Un gobierno, una televisora, tres generaciones... "Esto es México." ¿Qué ocurría dentro de la televisora más grande de habla hispana, en sus foros, en sus decisiones, en sus fracasos? ¿Qué tanto de México y de América Latina es el resultado de lo que sus habitantes vieron durante cincuenta años en las pantallas? ¿Somos todavía lo que vimos? Esta novela es, en cierta forma, una respuesta. Aquí está la historia de medio siglo de la televisión mexicana, desde su primera transmisión -una misa-, hasta los líos familiares para hacerse de su control. Por sus páginas desfilan lo mismo comediantes, cantantes, productores de telenovelas, conductores de noticieros, que presidentes de la República, gobernadores, jefes policíacos. Nación TV -narrada con la agilidad punzante de Fabrizio Mejía Madrid- cuenta la historia de la televisión y del poder, sea éste partidista, presidencial, religioso o económico. Medio siglo de una televisión monopolizada cuyo espíritu se mantuvo inamovible: "entretener a los jodidos". Esta novela es, también, una reflexión sobre las relaciones entre padres e hijos, de tres generaciones de Azcárraga que quisieron imprimirle a su herencia un estilo personal para adueñarse de México.
Dos libros leídos este año y los dos sobre televisa. La lección mas importante obtenida del libro es que la televisión no es un medio de comunicación, en los términos que todos quisiéramos que fuera, sino un simple negocio de entretenimiento y publicidad. Aceptando esa diferencia se le resta importancia a la lucha por los "buenos" contenidos y a la "necesidad" de estar informados. Cuantos reporteros van por ahí diciendo: el público necesita saber. Pero bueno, no es que no lo quisiera ver antes, pero siempre hay una romántica idea de que las cosas son como deberían ser. Volviendo al libro, las cosas concuerdan, las épocas y las acciones, quizás lo novelesco sean los diálogos, pero te hacen preguntarte sobre que partes serán verdad y que partes novela. Aún así, es ilustrativo y educativo. Tres Emilios de tres épocas diferentes, de tres realidades diferentes, y que aun así, cosas que creías que ocurrían hace 50 años, sucedían hace 10 o 15. Esta bueno, pero tampoco pasa nada si no lo lees.
Sinceramente esperaba más de Mejía. Después de haber leído Disparos en la oscuridad, creo que a Nación TV le falta. Sin embargo, no hay forma de que lo dejes una vez comenzada la lectura y la bibliografía y hemerografía que se encuentra al final es indispensable para entender más sobre la relación gobierno - medios de comunicación en México.
No sé por qué a cierta banda de la izquierda mexicana le obsesiona el tema de la relación entre la tele y el gobierno. 🤔🤔🤔 Este libro es uno de esos. Es un poco la mezcla entre el de las venas abiertas y esa bonita biografía del Tigre. Aunque sí lo recomiendo y todo.
Fabrizio desarrolla la historia de la televisión y la ve como una institución que tiene impacto inmediato en sus televidentes, exponiendo la suciedad que eso conlleva. Cómo muchas de sus novelas tiene toda una investigación profunda en el horror de hacer TV.
Puede uno estar de acuerdo o no con las posiciones de Fabrizio Mejía, que rozan el maniqueísmo, pero lo que es indudable es que es un buen escritor. Nación TV es una novela ¿ensayo?, escrita a ritmo vertiginoso, que te atrapa desde el principio hasta el final, y que cubre un indudable hueco en la historiografía mexicana: la influencia y poder de la familia dueña del monopolio de las comunicaciones en México.
Dudé en darle tres o cuatro estrellas. Me decidí por lo primero porque me desilusionó la poca información -y especulación novelada- sobre el tercero en la línea de sucesión. Recomendable.
Documenta muy bien el gran poder que tuvo Televisa por su asociación con los presidentes priístas, así como las horribles personas que han sido los Emilios Azcárraga. Me impresionó la historia de Ivonne de Nogales. También me ayudó a entender porqué, de una manera inmerecida, Chespirito y sus programas gozan hasta la fecha de tanta popularidad en Sudamérica. Sí antes detestaba a Gómez Bolaños con su comedia de cachetadas y su posición conservadora, después de haber leído este libro, mucho más, aunque ya esté muerto. Qué bueno que Televisa ha disminuido su hegemonía. Lo que no me gustó es que el libro tiene errores de escritura, por ejemplo, cuando dice que una persona nacida en 1967, en 1996 ¡tenía 19 años!
Toma hechos reales, para crear una novela, que nos permite conocer el desarrollo de Televisa, durante los 3 Emilios, y lo mucho que han logrado influir a los mexicanos mediante el fútbol, la Virgen de Guadalupe, las telenovelas, los noticieros, y sus estrellas, para lograr sus fines económicos y políticos.
Una novela con trama de Luis Estrada sin la parodia, el humor negro y el ritmo frenético que caracterizan al director, además de contar con muy pocas páginas para narrar la historia de la televisión mexicana y termina presentando demasiados conceptos sin poder explayarse en casi ninguno.
