Voy a admitir que lo dejo en las tres estrellas visibles (tres y media reales) por una sola razón, básicamente: lo excesivamente ampuloso del estilo narrativo que, aunque uno se acabe acostumbrando, por eso de que la historia te hipnotiza con sus truculencias, es, como ya he dicho, simplemente demasiado. Esta muy bien eso de tener amplitud de vocabulario, pero cuesta creer que los personajes, en tanto que "personas reales", hablen de ese modo.
Por lo demás, una historia que se disfruta en su doble vertiente: la de thriller y la de novela psicológica/filosófica que invita a la reflexión sobre el perdón y la culpa. Salisachs consigue sumergirnos en la trama (aunque, lo dicho, al principio cuesta un poco) y mantenernos en vilo con su paulatino desvelar de los crímenes cometidos, un tanto moroso en ciertos tramos.
No sé si decir que se disfruta pero, desde luego, entretiene.