Este facsímil de las más completa y codiciada edición de Años y leguas (cuya primera tirada restringida de doscientos cincuenta ejemplares se imprimió en 1949) quiere ser un homenaje al impulso creador del alicantino Gabriel Miró, que supo fundir en modernísima prosa la sugestión que sobre él ejerció siempre su tierra natal, impregnándola de sentido universal.
En este libro, último publicado por su autor, pese a su origen periodístico, cristaliza todo un concepto de la escritura en el que las más altas exigencias formales se vinculan a las emociones más entrañables suscitadas por un paisaje concreto - el de las comarcas de La Marina - que en la transfiguración literaria es elevado a la categoría de mito infantil: promesa de infancia, algo más que nostalgia, palabra germinal y viva, eslabón firme a través del cual el escritor retorna a los orígenes.
Paisaje y temblor humano, piedra y mirada, espacios y figuras, naturaleza e historia, se integran plenamente en la fina percepción de Miró, que concilia con pulso clásico lo uno y lo diverso, sin narcisismos y sin daño para el valor plural del objeto.
Es un honor para la colección Clàssics valencians incorporar Años y Leguas a su catálogo que, junto a la recuperación y revisión crítica de nuestros escritores y textos más significativos, aspira igualmente a reconocer y exaltar los valores que mejor puedan contribuir a la sensibilización de nuestra conciencia colectiva.
Ciprià Ciscar i Casaban Conseller de Cultura, Educació i Ciència
Gabriel Francisco Víctor Miró Ferrer fue un escritor español, encuadrado habitualmente en la llamada generación del 14 o el novecentismo.
Ricardo Gullón ha calificado los relatos de Miró como novelas líricas. Son, por tanto, obras más atentas a la expresión de sentimientos y sensaciones que a contar sucesos, en las que predominan:
- La técnica del fragmentarismo, - La utilización de la elipsis. - La estructuración del relato en escenas dispersas, unidas a través de la reflexión y la rememoración.
La temporalidad constituye el tema esencial de la obra del autor alicantino, quien incorpora el pasado a un presente continuado, por medio de las sensaciones, la evocación y el recuerdo. Como, antes que él, hiciera Azorín. También lo sensorial es en la literatura mironiana una forma de creación y conocimiento, de ahí:
- La riqueza plástica de su obra, - El uso de las sinestesias y de imágenes sensoriales, - La adjetivación sorprendente, - El léxico riquísimo.
En las últimas vacaciones, visitamos el cementerio literario de Polop, porque claro, existiendo un lugar que comparte esas dos aficiones, cómo pasarlo por alto? Gabriel Miró, tenía algo que ver y los pasajes que se podían leer en lugares señalados me llamaron mucho la atención. Los pasajes formaban parte de éste libro. Al día siguiente, encontré el libro de segunda mano en una tienda en Benidorm. Y así es cómo llegó a mis manos éste clásico. Cuando lo abrí por primera vez, pensé que había sido una cagada hacerme con él. Editado en 1928 y con la singular prosa de Miró llegué a la conclusión de que se convertiría en un bonito recuerdo de nuestro viaje a tierras levantinas, el imán convertido en libro. Pero, una vez que empiezas a leerlo, te atrapa. La visión y la descripción que hace el autor de esos lugares que tú has visitado 100 años después, es pura poesía. Su conciencia medioambiental me ha sorprendido mucho. El relato (porque el libro consta de varios relatos relacionados entre sí) ambientado en el ahora cementerio literario, me devolvió a aquel día en que lo visité y es que, buscando información, la recuperación tras el abandono se hizo según la descripción que Miró hizo de él en este libro. No es un libro fácil de leer. Hay que tomarse su tiempo para saborearlo y entenderlo, porque no es una prosa sencilla, pero merece mucho la pena.
De los libros que más que ha costado leer, pero merece la pena. Gabriel Miró se aventura a describir los sentidos, olores y colores de una manera tan fidedigna a los recuerdos y emociones del personaje que tiñe la obra de un carácter onírico y casi mágico. Una admirable prosa que acompaña de una conciencia medioambiental que un siglo después sigue siendo, si no más, relevante en nuestro mundo.