What do you think?
Rate this book


171 pages, Paperback
First published April 1, 1841
Thus [Plutarch says] he who loses wife and children would rather that they were somewhere even under bad conditions, than that they had totally ceased to exist. If the issue were only love, then the wife and the child of the individual would be preserved in the greatest purity in his heart, a state of being far superior to that of empirical existence. But the facts are otherwise. Wife and child as such are only in empirical existence insofar as the individual to whom they belong exists empirically himself. That the individual therefore prefers to know that they are somewhere in sensuous space, even under bad conditions, rather than nowhere, only means that he wants to preserve the consciousness of his own empirical existence. The mantle of love was only a shadow. The naked empirical Ego, the love of self, the oldest love, is the core and has not rejuvenated itself into a more concrete, more ideal shape.(p.76)
¿Sabemos acaso qué son las ideas? Sí, dirá alguien por allí, son cosas que se nos meten en la cabeza. Y otro le responderá: estás equivocado, las cosas son ideas que se nos salen de la cabeza.
Aunque sólo parezca un mero juego de palabras, lo cierto es que cada respuesta muestra una postura similar y, sin embargo, opuesta a la otra. La primera, que podría identificarse con el materialismo abstracto,1 cree (o pre-supone) que el mundo externo es objetivamente real ―esta creencia tiene un origen religioso aunque quien participe de ella sea indiferente ante la religión, porque todas las religiones han enseñado que el mundo, la naturaleza, el universo, han sido creados por Dios antes de la creación del hombre―: es decir, que ya está dado, que fue hecho así, que está definido (de-limitado) de una vez y para siempre, y que, por ello, se trata de una realidad inmediata y no mediada, independiente de la actividad de los hombres; de modo que, desde esta perspectiva, lo único que queda es contemplar al mundo, y que las cosas se nos metan a la conciencia. La segunda, que podría identificarse con el espiritualismo abstracto, parte de la consideración de que las ideas, es decir, lo universal, lo genérico de las cosas reales, son la esencia2 de éstas últimas, de modo que lo único a que atiende es al ser abstraído (sólo pensado), al ser de la representación, en vez de a su existencia real; de modo que las cosas son sólo modos (la manzana, la pera, etc) de lo general (la idea de «la fruta»), y salen de la conciencia.
El planteamiento de la pregunta sobre las ideas y las cosas, no hay que dejar de decirlo, sólo puede darse gracias a la razón. Su respuesta ―brevemente esbozada desde dos perspectivas―, sin embargo, sólo puede desarrollarse gracias al entendimiento, cuya función consiste precisamente en fijar el conocimiento, esquematizarlo y formularlo. La razón constantemente obliga al entendimiento a revisar sus resultados, a fin de superarse a sí mismo. La razón nunca se contenta, siempre duda, siempre enjuicia al entendimiento, lo obliga a esforzarse, hace posible que el entendimiento abandone sus formas rígidas, abstractas.
La reflexión, que es producto del entendimiento, separa e invierte la relación de lo real con lo ilusorio...
El resto del escrito se encuentra en mi blog: https://jsaaopinionpersonal.wordpress...