occidentales, y también nos habla un poco sobre los vedas o las costumbres. La maravillosa introducción que hace al libro hace más que cuanto pueda yo intentar aquí.
Uno de los puntos que pueden ser más discordantes para cualquier de nosotros es el tema de las castas (asunto criticado por los budistas.), y aquí es algo completamente aceptado y hasta justificado como parte de un proceso, consecuencia de una ley causa-efecto impersonal. Al fin y al cabo la realidad es maya, y hasta el ser más bajo en la escala social puede alcanzar la iluminación. Si no en esta vida en otra, conforme vaya esforzándose en el camino de la liberación. El hecho de pertenecer a una casta u otra por nacimiento no deja de ser relevante aquí, pues asignará unos deberes u otros que habrán de cumplirse pues la renuncia a los actos es imposible, no actuar es llevar a cabo una acción. Es además fallar a las tradiciones, que siguen siendo importantes aunque sea en un cierto plato y no se ponen en cuestión. No es posible la auténtica renuncia sin el conocimiento verdadero. Por una parte propone un camino de liberación, pero ciertas ataduras cuando estas en las primeras etapas.
El hecho de que Arjuna interrogue constantemente a Krishna sobre las mejores vías para la liberación, y que Krishna conteste, hace de éste un texto muy interesante, pues expone directamente, de forma jerarquica y por etapas, los momentos de la liberación, los tipos de conocimientos por los que se van pasando, lo que domina en el Ser interno según el individuo (o la casta), etc. además de los errores y malentendidos que se cometen. Su propia estructura, reiterativa, circular en cierto sentido, como es todo conocimiento, hacen que el texto se explique bien y esa es su intención. Dejando para los más avanzados los detalles inefables de la liberación y dando a entender que el sabio entenderá esto, y el más sabio entenderá más allá. "Aquel que encuentra la inacción en la acción y la acción en la inacción es un sabio entre los hombres". "Son los ignorantes, y no los sabios, los que consideran que el sendero del conocimiento de la verdad y el sendero de la acción son diferentes..."