Heredera del esperpento y del teatro del absurdo, la trama de Hombre Cero evidencia que "el amor y la politica son los dos extremos de las relaciones humanas," tal como afirmara Octavio Paz. Frida y Rob viven entre arte contemporaneo y descomposicion social, entre angustia personal y falaz altruismo, y transitan de la protesta politica al carnaval o del ambiente circense al filo de la muerte. Los personajes "entre ideales frustrados y dicotomia de personalidades, se ven envueltos en una farsa que a fuerza de repeticion se transforma en una pesadilla cada vez mas tangible, en la que parecen borrarse las fronteras entre fantasia y realidad."