Veering between past and present, between ecological destruction and human violence, What Comes Back is a search for what has vanished and what remains. Javier Peñalosa M.’s What Comes Back is a procession, a journey, a search for a body of water that has disappeared or gone elsewhere. Featured in separate sections, original Spanish poems and Robin Myers’ English translations highlight tender ruminations on loss, memory, and communion. Just as landscapes witness and “preserve what happens along the length of them,” so do people. We watch as travelers navigate realms between the living and the dead, past mountains and dried up rivers to map, trace, and remember the past and future. Several sections, each bearing the title “What Comes Back,” guide readers on a looping voyage where they are “orbited around the gravity of what had come to be”—the absence of Mexico City’s rivers, and other absences wrought by war, climate change, and forced migration. Rattled between ecological destruction and human violence, What Comes Back , what remains, is a desire to name the missing, to render belonging out of dispossession, endurance out of erasure—the spiritual urge toward connection and community.
Me lo recomendaron varias veces y al final sucumbí sólo para enamorarme de él. ¡Qué espléndido libro! Sin duda uno de los mejores hallazgos de este año. Habrá que seguirle la pista muy de cerca.
Hay inquietud en el acero oxidado de los puentes, en su manera de suspenderse sobre el agua que pasa. Un puente no es la unión de dos orillas, un umbral no es una puerta. La inmovilidad está viva en la corteza de los árboles.
En este cuerpo hubo años, palabras, oscilación. La tarde en que murió mi padre caminé entre la gente.
Cuando cierras los ojos al hablar imagino que vienes del abismo a tus palabras, que vienes de la oscuridad a la luz doméstica de los cuerpos.
Cuando cierras los ojos, tus palabras son sombras que se alargan por la recámara, más allá de la puerta, y más allá todavía, hacia la calle. Sombras que se alargan sin romperse.
Mas nunca se sabe lo que se está mirando por última vez. Toda hora es despedida.
Un poemario sobre ríos y el reclamo de volver a retomar sus cauces. El agua no olvida sus caminos. También es sobre personas queridas que vuelven a través del recuerdo. Uno es el camino trazado/andado y las personas queridas.
"Los paisajes no conservan lo que sucede en su extensión. Un cauce no guarda el agua corriente del río; las piedras no retienen los musgos, no guardan el vuelo de los pájaros que pasan, no acumulan las sombras. Pero detrás del cerro, el cerro. Y el cauce era una cuenca vacía. Por aquí el agua, dijo. Y señaló como un dios torpe una hondonada seca."
"Nosotros queremos llegar al lugar que nos llama. Pero seguimos un camino trazado en la memoria y nuestra línea recta es espiral."
"Así lo que creímos evidente nos abandonó en la madrugada. O no sabemos si apresuró el paso, si esa claridad está rezagada o si viaja con ellos, si la robaron. Si la volveremos a ver."
"También ellos tienen sed, dijo. Y son el corazón dolido de alguien."
"No sabemos si estamos yendo o vamos de vuelta. Somos las palabras que van a llagar. Y decidimos hablar en voz alta, no dejar caer la voz, mantenerla como una flama. Y repetimos una y otra vez: el agua que se va debe volver, el agua que se va debe volver."
04/03/2025: Ya pasaron más de dos años y sigo pensando en este libro y por qué le habré dado 3 estrellas nunca sabré, cambio.