La intensidad y la crudeza de estos relatos es sorprendente. Un niño sordo que sobrevive a una explosión nuclear. Una pareja sale a la ruta para ir al festival Burning Man y tiene un choque brutal con un grupo de nativos indígenas. Un hombre se hace un traje con cucarachas para sobrevivir al Fin del Mundo. Una chica no quiere aceptar que su novio ha muerto. Un parásito se vuelve la voz interior de una persona hasta controlarla por completo. Un runner enamorado se convierte en el ladrón más sigiloso de la ciudad... En estas páginas hay horror corporal a lo Cronenberg, cinismo bizarro, Palahniuk, sexo, humor negro, James Ellroy y toques de la sensibilidad futurista del mejor Bradbury. Jeremy Robert Johnson es un autor atrevido que le da una patada a la mesa prolija de lo políticamente correcto para entrar en tu mente vestido de negro, con anteojos oscuros y una valija brillosa en la mano. En silencio, la abre y, tomándose su tiempo, utiliza cada una de sus herramientas para conmoverte, torturarte, dibujarte una sonrisa, infectarte, ponerte ansioso y noquearte definitivamente.
La narrativa de Johnson es fresca y libre de todo prejuicio. De hecho, escribe muy en el estilo de Palahniuk, relatando historias del americano promedio y sus miserias cotidianas sumando a un componente de crueldad que a veces puede ser también fantástico. Bastante body horror y personajes que piensan las peores cosas y es posible que las lleven a cabo. No sé porque tiene un puntaje tan bajo. Muy buen libro