Que, frente al belen, sepamos comportarnos como niños. Asombrados por la inmensidad de nuestro Dios, que se hace el más pequeño y vulnerable, en forma de niño.
Me ha ayudado a hacer mi oración, intentar ser lavandera y preparar un pesebre digno para la llegada del Salvador, tener la inocencia y bondad de Zabulón, la fidelidad del borrico, disfrutar de la docilidad y discreción como San José…
“Hazte pequeño. Ven comino y viviremos la vida de Jesús, María y José”. San Josemaría