Luis Mario Cayetano Spota Saavedra Ruotti Castañares (Ciudad de México, 13 de julio de 1925 - Ibídem, 20 de enero de 1985), fue un escritor y periodista mexicano autodidacta, autor de más 30 libros, varios de los cuales han sido traducidos a más de diez idiomas.
Las obra novelística de Luis Spota se caracteriza por abordar la vida urbana en México, su sociedad y su clase política. Murieron a mitad del río aborda el tema de la migración de los braceros mexicanos a Estados Unidos; Las grandes aguas, la construcción de una enorme presa; Casi el paraíso, las peripecias de un estafador italiano, Ugo Conti, que se hace pasar por noble entre políticos, empresarios y familias de abolengo en México. La plaza se ocupa del movimiento estudiantil de 1968; Palabras mayores, de la manipulación que el presidente en turno ejercía sobre sus subalternos para elegir entre ellos al candidato del partido oficial que se convertiría en su sucesor y El primer día, los estragos que produce en el ex-presidente la pérdida del poder al término de su mandato.
Las novelas políticas de Spota gozaron de grandes tirajes gracias a su actualidad y fidelidad en el retrato del poder que, a la fecha, les concede gran valor para aquellos interesados en conocer de cerca los intríngulis de la clase política mexicana durante el dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI); éstas formaron la serie La costumbre del poder que comprende: Retrato hablado, Palabras mayores, Sobre la marcha, El primer día y La víspera del trueno.
Spota adquirió conocimiento de primera mano sobre los factores de poder y las manías privadas de sus protagonistas gracias a su estrecha amistad con un gran número de políticos. En este grupo de novelas emplea un lenguaje directo, con escasos matices, muy próximo a la neutralidad de la nota periodística y, a menudo, no hace sino narrar con otros nombres (propios y toponímicos), momentos muy particulares de la actualidad política mexicana de entonces.
Todo es diferente, todo exactamente igual. JEAN RHYS.
Lo expulsaron del paraíso con sólo 100 dólares, sus planes rotos, la misma pobreza y ambición con la que llego a México. Ugo Conti regresa 25 años después pero ahora bajo otra identidad, un conde de nombre Sandro Grimaldi, promotor internacionales de negocios. ¿Por qué razón regresa Ugo? La respuesta la tiene el joven multimillonario Frank Uribe Loma, quien le hace una oferta para hacer negocios chuecos en el país de “no pasa nada”.
Esta secuela es divertida y reveladora, toda la diversión la propinan Frank y Grimaldi, las situaciones que envuelven a la novela son el mero condimento para el lujoso platillo de la diversión, negocios turbios, trazas y política sucia y desleal son el principal conductor de la novela, es aquí cuando se vuelve reveladora la obra. Puede sonar pretencioso hablar de la vigencia de un libro “viejo” en la actualidad y que esta novela escrita entre 1981 y publica en 1983 se sienta tangible el día hoy, pero así es, México padece de los mismos síntomas y enfermedades del día de ayer.
Creo que este libro no es tan divertido como ‘Casi El Paraíso’, pero no desmerece para nada esta obra. Tuve verdaderos momentos de angustia, enfado, y risas por las discretas fechorías de Grimaldi; juro que me lleve la mano a la boca en más de una ocasión y esto lo agradezco mucho. Emoción e intriga también hay en pequeñas dosis, se los garantizo, pero esto último solo aplica si leyeron la primera parte.
— Les recomiendo que no se acerquen a mi, recuerden que mi guarura, el mayor Piñar y el comandante Silver me cuidan, ordenes de mi anfitrión el buena onda de Frank Uribe, y por si no lo saben su tío es el próximo presidente de México. ¿Por qué mejor no se van a la chingada? No tengo porque dar más explicaciones, ya he dado toda la información de mi reseña líneas atrás.
Tenía altas expectativas para esta segunda parte de Casi el paraíso, una novela de Luis Spota que había leído a principios de año. Cuando la encontré por pura casualidad, pues no sabía que existía una segunda parte, me entusiasmé. Pues sí que la primera parte que había leído me dejó muy intrigado acerca del destino del personaje que, pese a todo, había aprendido a apreciar, casi a querer y, cuyo futuro se anticipaba adverso.
Luego de lo ocurrido en Casi el paraíso, esperaba una venganza a lo Dumas, a lo Sábato, o de perdida a la Sheldon Cooper en la primera parte de Si hubiera un mañana. Pero nel, mis chavos, nel. Nada de eso. Spota dedica la mayor parte de la novela a describir los tejes y manejes de la clase poderosa de la época en la que ubica la novela, por ahí de los 80. La llamada “juniorcracia”, los hijos de los que hicieran dinero unas décadas antes, jóvenes, adinerados, y desatados, hacen alarde de su poder y riqueza y hacen negocios también, y compiten unos con otros por ver quién acumula más bienes. Claro, por medio de “trampas legales”. Creo que el propósito del autor, en este caso, más que contarnos la vida del personaje, intentaba hacer una crítica a este círculo de la sociedad, que, querámoslo o no, sigue existiendo. O sea, sigue habiendo grupos élite, hijos de políticos y millonarios empresarios, que se juntan, hacen sus cosas, y viven un estilo de vida muy alejado del resto de la población. Quizá ya no se pueda tener los desplantes descritos en la novela, como usar fuerza pública para uso personal, o quizá si, pero no tan descarado. En fin, el retrato ahí queda, pero la novela pierde en la historia del personaje, su historia personal, que es lo que a mí me interesaba. Todo lo resuelve el autor casi al final, prácticamente al final, y nos deja, nuevamente, con la tensión en el estómago por cosas del pasado del personaje, del que viene huyendo, y como siempre, la ambición personal, de un secundario y relegado al olvido personaje que todo el tiempo, salvo en la última página, sólo era espectador del éxito y riqueza de otros.
