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"Disfruta en un solo volumen de los tres libros de Manfredi dedicados a Alejandro Magno. Nadie permaneció indiferente ante la belleza de Alejandro, ni ante la grandiosidad de su imperio. Todo en él fue extremo: un hombre considerado un dios por sus contemporáneos, un mortal de ardientes sueños y violentas pasiones. Su vida transcurrió en un mundo de leyenda. Esta es su historia. "El hijo del sueño" narra la juventud de Alejandro, su educación con Aristóteles y el asesinato de su padre. Hereda el trono de Macedonia a los veinte años y, tras imponerse a los griegos, su ejército emprende la conquista de Asia. "Las arenas de Amón" nos transporta a Anatolia, donde Alejandro corta el nudo gordiano: quien lo deshaga dominará el confín del mundo. A la derrota del poderoso Darío, rey de los persas, sigue el avance de las tropas macedonias hasta Egipto. Allí, el oráculo de Amón revela el origen divino de Alejandro y su destino de gloria inmortal. "El confín del mundo" arranca en Babilonia, donde Alejandro aspira a convertir el mundo conocido en una sola nación bajo su mando. Pero se urden conjuras y el rey se ve arrastrado a una vorágine de violencia. Solo el amor de Roxana puede aliviar su soledad. Ella le infunde el valor necesario para llegar a la India misteriosa, y luego la fuerza para buscar el camino de retorno."
"Preferiría vivir una vida corta y llena de gloria, que una larga sumida en la oscuridad”
Buena trilogía de iniciación acerca de la controvertida y legendaria figura de Aléxandros, más conocido como Alejandro Magno, considerado por muchos como el estratega más grande de todos los tiempos, gran amante de todas las artes, un personaje que además de tener una sed de conquista sin igual (pretendía unificar todo el mundo conocido en una sola entidad), difundió sin mesura la cultura griega allá por donde pasó, fusionándola con las culturas de las regiones sometidas, impregnando con su fuerza, además de la estrategia militar, el lenguaje, la política, el arte, la literatura o la religión.
Valerio Massimo Manfredi es arqueólogo y escritor especializado sobre todo en el mundo clásico, ha dirigido numerosas excavaciones arqueológicas y difundido su sabiduría en diversos ensayos y artículos académicos, además de dar clases en diversas universidades italianas y escribir libros tan exitosos como esta trilogía sobre Aléxandros, publicada en cuarenta países, y otras obras como "La última legión", "El tirano", "El imperio de los dragones”, "El ejército perdido” o “Teutoburg”.
"¿Cómo un hombre va a ser capaz de cuidar su propio caballo, pulir su lanza y su casco, si ha perdido la costumbre de atender a su propia persona, que es su posesión más preciada?”
En la propia sinopsis se hace un resumen de cada uno de los tres volúmenes, incidiendo en los aspectos más importantes de cada parte de la vida y glorias de Aléxandros (rey de Macedonia, hegemón de Grecia, faraón de Egipto y Gran rey de Media y Persia, fundando ciudades tan importantes en la época como la Alejandría de Aria, actual Herat y la Alejandría de Aracosia, actual Kandahar), pero a mí me gustaría destacar varias cosas por su presencia en la obra de Manfredi o por su ausencia. Por un lado Manfredi nos propone una obra muy amena de leer, él mismo explica que en una de las notas que ha usado un lenguaje más moderno que el cabría esperar de una obra clásica, sustituyendo algunas palabras en desuso por las actuales, pero lo ha hecho (yo creo que con buen criterio) debido a que el mundo griego clásico siempre ha estado muy abierto a lo novedoso y a lo modernista, tanto en el lenguaje como en todas las artes -música, escultura, pintura, filosofía. etc-, con un gran rigor histórico y muy buena documentación de los principales acontecimientos que se sucedieron desde el nacimiento de Alejandro hasta su muerte. Es cierto que en el tercer libro es más complicado tomar cómo válidos algunos de los acontecimientos, pues él mismo señala que las fuentes históricas señalan esta etapa de la vida de Alejandro como muy difusa y de difícil conocimiento riguroso, pero que lo ha narrado siguiendo a los principales historiadores griegos de la época como Heródoto, Tucídides, Jenofonte, Timeo, Polibio o Posidonio. Destaca del mismo modo la foto que él nos presenta de la sociedad, la cultura o el momento socio-político que se vivía en cada una de las épocas relatadas en los 3 volúmenes de la saga, destacando además de las batallas y la sangre (que hay muchas y muy diversas), la música, la filosofía, la pintura, la arquitectura, la escultura o las primeras disciplinas deportivas.
