En Turdera, un barrio suburbano, se entrecruzan historias personales con la historia colectiva. Existencias marcadas por los apremios económicos y por la violencia de una geografía periférica se empeñan, cada una a su modo, en encontrarle un sentido a cada día. Prosa precisa y despojada que confirma a la autora como una excelente narradora.
En este libro se encadenan distintas historias que tienen relación con la estación Turdera, son todas historias muy sencillas, y a decir verdad me resultaron aburridas de tan simples. Le falta el ingrediente interesante, sorpresivo, que provoque curiosidad y ganas de seguir leyendo. Los climas que crea son lindos, los paisajes que describe también, pero la trama no me parece bien lograda.