Sin pena ni gloria, me parece, esta obra de Spota. Me decepcionó bastante en el sentido de lo que yo esperaba. Pero como retrato de lo que intentó representar, me pareció buena. Aunque como dije, abruma un poco tanto tiempo dedicado a describir las costumbres de otros, que ya de sobra conocemos. Quizás en su tiempo sí fue novedad declararlo. Ahora que no hay censura no les importa y como quiera siguen robando y huyendo a otros países a disfrutar la riqueza.
Aún así me lo leyí, así con yi, es a propósito, para esos persignados de la litografía, pornografía, en donde se cosechan hartos higos, y fresas y nanches imaginarios.
Algunos fragmentos:
“y volvió a encontrar, más allá de los cristales de tiniebla de la Rolls, a las mujeres indígenas, a las indias marías, la plaga que decía Frank, metidas entre los coches y los camiones, ofreciendo paquetes de chicles; muñecas de trapo idénticas a ellas; cajas de pañuelos de papel, abanicos de peines, y al mirarles la desesperanza en los ojos, el hambre en los rostros, la sed en los labios, supo que no eran elementos de una escenografía turística astutamente montada, sino la representación patética de la pobreza, y al mirar a esas desoladas mujeres de tierra, recordó otros días y otras noches de Nápoles, y pensó, porque así le parecía, que la miseria es igual en todas partes.” Pág. 82.
“Según Frank Uribe Loma, la historia de El Cielo se inició cuando varios secretarios de Estado decidieron hacerle un buen obsequio, con motivo de su cumpleaños, a un presidente de la República aficionado a la astronomía y a la lectura de textos esotéricos cuyas enseñanzas trasladaba después, con desastrosas consecuencias, a la economía nacional.” Pág. 148.
En esta secuela de "Casi el Paraiso" regresa nuestro falso noble con la nueva identidad de un Conde a un México nuevo en pleno cambio de gobierno. Spota relata como los funcionarios y gente de poder económico y social establecen los negocios y proyectos que los próximos 6 años y ayudados por el nuevo gobierno les multiplicaran las riquezas.
En esta ocasión las decisiones no son dirigidas por nuestro protagonista, sino es el joven empresario, sobrino del futuro presidente, quien lleva de un lado a otro al Conde presentándolo con los personajes que necesitan de su ayuda para cumplir sus proyectos. Cada capítulo nos lanza con estos personajes que para la trama solo existen para ser introducidos y después desaparecer.
La novela carece de una trama que atrape pues ningún personaje es construido más allá de una soberbia, ambición por el dinero y grandes lujos que se dan. La vida pasada del personaje nunca interfiere en su regreso y solo se dan guiños a algunos momentos del pasado. Incluso hay capítulos enteros de la anterior novela sin que su contenido tomará una real relevancia en la nueva historia.
Es la segunda parte de Casi el paraíso que nos narra como el príncipe Ugo Conti se reinventa y cual ave fénix resurge de las cenizas como el conde Grimaldi para regresar a México 20 años después.
En esta ocasión no se centra en sus conquistas amorosas sino en sus conquistas políticas mostrando un México lleno de compadrazgo y corruptelas que aún continúan.
El final del libro es abierto yo creo que no le dio tiempo a Spota de escribir la tercera parte ya que este libro se publicó 1982 y él falleció 1985.
Recomendable para saber cómo un arribista sobrevive y se reinventa pero me gustó más Casi el paraíso.
Una de las grandes obras de Luis Spota es "Casi el paraíso" y, para ser una secuela de ese libro, sentí que se quedó corto. Spota no deja nunca de ser un gran narrador, pero me parece que, al no ser una historia totalmente nueva, quiso replicar cosas que cuando se contaron por primera vez funcionaron muy bien, pero que en este libro se sienten como clichés, lugares fáciles. Lo disfruté, pero no me encantó.
The second and final part of the Amadeo Padula story, Spota intensifies the critique of the Mexican government and the high echelon of the society in detriment of the main narrative. The book feels a bit slower and heavier to read, but kudos to the author for openly talking about the corruption and violent abuse of the Party in power.
Me encantó! No es un libro tan lineal como pensaba, sirve más para atestiguar el movimiento empresarial político del país, la corrupción y los movimientos legales no éticos.
Libro súper bien ambientado, me encantó lo disfruté mucho. Y sigue siendo hasta el día de hoy relevante.