Los espejos venecianos es una novela de misterio y fantasía que a mí, personalmente me atrapó desde el inicio, tiene una atmósfera intrigante y un estilo envolvente. Con una ambientación gótica y un desarrollo pausado pero cautivador, la historia nos transporta a Venecia, donde el protagonista, Giovanni Conti, se enfrenta a un enigma inquietante relacionado con unos antiguos espejos que parecen ocultar un oscuro secreto.
Uno de los puntos fuertes del libro es la forma en que Joan Manuel Gisbert construye la sensación de misterio. A medida que avanzamos en la trama, sentía cómo tensión iba aumentando, es unos de esos libros que prefieres no leer por la noche porque te hace moverte inquieta o mirar varias veces a tu alrededor, se siente como un juego de luces y sombras, donde lo sobrenatural y lo real se entrelazan de manera sutil. La prosa es elegante y logra crear una atmósfera casi cinematográfica, ideal para quienes disfrutan de historias con un aire de leyenda.
(Spoiler a partir de aquí)
Sin embargo, a pesar de su inicio prometedor y su desarrollo intrigante, el desenlace deja mucho que desear. Opino que el final no está a la altura del misterio que se ha ido construyendo a lo largo de la novela y da la sensación de que no se supo gestionar de manera adecuada. Se esperaba una resolución más impactante o coherente con el tono de la historia, pero en su lugar, el cierre resulta apresurado y se siente muy forzado e insatisfactorio, dejando preguntas sin respuesta y desaprovechando el potencial de la trama. Una verdadera pena. A pesar de todo la recomendaría por ese inicio y cuerpo bastante espeluznante y emocionante.