"El verdadero amor nunca tiene un final feliz, porque no hay final para el amor verdadero”
Los personajes principales de la Trilogía están muy bien trazados, con su complejidad debido a las distintas fuentes históricas de las que bebe, pero por ejemplo la figura de Alejandro se presenta tal y como le conocemos de otras fuentes o estudios actuales: un personaje que con tan sólo 33 años de vida se convirtió en toda una leyenda, un gran estratega (el mejor para muchos), un guerrero temible, un conquistador territorial nato con gestas a la altura de los mas grandes militares de la historia de la humanidad, pero además fue un gran estudioso de todas las artes (tuvo una gran educación de la mano de Aristóteles) y un gran amante tanto de mujeres como de hombres. En sus conquistas a lo largo y ancho del continente asiático, Alejandro Magno utilizó hábilmente las alianzas matrimoniales para afianzar su poder, pero sus relaciones amorosas no estuvieron dictadas tan sólo por el cálculo político. Se sabe que estuvo unido al menos con cuatro mujeres, princesas bellas y poderosas entre las que Manfredi destaca a Roxana o Barsine, sus esposas pero que sin duda carecieron de tanta importancia en el lecho del conquistador. Por otro lado Manfredi olvida a los amantes masculinos del macedonio, pues por todos es sabido que Alejandro gustaba de la compañía de mujeres y de hombres por igual, pero el autor no le da la importancia que en la vida de Alejandro tuvieron algunos de sus principales amantes como su gran amigo Hefestion o el eunuco Bagoas. Otro de los aspectos que Manfredi pasa muy por alto es el papel que en la época jugó el “gran rey” persa Darío III Codomano, de la dinastía aqueménida, principal enemigo suyo hacia la conquista del mundo.
"Sin conocimiento, la habilidad no se puede enfocar. Sin habilidad, la fuerza no puede ser ejercida y sin fuerza, el conocimiento no puede ser aplicado”
Darío era un monarca débil y mediocre, aunque disponía de un ejército muy superior en número y recursos al de os griegos, con casi 20.000 mercenarios helenos al mando de Memnón de Rodas, un gran general que finalmente pereció combatiendo contra las tropas de Alejandro en la isla de Lesbos. Darío luchó y perdió contra Alejandro en el Gránico, que además sirvió para abrirle a éste las puertas de Anatolia, siguiendo por Halicarnaso, a través de Frigia, Alejandro pasó gran parte del invierno de 334-333 a. C. en la ciudad de Gordium, donde se le atribuye la anécdota del nudo gordiano. Darío acudió con un gran ejército a defender su imperio en La Batalla de Issos, dónde cuenta el historiador Quinto Curcio Rufo que cuando los dos ejércitos llegaron uno junto al otro, la caballería persa se lanzó en tromba contra el ala izquierda macedonia, mientras que Darío buscaba un combate de caballería, convencido de que la principal fuerza de los helenos era la falange. Darío creyéndose en peligro, abandonó el campo de batalla y emprendió la fuga, primero en su carro, sin esperar al conductor, y luego a caballo, dejando atrás sus armas y su escudo, retirándose a Mesopotamía y ofreciendo la paz a Alejandro a cambio de Asia Menor y una gran cantidad de riquezas. Más tarde aún tendría lugar la batalla de Gaugamela en el 331 a.C., aguardando Alejandro varios meses en Persépolis la rendición del fugitivo emperador persa, quien finalmente murió asesinado en 329 a. C. por Bessus, sátrapa de Bactriana.
La obra también ofrece grandes dódis de misticismo, como por ejemplo la peregrinación de Alejandro hacia el Santuario de Amón-Ra en Siwa, uno de los tres santuarios más importantes del mundo antiguo, dónde se le revela su destino, siendo ungido faraón e hijo de Amón-Ra, y por tanto hijo del gran Zeus.
No tengo una sola parte de mi cuerpo, por lo menos enfrente, que no tenga cicatrices”
En resumen, estamos ante una Trilogía apasionante y que no pierde calidad en ninguno de los 3 volúmenes, aunque es cierto que falta incidir más en algunos aspectos como los que he nombrado, pero Manfredi nos regala una obra muy didáctica a la vez que amena para iniciarnos en la vida y conquistas de Alejandro Magno (julio 356 a. C. Pela - junio 323 a. C. Babilonia).