Aparentemente todo va bien en casa de Hikaru, como nos parecería en la mayoría de nuestros hogares. Pero cuando el profesor llame a sus padres, estos descubrirán que el chico en realidad está distante y bajando su rendimiento, y que lo único que le interesa es conectarse a internet. Todos se darán cuenta entonces de su responsabilidad en la situación. Sin embargo, la situación en casa no empezará a mejorar hasta que Hikaru conozca a la señora Akiyama, una mujer misteriosa que le enseñará la importancia del contacto y de una buena comunicación con la gente a la que ama. Una historia emotiva llena de ternura que nos descubre cómo aprovechar el contacto y la comunicación para avanzar en el camino hacia la felicidad en el día a día. Incluye un capítulo final con recomendaciones prácticas que el 100% de los lectores podrá aplicar para mejorar sus relaciones personales.
Como siempre es un placer leer estas pequeñas joyas de comanegra.
Este libro nos presenta la historia de Hikaru, un joven adolescente que como muchos vive inmerso en su propio mundo, más virtual que real, y con grandes problemas de comunicación con sus padres, vamos casi como cualquier adolescente de hoy en día. Sin embargo a medida que vas leyendo el libro te das cuenta que esos problemas comunicativos los tenemos todos, es triste pero debemos darnos cuentas que vivimos en una sociedad cada día se aleja más del contacto real con las personas, “estamos rodeados de gente, pero aislados del mundo”. No nos tocamos, no nos miramos, no nos escuchamos. De eso va este libro, de la falta de comunicación, la falta de empatía con todo lo que nos rodea.
¿Cuantas veces vemos conversaciones en las que ninguno se escucha, solo hablan?
¿Cuántas conversaciones a gritos presenciamos porque no hay capacidad de escucharnos?
La vida es como un eco; Si no te gusta lo que recibes, presta atención a lo que emites.
Libro absolutamente necesario, directo y de una sencillez maravillosa, lo que hace aún más abrumador que su mensaje sea tan potente.
Es un relato tipo fábula que te enseña la importancia de la comunicación, la empatía y del contacto físico entre humanos, es bastante básico pero para alguien que no tiene experiencia con el tema está bien, es corto y muy rápido de leer.
GENIAL😎 · Serie Emociones #3 · "El principio del círculo" es una historia sobre la falta de contacto y comunicación en tiempos de las comunicaciones. En él, y a modo de cuento oriental, su autor, Michi Kobayashi (bajo este seudónimo se encuentra el grupo de profesionales formado por Elena Martínez, Luis Carbajal, Lourdes Mateu, Jordi Perales y Raúl Yuste) ayuda a reflexionar acerca de ello. Es una historia muy cortita y se lee enseguida. · 💬Hikaru vive solo con sus padres tras la marcha de su hermana mayor, a la que extraña, del hogar familiar. Hikaru empieza a retraerse y a no contar nada a sus padres de lo que le pasa, y se ampara en un reciente amigo virtual al que no conoce de nada. Pero un día Hikaru conoce a Akiyama, una anciana mujer que le enseñará la importancia de compartir los sentimientos con la familia y las personas de nuestro alrededor, y a no encerrarse en sí mismo y en un mundo virtual. En definitiva, le demostrará la importancia de una buena comunicación y del contacto real entre las personas. · A pesar de todo lo que hay hoy en día al alcance de muchos para poder comunicarnos más fácilmente, se suelen dar, en la sociedad en general y en las familias en particular, problemas de incomunicación y falta de entendimiento. La moraleja del libro es que debemos tener más contacto (y no del virtual sino del físico) entre nosotros para así conocernos mejor. · Es el tercer libro, y el que me faltaba para tenerlos todos hasta ahora, de la colección editada por Comanegra e iniciada con "La ley del espejo" (Yoshinori Noguchi), que está actualmente compuesta de cuatro libros: "La ley del espejo" (Yoshinori Noguchi), "Los cerezos en diciembre" (Ariel A. Almada), "El principio del círculo" (Michi Kobayashi), y "El tiempo del loto" (Tew Bunnag). · Erratas encontradas: 1 {🤦🏻♀️ ¡psicoanalista ven a mí!} · FRASES SUBRAYADAS: · "[...] si no nos enteramos de lo que pasa en la familia, ¿qué nos importa lo que pasa en el mundo?" · "- Las personas necesitan contacto por muchos motivos. Es una manera de comunicarse imprescindible. Como un aplauso. - ¿Un aplauso? - Intenta aplaudir con una sola mano. - Imposible ... [...] - Claro que es imposible. Si evitamos el contacto nos perderemos muchas cosas bonitas." · "Cuando das un beso, cuando acaricias, cuando abrazas a alguien, estás diciéndole muchas cosas. ¿O crees que sólo decimos cosas cuando hablamos?" · "Las verdaderas cosas buenas están escondidas y tenemos que fijarnos para encontrarlas." · Al final del libro, y para quienes les interese (aunque no es mi caso), se incluye un capítulo final con recomendaciones prácticas que poder aplicar para mejorar las relaciones personales.
Hermoso libro que por medio de la historia del Joven Hikaru, un joven poco comunicativo y cerrado en su mundo, aprendemos lo importante que es la comunicación, más que la verbal la comunicación emocional la de contacto, la de empatía, al fin el principio del círculo no es más que esto empatía y ver en la sociedad lo importante que es no aislarmos y ver los sentimientos del resto, cuando Hilaru conoce a Akiyama logra comprender que la comunicación es a una relación lo que la respiración es a la vida, libro muy práctico y de una historia muy hermosa, sin duda la vida actual nos lleva a aislarnos y qué importante es comunicarnos.
Tambien algo hermoso del libro es que por cada capítulo nos ofrece un “Haiku” que es un poema breve japonés.
Un adolescente saturado de vida y desubicado mantiene algunas conversaciones con una señora mayor con la que coincide cada mañana en la parada del autobús. Y, bueno, de las costumbres del chico y de los consejos de la anciana, se monta un cuento que da motivos para, en una segunda parte, desarrollar un tratado mínimo sobre las relaciones personales, la empatía, la escucha y el contacto, tanto visual como puramente físico.
· Corto, conciso e interesante, especialmente para jóvenes saturados de vida y desubicados, también, por supuesto, para todos los públicos de cualquier edad: nunca está de más recordar lo que creemos que ya sabemos y que a menudo olvidamos poner en práctica.