En realidad 3'5 Estrellas. Son pocos los libros que he leído de Amanda Quick (Jayne Ann Krentz) en contemporánea, pero tiene algo en lo que coincide con la mayoría de sus novelas históricas: las largas e ingeniosas conversaciones entre sus personajes, y el misterio inherente en sus argumentos.
"Corazones salvajes" es un libro bastante viejuno dentro de su obra, ocurre en Seattle hacia 1993, y allí conocemos la historia de sus protagonistas Annie Lyncroft y Oliver Rain.
Annie Lyncroft es una joven mujer de negocios dueña de una tienda de decoración de interiores, y Oliver Rain es el cabeza de una prestigiosa familia de Seattle, un empresario frío, duro e implacable.
El libro empieza cuando el hermano de Annie, Daniel, tiene un accidente de avión en Alaska. Daniel a su vez, tiene una joven y reputada empresa informática, y a veces ha trabajado con Oliver Rain. La desaparición de Daniel, provoca que los inversores de Lyncroft Unlimited se retiren, y Annie no está dispuesta a que desaparezca el sueño de su hermano, es más, está convencida de que Daniel sigue vivo, pero ella sola no puede salvar la empresa. Por eso, Annie le pide a Oliver Rain, amigo y socio de Daniel, que se casen por conveniencia para que los inversores no se echen para atrás y dirija Oliver la empresa hasta que Daniel aparezca.
Todo el mundo da por sentado que Daniel está muerto. Entre ellos Oliver; pero lo que le sorprende es el descaro de Annie al proponerle matrimonio de ésa manera. La dulce señorita Lyncroft atrae de cierto modo a Oliver, y él mismo reconoce estar en una etapa en la que debería buscar esposa, así que, aunque sea de manera temporal, Oliver acepta.
El matrimonio entre Annie y Oliver no va a ser tan fácil ni un paseo de rosas, pues ésta conocerá de primera mano los secretos familiares de Oliver y sus sacrificios por mantener unida a su familia y que no les falte de nada. Todo ello, a cambio de sí mismo, pues de puertas hacia fuera Oliver es un hombre frío, temible y hasta malvado, capaz de los planes más maquiavélicos con tal de llegar a sus fines.
Annie es capaz de ver más allá del carácter frío e inalcanzable de su marido. Durante años, Annie ha tenido ciertos amigos o novios a los que ha rescatado o ayudado para que consigan sus sueños o mejorar sus relaciones. En el caso de Oliver, Annie no intentará cambiarlo, pero sí demostrar al resto del mundo que Oliver no es un monstruo.
A lo largo de los capítulos, y mientras la relación de los protagonistas se vaya desarrollando, Annie tendrá presente seguir investigando qué pasó con su hermano, y ahí entrarán en escena los secretos del pasado que compartían Oliver y Daniel. Un asunto que acabará poniendo en peligro las vidas de Annie y Oliver, justo cuando Annie está segura de que el accidente de avión no fue un accidente realmente.
La historia en general me ha gustado, pero admito que no es de las novelas que más me han llegado y Amanda Quick me gusta más en novela histórica. Pero la historia de amor está bien desarrollada, a pesar de que Annie es un personaje más fácil de llegar. En cambio, Oliver es un personaje más difícil. Admito que me encantan los protagonistas fríos, pero Oliver lo es demasiado y no es fácil empatizar con él ni sus motivos, además de ser un personaje bastante dominante e intimidante. Aunque creo que Amanda Quick ha sabido resolverlo al final.
Así que he acabado satisfecha y tanto el romance como la historia de suspense me han parecido muy bien llevadas, pero lejos de ser una joyita. Aún así me han convencido y seguiré leyendo a la autora tanto en romance histórico como contemporáneo.