Simón no se termina de acostumbrar a Buenos Aires. Trabaja como psicólogo acompañando a adolescentes internados en diferentes hospitales de la ciudad. Su novia lo dejó, su perro está deprimido, no puede parar de tomar. En vez de llorar, transpira. Simón no habla… Habrá que bucear -o ahogarse- en la infancia y en los amigos perdidos para encontrar, quizás en el fondo, las razones de tanto silencio y tanta sed.
Matias en su libro “se espantan los peces”, hace un análisis sublime de lo difícil que es crecer, rememorar una infancia única y amistades irreemplazables, de los miedos y las “taras” que como humanos desarrollamos al bloquear emociones profundas. Un libro de lectura ágil, simple y divertida, por momentos desgarradores. Una pluma honesta, experta y transformadora.
Una novela íntima y conmovedora que sigue a Simón, un psicólogo que trabaja con niños y jóvenes internados en el sistema público de salud, mientras navega entre el desgaste laboral, una relación en crisis y los inquebrantables lazos de amistad de la infancia. Con una prosa que fluye entre el pasado y el presente, Matías de Rioja cuestiona los manuales académicos y retrata con una humanidad conmovedora la cruda realidad del sistema de salud, el duelo y el desarraigo. Se espantan los peces es, un libro sobre la fragilidad, sobre aquellos vínculos que nos sostienen y sobre la obstinada búsqueda de sentido en los lugares más oscuros. Una lectura profundamente reparadora que deja en el lector la certeza de haber vislumbrado algo verdadero: la lucha por mantenerse a flote cuando hasta los peces huyen hacia las profundidades. Una excelente puerta de entrada al universo narrativo de un autor que promete quedarse.
Es una belleza, estoy destruida en el colectivo. Cuando pueda escribir algo sin llorar editaré esta reseña, hasta entonces quiero abrazar a mis amigas y amenazarlas con que si se llegan a ir algún día las iré a buscar a donde sea de los pelos.
3.5. Sin ser un libro extremadamente profundo, te lleva por distintas emociones y obliga a la reflexión sobre las relaciones humanas y como (no) enfrentarse a ellas. Buen libro.
Me gustó mucho, al principio me costó enganchar pero después no pude parar de leerlo. Profundo, tierno, gracioso, fácil de leer, viva la literatura argentina
“me siento libre, como si lo profundo de ese mar fuera el lago de mi infancia y los peces tuvieran los rostros de todas las personas que alguna vez me amaron”