In Sin rumbo Cambaceres portraits scenes of the Argentine upper class at the turn of the XIX Century. Detailed and realistic the author defines with literary uniqueness the atmosphere with the initial clash during the sheep shearing scene. Then come the noon horseback ride to the peasant woman's shack, the forced seduction down to complete surrender in body and soul, and the whim of a night spent together with the sensations that assault and repulse him. The flight to the mundane life in Buenos Aires, the club, the theatres, complete the portrait of a lost man who ends up facing nature in his way back to the estancia, in pursuit of a family life destiny will end up denying him. Cambaceres shows his literary power not only through his intellectual vision and deep knowledge of the argentine spirit, but also through the language prowess of conveying the true upper class "porteño" talk, that familiar Spanish jargon tainted with semi-french semi-gaucho argot that was so particular of his contemporaries and still subsists nowadays, though veiled to the unknowing.
Eugenio Cambaceres was an Argentine writer and politician. In the 1880s he wrote four books, with Sin rumbo being his masterpiece. His promising literary career was cut short when he died of tuberculosis.
Me ha gustado. Tiene sus puntos interesantes y destacados. Obviamente, escrito a finales del siglo XIX, expresa muchos de los aspectos de su época tanto en el estilo como en la temática, lo que hace un poco más difícil leerlo. Pero sentí que valió la pena.
Cambaceres en cierta medida formó parte de la élite "burguesa" y acomodada en la Buenos Aires de su época (finales del siglo XIX) pero se muestra muy crítico con ella. Andrés, el protagonista de la novela, es un dandy estanciero sobrepasado por el hastío de tener mucho dinero y posición pero nada que hacer con ello. Rápidamente vemos que es un personaje bastante difícil de digerir y "sin rumbo" como nos adelanta el título de la obra. Aborrece la modernidad y aborrece a la sociedad, a sus semejantes.
Andrés es el único personaje desarrollado con profundidad. La narración está focalizada sobre él todo el tiempo y el resto de personajes gira en torno a él, aparecen y desaparacen en función de su perspectiva y decisiones. Es el único que tiene cierta evolución y da un giro inesperado que cambia el tono de la obra por completo. Hay que destacar la profunda exploración en la psicología y el pensamiento de la figura principal, haciendo del texto muy similar a otros libros escritos contemporáneamente en otras latitudes, como los de Dostoievsky.
Eso no es lo único que Cambaceres toma de fuera. Su estilo es claramente realista y naturalista, similar según se dice a la literatura del francés Emile Zola (al cual no he leido, por lo que tengo poco para decir al respecto). Cada escenario nuevo, cada paisaje (ya sea la inmensa Pampa, ya sea la ciudad de Buenos Aires) o incluso cualquier habitación por los que pasa Andrés y se desarrolla la historia, son descritos con una precisión y detalle a veces hasta excesivo. Leido desde la actualidad, claro que esto reviste cierta dificultad. Podríamos decir que pese a ser un libro corto, no es económico. Pienso que Cambaceres deja de lado, por ejemplo, el desarrollo de los personajes secundarios, en pos de hacer primar la descripción extensa y detallada de los ambientes. Pero esto no es necesariamente algo criticable ya que en el momento en que se produjo y publicó la obra, esa era la tendencia.
Digamos que el autor adapta formas literarias en boga en Europa al ámbito latinoamericano. En especial el Río de la Plata, en ese momento estaba muy influido por la cultura europea, de alguna manera formaba parte de ella también. Y en este sentido, el libro expresa con mucha fidelidad los resultados de un determinado proceso histórico. No es que copie lo europeo y busque implantarlo a la fuerza sino que adscribe a determinado flujo histórico que hace que su escritura tenga sentido en el marco de lo que estaba ocurriendo.
Cambaceres es crítico de la modernización y de los cambios sociales que vienen con ella. La figura de Andrés, un personaje trágico, encarna esa crítica. Por ejemplo cuando lo vemos ensimismado, ahogado por el gris y bullicioso paisaje urbano. A lo largo de la obra, va encontrando su lugar en el mundo rural, pese a las dificultades materiales y también a cierta brutalidad que ese entorno, al parecer, le exige. El mundo burgués de las élites acomodadas bonaerenses, de los artistas, la noche y los clubs, no es menos exigente y aborrecible. Y al final, como en una especie de alegato a la justicia divina, el individuo paga su recorrido previo y "cosecha su siembra".
Tengo la sensación de que la reseña me quedó larga para lo corta que es la novela. Ello habla bien de "Sin rumbo" y de Cambaceres, quién logra introducir varios niveles de reflexión en profundidad, en pocas páginas. Al final el que no es económico soy yo. Ha sido una gran lectura.
