Ésta es una historia en la que se entremezclan diosas, vacas y primeros amores. Un cuento maravilloso y realista sobre un verano en una ciudad del norte y sobre el descubrimiento del sexo. Al estar su padre en prisión preventiva, el joven Ludi Rivero Pelayo goza la libertad de no tener ninguna autoridad encima, el verano es suyo. El padre no sólo está complicado en una acción política, que es lo que ha motivado su procesamiento, sino también en un lío de faldas. Y el hijo se deja atrapar en una telaraña parecida. A lo largo del verano, Ludi se iniciará en la vida adulta. Una mujer lánguida y hermosa le conduce por caminos inexplorados hacia un amor sin porvenir, pero gozoso. Y ese comienzo tiene tintes clásicos: su tío y tutor le impone asistir a clases de griego y en las faldas del monte Véspero, en cuya cima venusiana recibe las enseñanzas de un antiguo boxeador reciclado en fraile, Ludi traduce uno de los diálogos de Platón. Porque en la extrañeza del lenguaje está todo, la comunicación y el secreto.
Manuel Gutiérrez Aragón (Torrelavega, Cantabria, 1942) ingresó en 1962 en la Escuela de Cine de Madrid, a la vez que estudiaba Filosofía y Letras.
Su primer largometraje fue Habla, mudita (1973), Premio de la Crítica en el Festival de Berlín. Entre sus películas más conocidas figuran Camada negra, Oso de Plata al mejor director en el Festival de Berlín; Maravillas;Demonios en el jardín, Premio de la Crítica en el Festival de Moscú y Premio Donatello de la Academia de Cine italiana, y La mitad del cielo, Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. En 2005 le fue otorgado el Premio Nacional de Cinematografía. Tras su última película, Todos estamos invitados (2008), Gran Premio del Jurado en el Festival de Málaga, anunció su retirada del séptimo arte.
La vida antes de marzo, su primera novela, obtuvo el Premio Herralde en 2009: «El tono del narrador es parte principal de la fascinación que nos produce esta historia» (J. Á. Juristo, ABC); «Buena prosa y rasgos certeros» (R. Senabre, El Mundo).
La siguió Gloria mía: «Literatura de un gran narrador: primero fueron imágenes, ahora son palabras» (Manuel Vicent); «Una novela vigorosa y sorprendente, llena de humor satírico» (Juan Marsé).
Poco después llegaron Cuando el frío llegue al corazón: «Literatura auténtica, audaz y sin concesiones» (Luis María Anson, El Mundo); «Espléndida novela, breve y emocionada» (Fernando R. Lafuente, ABC) y El ojo del cielo: «Si consideré que Cuando el frío llegue al corazón era la mejor de las tres obras por él publicadas hasta entonces, hoy creo que El ojo del cielo la supera. No solo la supera, sino que reafirma y optimiza un estilo y una atmósfera en gran medida surgidos de ella» (Manuel Hidalgo, El Mundo).
En Anagrama también ha publicado A los actores, su libro sobre cine.
Una historia de posguerra en la que el autor manifiesta de forma muy bella la vergüenza y el desprecio que siente el bando perdedor. Ludí, su protagonista, un adolescente que narrará sus días tras la detención de su padre por sublevación al régimen es trama de esta historia. Pero hay más que eso. Descubrirá el desprecio de las gentes de su pueblo por la detención de su padre, descubrirá el amor y el secreto de su padre. Tan solo marcaré el final, algo extraño y que deja mucho a la imaginación. Pero la considero una buena novela corta.
Cuando el frío llegue al corazón, es la típica novela de postguerra, con un argumento clásico del cine español.
El Señor Guitierrez Aragón, no escribe mal. Mantiene una prosa fluida a lo largo de todo el libro, y sus descripciones de paisajes son impresionantes. Se nota que ha sido director de cine, por que más que leerlas, pareces ver los escenarios. Tampoco pierde el tiempo es descripciones emocionales de los personajes, prestándole mucha más atención a sus acciones, lo que agiliza la lectura.
Y sin embargo, pienso que el talón de Aquiles de este libro es la historia. En realidad, más que historia yo hablaría de un conjunto de hechos, situaciones y circunstancias, que le suceden a nuestro protagonista, Ludi. Y es que él, es el hilo conductor de toda la historia. Pero ahí se acaba lo bueno. La novela es corta, pero muy convencional, previsible y tiene uno de los finales más estúpidos e incomprensibles de la literatura. Te deja una sensación enorme de vacío y precipitación, casi como si el autor no supiera acabarla y la hubiera concluido de cualquier manera.
Resumiendo, es una novela aceptable, aunque mejorable en múltiples aspectos, que se lee rápidamente, pero al final te deja una sensación de pérdida de tiempo que no te quitas fácilmente