En plena Guerra de Secesión, el doctor Richardson regresa a Bellevue. La muerte se acerca a ese lugar, aunque eso no es nada nuevo. Ya estuvo allí antes. Bellevue es un lugar maldito, él lo sabe bien porque ¿de qué otra manera puede llamarse a un sitio donde los muertos se levantan y vuelven a caminar?
Estamos en la Guerra de Secesión, y el doctor Richardson ha regresado a Bellevue, donde atiende a los heridos. Es entonces cuando recuerda lo que aconteció hace años, algo horrible, de pesadilla. El protagonista acude de urgencia para atender a la señora Forrester, embarazada de siete meses. Pero pierde al bebé, y el marido ahorca al esclavo, un niño, que provocó sin querer la caída de su esposa. Aquí es donde entra Mama Lou, la madre del niño, que buscará venganza con su vudú contra todo y todos.
Muy buen bolsilibro de Lem Ryan (Francisco Javier Miguel Gómez), que ofrece una historia muy bien narrada, y lo que indica la portada, muertos vivientes en el Oeste.
Tan sencilla como agradable, pero con el ingrediente marca del autor y que tanto cuesta encontrar en ocasiones: un estilo narrativo excelente que te lleva de principio a fin en una exhalación.
Por lo demás, una historia de zombis ambientada en un western donde el autor consigue que lo esperado y evidente no lo sea tanto. Narrado en primera persona desde los ojos del doctor protagonista, descubrimos un mundo a finales del XIX donde la humanidad no conoce la amenaza zombi. El despecho de una anciana esclava, quizá haitiana, quizá cubana, pondrá en marcha unas fuerzas diabólicas con la ayuda del mítico vudú arraigado en el Caribe. El resto será un horror que el doctor Richardson y el propio lector a través de él tendrán la difícil misión de experimentarlo durante ochenta páginas de un recomendable bolsilibro.