Dice Jitrik que la clave de esta novela es la oposición entre el adentro y el afuera. La polarización de opuestos que nunca sintetizan, sino que siempre se radicaliza. El individuo versus la sociedad, lo aparente versus lo invisible. Jitrik interpreta este procedimiento literario como un recurso clasista, como una afirmación oligárquica totalmente patológica. Cambaceres promueve en esta novela una Argentina “feudal” dice Jitrik. Creo que esta lectura de Jitrik acierta de pleno. Esto explicaría ese fondo de crueldad que late en cada frase, esa violencia que se manifiesta como exageración -pero no romántica, sino clasista-. Lo rústico del campo aparece directamente como sangriento. Lo sensual se vuelve directamente porno. La afirmación individual se vuelve megalomanía. Por pura inercia lo digo directo: lo que parece ser una novela sobre “el mal del siglo” (siglo XIX) aparece bajo la lupa de Jitrik como un discurso del poder -en el sentido foucaultiano-, un artefacto que busca un efecto específico en la construcción de la identidad argentina: la conservación de los privilegios.
lo que más me ha gustado ha sido la pluma del autor, tiene un estilo narrativo muy característico y estético....... leer las descripciones de lugares decadentes, lujosos o naturales y las angustias de Andrés ha sido para mí placer puro !! además, eso, Andrés. bastante idiota y engreído y violento. me ha encantado. el final me ha partido en dos, aunque no tanto y tan literalmente como a...
Terrible final. Brusco, que no se hiló con el resto de la obra al 100% aunque entendible por el vacío que sentía el protagonista antes de conocer a quien le dio valor a su vida. Es una historia de un patrón de campo que no encuentra sentido en la vida rural y se va a la ciudad de Buenos Aires pero que tampoco le sirve de nada y vuelve donde sabe que puede ejercer su poder. Es una historia que muestra la sociedad decadente de la alta cultura de la época, eso que no se quiere mostrar. Le doy un plus por las descripciones hermosas que generan una ambientación exacta.
El Naturalismo Argentino, propio de la prosa de Cambaceres, resulta exquisito: descripciones minuciosas de escenas, paisajes y retratos y una sopesada elección de palabras, hacen que las letras dibujen no tan sólo los cuadros con una precisión de relojero sino que eleva la narrativa a una sucesión de acontecimientos con un arrobamiento y una exposición cuasi-visual de una obra cinematográfica. En Sin rumbo, un narrador en tercera persona va relatando las acciones y emociones de “Andrés”, el protagonista: típico cajetilla de la oligarquía de aquellas épocas, quien dividía su tiempo y su vida entre el campo y la ciudad… malviviendo en el campo que lo sustenta, malgastando en la ciudad su sustento malganado. Pero no se trata sólo de una cuestión de clase. El narrador pone en evidencia en las acciones y pensamientos de Andrés, ese desdén hacia lo inferior que hay cuando se ejerce ese privilegio que nadie más ve. El gran representante del Naturalismo Argentino, Cambaceres, resultó un adelantado a su época gracias a su ojo de águila sobre la sociedad que lo rodeaba, sin miedo de describir y denunciar las injusticias clasistas, creando una de las más representativas novelas argentinas de fines del siglo XIX.
Otro de mis libros favoritos. A través de los años nunca lo he dejado de lado. Eugenio Cambaceres realmente tenía talento para dejar que el clima del libro atrapara al lector, llevándolo de la mano junto con su personaje, Andrés, al momento justo en que todo alcanza el clima necesario para cumplir con el destino que uno/a sabe que alcanzará a Andrés en un momento u otro. Como hombre de su época, Cammbaceres era nihilista y misántropo, y la influencia de sus escritores favoritos (Voltair...more Otro de mis libros favoritos. A través de los años nunca lo he dejado de lado. Eugenio Cambaceres realmente tenía talento para dejar que el clima del libro atrapara al lector, llevándolo de la mano junto con su personaje, Andrés, al momento justo en que todo alcanza el clima necesario para cumplir con el destino que uno/a sabe que alcanzará a Andrés en un momento u otro. Como hombre de su época, Cammbaceres era nihilista y misántropo, y la influencia de sus escritores favoritos (Voltaire, Schopenhauer) se permea constantemente en la obra y en la personalidad de Andrés.
Debería ser una obra obligatoria en cualquier programa de literatura de escuela secundaria. Ojalá hubiese podido conocer a Cambaceres antes, de esta forma valoraría más la literatura argentina de siglo XIX. Muy recomendable.
No sé ni qué puntuación darle. No me encantó, creo que ni siquiera me gustó. Está muy bien escrito, tanto que no perdés el hilo, y querés seguir leyendo para saber qué pasa. Pero la historia no es nada del otro mundo, un personaje odioso a mi parecer, harto de la vida, egocéntrico, misógino, tiene un cambio cuando nace su hija (que me parece muy bien demostrado) pero nada más. El final doloroso, pero ni así lloré y eso que soy re sensible y llorona jsjdj. Creo que serían 2 estrellas o 2.5, pero no sé bien.
