Según Juan A. Masoliver, "pocos libros representan con mayor fidelidad lugar al México posterior a la matanza de Tlatelolco que Violeta-Perú de Luis Arturo Ramos". En efecto, aparte de la enunciación de una realidad social atormentada por ese hecho sangriento, el autor ha conseguido, por medio de un arte escriturario límpido y una estructura narrativa ajustada, darle un lugar el México de los marginados que se transforma en "el gran protagonista" de este relato impar.
En el trayecto de la ruta Violeta-Perú, Luis Arturo nos transporta a diferentes momentos del personaje marcados por la desigualdad, el abuso de empleadores o el autoritarismo policial, siendo un reflejo de las situaciones que aquejan a la sociedad mexicana hasta nuestros días. Con una escritura cautivadora, pero que también avanza como un camión; con frenos repentinos y acelerones en carreras por el pasaje. Al mismo tiempo, cambia de dirección guiada por los recuerdos del personaje con un papel fundamental en la historia. Finalmente, la obra de Luis Arturo es considerada un clásico de la literatura mexicana al ser memoria del pasado, buscando un sentido en el presente y en el futuro.