Fabrizio Mejía describe en esta novela de 264 páginas la historia del medio hegemónico Televisa y sus diversos abusos contra el pueblo de México.
Cercana al poder desde sus inicios, la empresa mediática fue alcanzando concesiones que le han permitido afianzar su dominio en el mercado mexicano e incluso formar una "telebancada", es decir, diputados y senadores que en México legislan a favor de ella.
Por el ojo analítico de Mejía pasan conductores de programas musicales, cómicos, empleados, periodistas, cantantes, etc., formando un vasto catálogo de excesos del que no se salvan los propios directivos de Televisa. Sus vínculos con el fútbol y los partidos políticos de la derecha mexicana, PRI y PAN, también son exhibidos.
Editado por Grijalbo, me gusta regalar este excelente libro a amigos y familiares para que conozcan más cómo ha operado este consorcio a lo largo de su historia. Le asigno 5 de 5 estrellas posibles.
Tengo sensaciones encontradas con este libro: por una parte la labor de investigación es excepcional y el ritmo que el escritor le imprime a la novela es cautivante; no puedes dejar de leerlo, incluso la construcción del personaje principal (El Tigre Azcárraga) es muy buena. Sin embargo, también como novela no logra redondear esa labor periodística y por muchos momentos la novelización (?/ficcionalización y focalización en los personajes resulta ridícula y nada verosímil. Sobran los diálogos y las veces en que se mete a la cabeza de los Azcárraga. No por nada el primero y el último son los capítulos más flojos, por lo que resulta una novela que no cierra, sólo tiene una gran historia central qué contar. Las aportaciones con bibliografía final son increíbles. La historia de la relación entre el Estado mexicano, Televisa y la Cultura me apasiona.
Este es un libro de historia ficcionada. Historia, porque relata la historia negra de México a través de sucesos reales con Televisa al centro. Ficcionada porque a pesar de que en su esqueleto se sostiene principalmente de hechos, es una historia de ficción. El lector maximizará su entretenimiento verificando por su cuenta las historias que Mejía presenta como hechos y hará bien en buscar fuentes alternas. Los personajes de los Emilios Azcárragas no son más que eso: personajes. Hasta cierto punto caricaturizados. Es un libro que vale mucho como entretenimiento y como un atajo a conocer y digerir rápidamente el impacto de Televisa en la historia mexicana, pero el peligro está en que se tome como cierta. Todo lo que no pueda ser verificado debe tomarse con un grano de sal.
Fabrizio Mejía Madrid logra lo imposible: Novelizar la telenovela que es Televisa.
Sin embargo, esta historia no tiene la dualidad del "bueno contra el malo". Aquí todos son antagonistas. Si uno como lector no odiaba la filosofía y la vehemencia de los Azcárraga, tengan por seguro que al finalizar esta novela lo harán gracias a la narrativa en la que el poder y el dinero son los ejes para todo.
A pesar de contar con muchas fuentes en su investigación, Fabrizio Mejía tiene algunas omisiones y errores factuales que, aunque estoy seguro son más una libertad creativa, sí pesan en el desarrollo de los hechos.
Pues más que una novela me pareció un documental escrito o reportaje periodístico. Se lee fácil, se queda uno con la intención de saber más. No apto para quienes ven, y aplauden como focas, la televisión y creen en Santa Claus y ls Reyes Magos.
¿Quién se atrevería a negar que Televisa ha sido el bastión del sistema cultural, social y político mexicano en las últimas décadas?
Vivimos en un México gobernado por un Estado oligárquico en el cual la televisora más poderosa del país ha jugado el papel predominante por medio siglo, o al menos esa es la consigna de la crónica novelada del escritor y periodista Fabrizio Mejía Madrid (1968).
Nación TV se inmiscuye en el universo de la televisora más grande de habla hispana y nos narra el detrás de cámaras del paso de tres generaciones de la familia Azcárraga que han mantenido el poder a base de corrupción, asesinatos, tráfico y consumo de drogas, abuso de menores, censura, entre otros controversiales detalles.
El manejo de la información como forma de ejercer el poder, fue el lineamiento que siguió la televisora que tuvo como primera transmisión una misa. El poder a costa de todo.
En 192 páginas, Fabrizio Mejía relata sombrías historias que van tejiendo poco a poco los sacrificios culposos que tuvieron que llevar a cabo los Azcárraga para ostentar el control. Por las páginas son mencionados comediantes, cantantes, productores de telenovelas y conductores de noticieros, al igual que presidentes, gobernadores y jefes policiacos.
Todo comienza con Emilio Azcárraga Vidaurreta, el creador de la cadena de radio más grande de Latinoamérica. En 1952, su ambicioso proyecto de concebir una televisión que vendiera electrodomésticos, jabones y café soluble a las amas de casa se concretó con el nacimiento del Telesistema Mexicano.
