En el número 185 de la Revista Tierra Adentro, Rodolfo JM publicó una reseña sobre Toda la sangre de Bernardo Esquinca donde escribe “Es curioso y digno de otro ensayo que, a diferencia de países donde la literatura fantástica es vital en su tradición (Inglaterra, Alemania, Argentina), los críticos mexicanos reaccionen visceralmente ante ella, sus practicantes y lectores, y los llamen excéntricos”.
En la web de Tierra Adentro decidimos tomarle la palabra a Rodolfo y pedirle ese otro ensayo, junto con la invitación de que coordinara una antología. El resultado aparecerá aquí, un nuevo texto cada día. Once ensayos sobre literatura fantástica en México y once cuentos fantásticos de jóvenes autores mexicanos, para que no quede duda de la vitalidad del género. En palabras de Rodolfo JM:
Los cartógrafos de la antigüedad utilizaban la frase Hic svnt dracones (Aquí hay dragones) para indicar en sus mapas aquellas zonas desconocidas en las que, se suponía, habitaban las más extrañas y peligrosas criaturas. En la literatura mexicana, como en todo continente, hay terrenos apenas vislumbrados y en los que no cualquiera se atreve, pero también hay exploradores dispuestos a enfrentar el riesgo. Los textos reunidos en estas páginas son una muestra de dicha incursión, sus autores, sin intimidarse ante el ninguneo, proponen un dialogo crítico y creativo destinado a derrumbar fronteras. Quienes piensen que la literatura fantástica mexicana no existe, prepárense para enfrentar dragones.
Una antología que reivindica la literatura fantástica, ensayos y relatos imperdibles. Si eres un lector de este género (porque para mi no es un subgénero), este es un obligado que además también te da una luz sobre la creación literaria en este país. Si no eres fan de esta literatura, también es un acercamiento obligado.
Los artículos y ensayos son, en general, buenos, algunos bastante buenos. Pero los relatos son terribles. Por suerte es descarga gratuita, me habría sentido muy mal si hubiese pagado dinero por este libro.
Los ensayos bastante bien, aunque redundantes a veces (y qué triste que se tenga que defender el valor de la literatura fantástica, pero es cierto que es muy despreciada aquí) y los cuentos regulares, en general agradables aunque a veces apresurados.