FFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFuck.
Si bien el anterior libro muestra una cercanía con el ramayana y enseñanzas kundalinins, este se acerca a nuestra propia cosmogonía. Spoiler: Frank es la encarnación de Tezcatlipoca. Ahora bien, ¿cuál de todas las versiones de esta deidad nahuatl? No se sabe aún, pero por las referencias en el cierre del libro, puedo suponer que sería algo más cercano a Xipe Totec (Tezcatlipoca rojo) que a cualquiera de los otros tres.
Es claro que esta saga de los Hackers del Arcoíris es una mezcla de religiones y luchas por el poder que provienen de estas. Por un lado tenemos a los católicos imperialistas, por otro a los yajudis (una mezcla rara entre judíos y prácticas del Veracruz negro, del Veracruz tropical), encima tenemos a los dorsai (aun no tengo claro si son una referencia a los que aparecen en Childe, ya que lea los volúmenes lo sabré), los vajra (de nuevo, de vuelta a la mitología hindú: el arma de Indra -el volumen 2 se llama código Indra y al final de Hotel Overlook hacen referencia a esto-) y ahora, nos metemos de lleno a la mitología nahuatl (o mexica, ya veremos) pasando por referencias a el don del águila, los anillos de poder (no, no los de Tolkien) los nahuales y la ensoñación, es decir, las enseñanzas de Don Juan Matus... y por lo tanto, de la mitología Tarahumara.
Creo que he tenido suerte, al tener conocimiento previo -conocimiento silencioso- de todas las referencias, dudo que esta saga me estuviese gustando tanto de no ser así, porque vamos, quienquiera que haya leído a Ruys sabe que su escritura mezclada con nad-sat, naucalpense e inglés puede llegar a ser molesto una vez que pasa la novedad.
En fin, no puedo si no desear leer los libros principales y hacer una ofrenda a los puntos cardinales incluídos el quinto, que es el arriba y el abajo en honor a Nuestro Señor Desollado porque Ruys termine el tercero pronto.