Una novela de lectura ágil y de ritmo creciente, de gran patetismo, especialmente en la segunda parte. Es interesante como reflejo de las angustias de la alta sociedad bonaerense de fines del siglo XIX, marcada por la ambición y la búsqueda de placeres efímeros; pero a mí me resulta bastante chocante. La filosofía de vida adoptada por el protagonista y reflejada en la narración es de un tono amargo y pesimista, escéptico, vano y bastante machista también. El proceso sintomático de la difteria se describe con una precisión positivista y hay otras varias escenas naturalistas que contribuyen a realzar la impresión de angustia.
Libro fabuloso con descripciones admirables. Andres, el personaje principal, es a la vez un monstruo egoista y malvado y al mismo tiempo un padre adorable dispuesto a todo.
Mi reseña es: lo dejé de leer porque sabía que iba a suspender la asignatura de Hispanoamericana así que decidí dejarlo que tampoco me estaba gustando nada...
SIN RUMBO de EUGENIO CAMBACERES nos presenta a Andrés, un joven abúlico que sólo se dedica a satisfacer sus más bajos instintos, especialmente sexuales. Le da lo mismo la pobre china hija de su capataz que la cantante de ópera casada y glamourosa. Su problema es que nada le satisface. Todos los placeres una vez satisfechos acaban hastiándole. La novela está estructurada en breves capítulos y tiene un estilo conciso y descarnado. No se inhibe en mostrar situaciones desagradables e incluso repulsivas, como la violación de la campesina que acaba enamorada de él o la enfermedad de la hija (contada con todo lujo de detalles: «Un líquido hediondo y viscoso, una bocanada de flemas sanguinolentas, salió al fin de la boca de Andrea en una arcada.») o, atención spoiler, el suicidio del protagonista terrible y truculento: «…se desprendió la ropa, se alzó la falda de la camisa, y tranquilamente, reflexivamente, sin fluctuar, sin pestañear, se abrió la barriga en cruz, de abajo arriba y de un lado a otro, toda…Pero los segundos, los minutos se sucedían y la muerte asimismo no llegaba…Entonces, con rabia, arrojando el arma: —¡Vida perra, puta… —rugió Andrés—, yo te he de arrancar de cuajo!… Y recogiéndose las tripas y envolviéndoselas en torno de las manos, violentamente, como quien rompe una piola, pegó un tirón. Un chorro de sangre y de excrementos saltó, le ensució la cara, la ropa, fue a salpicar sobre la cama el cadáver de su hija, mientras él, boqueando, rodaba por el suelo…» También encontramos alguna reflexión sobre el papel de la mujer en la sociedad bastante chocante hoy (hay que situarla en las postrimerías del siglo XIX y pensar que aparece como pensamiento del personaje, no necesariamente del autor): «…por qué hacerla igual al hombre, por qué atribuirle derechos que no era apta a ejercitar, por qué imponerle obligaciones cuya carga la agobiaban? La limitación estrecha de sus facultades, los escasos alcances de su inteligencia incapaz de penetrar en el dominio profundo de la ciencia, rebelde a las concepciones sublimes de las artes, la pobreza de su ser moral, refractario a todas las altas nociones de justicia y de deber, el aspecto mismo de su cuerpo, su falta de nervio y de vigor, la molicie de sus formas, la delicadeza de sus líneas, la suavidad de su piel, la morbidez de su carne, ¿no revelaban claramente su destino, la misión que la naturaleza le había dado, no estaban diciendo a gritos que era un ser consagrado al amor esencialmente, casi un simple instrumento de placer, creado en vista de la propagación sucesiva y creciente de especie? ¡Ah! ¡Cuánto más sensatos y más sabios eran los pueblos del Oriente, cuánto mejor, más llevadera la suerte de la mujer bajo esas leyes, traducción fiel de las leyes naturales! Libres de la carga de su propia libertad, sometidas al hombre ciegamente, dedicadas solo a la crianza de sus hijos, a las tareas familiares del hogar, su intervención en las cosas del mundo no llegaba más allá, su vida entera se concentraba al espacio encerrado entre los muros impenetrables del harem, y por eso precisamente eran menos desgraciadas, hallaban cómo cumplir su destino único en la tierra, tenían un dueño, un amo, un señor encargado de velar por ellas, dispuesto siempre a protegerlas.» En resumen, novela naturalista muy dura que se lee con facilidad (dejando aparte los numerosísimos términos desconocidos para un lector español explicados, no todos, en notas al pie en la edición de Cátedra que he leído). Nos da una visión muy pesimista y desesperanzada. No apta para estómagos sensibles y espíritus débiles próximos a la depresión.
