Es una historia con un final precioso. Es romántica, se lee fácil y la manera de escribir de Alexandra me sigue encantando. Sin embargo, la historia en si, no me ha convencido del todo.
En un viaje de poco más de una semana, de tres amigas veinteañeras a Nápoles, la protagonista, Berta, se enamora hasta las trancas de uno de los criminales de la mafia napolitana. Y solo en esa semana él cambia toda una vida de camorra, robos, secuestros y demás maravillas por ella. Romeo es el chico malo pero con fondo bueno, un cliché típico de novelas y películas, que por supuesto va a cambiar su vida y su forma de actuar por la española a la que conoce desde hace una semana. Además trae consigo una mochila con una madre borracha y drogadicta, un padre capo que no le quiere, abusos en el colegio, y demás maravillas que le hicieron, si o si, después de esa vida tan dura, entrar en la mafia.
La historia de amor es bonita, y el hecho de que una persona pueda cambiar tanto por el amor de su vida, es una idea romántica que me encanta. Pero no lo veo de una forma tan radical ni por supuesto tan rápida. Entiendo que es un libro, y que aquí puede suceder de todo, pero me hubiera gustado que hubiera sido un poco más real, con un poco más de tiempo, que se cociera más a fuego lento.
Un final precioso, eso sí. Quizá vuelva a ser algo precipitado, ya que solo ha pasado un año y medio desde que se separaron y demasiadas cosas en ese tiempo, sobre todo para Romeo.
Aun así, volveré a leer a Alexandra, sin duda. Es, de lejos, una de mis escritoras favoritas.