“Vender cosas no te hace rico. Yo vendí el aire y veme”, es la frase que enfrasca el espíritu que inspiró a su hijo, Emilio Azcárraga Milmo, para continuar con el legado que nunca estuvo destinado para él. Su reinado consistiría en expandir las influencias de la recién nacida Televisa con el vigor de las dos piernas de la televisión mexicana: la religión y el fútbol. Así, la televisión monopolizada estaba instaurada bajo el objetivo de “entretener a los jodidos”.
Finalmente, y hoy en día, la televisora está en manos de Emilio Azcárraga Jean, quien se ha caracterizado por la perpetua indiferencia y en lugar ocultar la realidad como lo hizo su padre, se dedicó a fabricarla hasta el límite de postular a los presidentes en turno.
Mejía Madrid utiliza una vasta bibliografía para escribir el contenido lleno de crestomatías y diálogos que se mezclan entre lo literario y lo periodístico: el seguimiento que hizo la revista Proceso a Televisa, la parte hemerográfica del Excélsior de Julio Scherer, los testimonios de ex empleados de Televisa, y el libro El Tigre, de Andrew Paxman y Claudia Fernández.
Su intención es la de suscitar una reflexión en el lector al crear vínculos con el pasado y recuperar la memoria histórica para generar ciudadanía. De esa manera, poder hilvanar los hechos del pasado con lo que ocurre en el presente.
Estamos viviendo el periodo de transición de la televisión análoga a la digital, por lo tanto pasamos de un medio vertical que puede llegar a ser autoritario y conservador a uno horizontal que es interactivo y plural. Además, la televisión ya no es un tema central a como lo era hace unas décadas y las canales que tenemos para comunicarnos son mayores y más difíciles de manipular. Es por eso que el color de la portada del libro es negra; simboliza el luto por la inminente extinción de la televisión análoga que va de salida.
Un libro que nos ilustra a través de una novela -lo único que no me gustó es que no quedó como tal por la forma en que es presentada- la historia de la televisora que se ha dado el lujo de controlar a las masas no solo en México sino en América Latina, y la formación de estrellas, cómicos y presidentes. No la consideraría novela pues los personajes se narran como crónicas en diferentes saltos de tiempo y situaciones, aún así es atrapante y se lee con mucha facilidad, interés -y por qué no decirlo, morbo-. El autor fue amenazado de muerte, pues aquí se encontraran las verdades que fueron disfrazadas mucho tiempo, algunas que seguro ya sabíamos, otras, no. Excelente y osado trabajo de investigación de Fabrizio Mejía.
En esta obra se hace una dura crítica a Emilio Azcárraga Milmo y a la forma en que manejó a Televisa. Si en la biografía de Andrew Paxman había moderación en sus críticas, en este libro está completamente ausente. En él se le acusa de haber saboteado el avión en el que se accidentó su cuñado, quien era claramente el sucesor de Azcárraga Vidaurreta. También se le acusa de haber mandado desaparecer a la madre de Luis Miguel para que éste pudiera participar en un festival musical. El libro es fácil de leer y carece de palabras de relleno, aunque tiene algunos anglicismos como "hesitar", los cuales demeritan un poco el estilo del autor.
Escrita de forma intrigante, no muy cargada, ni con pasajes tediosos.
Hay algunos datos que al lector trivial del tema Televisa, le podrían sorprender. Es una novela que intenta ser crítica de principio a fin, pero se resguarda en la ecuanimidad de la verdad.
No es un simple panfleto barato, sino una serie de hechos unidos por el oficio de la novela, que llena los espacios más triviales con la ficción.
Una síntesis capaz de darle perspectiva a cualquier lector. Recomendable por ilustrativa, potable y entretenida.
Fabrizio Mejía sabe contar historias, ni duda cabe, lo leí en mis ratos libres en dos días y medio.
¿Esto que narra es importante? A ratitos no me lo parece, por ejemplo, el detalle de la silla enorme (que queda en leyenda en la narración) o la mentada que el Taibo I le espeta a Azcárraga. Fuera de esos pienso que el libro no sólo es interesante sino importante. Narrar las historias de los que ejercen el poder de manera injusta es una forma de rebelarse contra esa injusticia, algo necesario si buscamos una democracia real.
¡ Impresionante ! Sin lugar a dudas, es una novela, que llena algunos detalles de la gran realidad que se ha vivido en la historia de la televisión en México. Una respuesta directa al tan carareado termino de "política-ficción", ahora llega la "cronicatv-ficción". Con mayor gusto y gran placer, queda más que abrir un nuevo libro y no prender la TV, después de leer esta novela.
Excelente libro, escrito a manera de novela para evitar reseñar sucesos y fuentes (aunque la mayoría de ellas vienen al final) y hacer diálogos en base a la personalidades de los actores.
Nos muestra de forma interesante como los directivos de televisa sólo han podido hacer un monopolio en nuestro país y han fallado en sus intentos por expandirse fuera de México.