En este libro nos encontramos con lo mismo que en toda la saga, un estilo narrativo poético precioso, unos personajes no demasiado profundos (aunque debo decir que en esta ocasión Nora Roberts me ha sorprendido, ya que la protagonista femenina estaba bastante bien hecha en comparación con todos las anteriores de la saga) y una historia un poco corta para mi gusto pero que, sin embargo, me ha gustado mucho y de la que se pueden sacar grandes lecciones.
De ella podemos aprender que lo más importante es valerse por uno mismo. Obviamente que tus seres queridos intenten protegerte es lo más natural que hay, sin embargo, hasta que tú no eres capaz de tomar tus propias decisiones y afrontar las consecuencias de estas no podrás ser libre al 100%, siempre dependerás de aquellos que te protegen y que, a veces, sin darse cuenta, nos cortan las alas.
Lo bueno que tienen los libros de esta saga es que, al ser tan cortos, te los puedes leer del tirón y enganchan mucho.