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Cambaceres perteneció a la generación de escritores que inauguró la tradición novelesca local. Sin Rumbo es una obra ya alejada del debate político coyuntural de su época, aunque aún influida por las tensiones fundamentales de la sociedad rioplatense. Precisamente, se adentra en éstas desde el prisma del naturalismo, priorizando preocupaciones relativas a la evolución social, y tramitando tesis respecto a la determinación del entorno sobre la configuración humana. La trama se asenta en el Buenos Aires rural de fines de siglo XIX, dónde un hacendado solitario en el ocaso de su vitalidad se encuentra hundido en un profundo escepticismo existencial. De espíritu nietzcheano, se opone al impulso civilizatorio emanado desde el puerto mientras vela por sus impulsos más elementales. Misántropo y bárbaro con cobertura aristocrática se configura como una especie de American Psycho decimonónico. Es un asocial no sólo por aborrecer a las muchedumbres sino por contrariar al ethos dominante de su época (y del propio Cambaceres), nutrido de la voluntad de orden y progreso. Esas características naturales en el entorno campestre son sinónimo de depravación cuando el personaje decide visitar la ciudad. Una repentina ráfaga de consciencia lo alertará sobre su deplorable y errática condición, momento en que decidirá el retorno a una desgracia que su depresión parece haberle hecho prever de antemano. Así cobra forma un relato aún precario en términos narrativos, de rodar entrecortado, pero estéticamente elaborado, con una fina capacidad de transmitir esa realidad descompuesta y melancólica que se configura en la retina del personaje principal. Similar densidad poetica se encuentra en la antítesis de esa cosmovisión, representada en la naturaleza, retratada con base en detenidas descripciones sobre la flora y la fauna.
Es una buena representación del naturalismo y la búsqueda de una literatura moderna alejada de la europea, con el sentido de querer encontrar una escritura de identidad latinoamericana (en este caso rioplatense). Una buena representación también del hombre que no es ni del campo ni de ciudad, sus paralelismos y yuxtaposicines; buenas descripciones de ambos lugares y costumbres acordes de la época también.
Pero es insoportable de leerlo. No empaticé con el protagonista en todo el libro; es más, lo aborrezco. Hay muchas obras dentro del entretenimiento que no buscan que empaticemos con el personaje principal, pero esto ya es absurdo. Habiendo leído varios clásicos puedo atestiguar que no por la época necesariamente se escribían y describían tan despectivamente a las mujeres; no sé que pensaba el autor sobre sus conclusiones de las mismas tampoco pero fue pesadísimo de leer algo que se podría terminar en un día.
Además, ¿concluye con ese final para que tengamos empatía por Andres? ¿Son todos los personajes femeninos una adición a la trama mentirosa de “pobre hombre” rico y blanco?
"Nada en el mundo le halagaba ya, le sonreía; decididamente nada lo vinculaba a la tierra. Ni ambición ni poder, ni gloria, ni amor, nada le importaba, nada quería, nada poseía, nada sentía. Desalentado, rendido, postrado, andaba al azar, sin rumbo, en la noche negra y helada de su vida". Publicado en 1885 e influenciado por el naturalismo de moda, Cambaceres pinta un protagonista, Andrés, hombre sin escrúpulos, hastiado de la vida. Nada lo conforma, nada lo alienta. En una forma de escritura cercana al folletín, el autor cuenta las aventuras de este ser por momentos detestable, que utiliza y engaña a las mujeres por diversión o aburrimiento. Hasta que un suceso le cambia la vida para siempre.
Me encantó el personaje de Andrés. Con todas sus características cuestionables resulta muy interesante y cercano. No intenta agradar y es lo que me fascina. Final inesperado y que cierra perfecto con la historia. Marque muchos pasajes de este libro, me gusta mucho la forma de escribir de Cambaceres, quiero leer más de él. Las descripciones de los personajes son exquisitas.
sigue siendo mi libro favorito de todos los que me hicieron leer en "literatura argentina" pero sigo sin entender específicamente por qué
porque nuestro protagonista es todo lo que odio en un ser humano y me alegra que el final ruin y asqueroso que tuvo, sin embargo, es tan atrapante... si tenés más concentración que yo lo lees en una sentada sin problemas
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Un libro hermoso con demasiadas descripciones. El personaje de Andrés es un personaje clave, uno que nunca suele tomar el papel de protagonista en novelas, muestran cómo su destino está escrito desde sus acciones, arruinar vidas, maltratar trabajadores, vivir de vicios y excesos, condenaron al mismo tiempo a su hija, tal cual la frase "De tal palo tal astilla". El final me pareció brutal. 10/10
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Que los capítulos sean así de cortos hace que termines el libro sin darte cuenta que siquiera lo empezaste. No esperaba tanto y al final casi me hace llorar. Supongo que voy a quedarme en mi cama, abrazando mi almohada, hasta que piense cómo seguir con mi vida.