La casa de la fuerza nos habla, según su autora, sobre cómo «el amor fracasa, la inteligencia fracasa, y nos destrozamos los unos a los otros, por cobardía, y humillamos y somos humillados hasta el final». Es una descarnada reflexión sobre la condición de la mujer en este siglo XXI y, por extensión, sobre el machismo así como sobre los asesinatos y violaciones de niñas y mujeres que aún hoy tienen lugar en Ciudad Juárez (México) dentro de un mundo, en palabras de la autora, «colorido por fuera y podrido por dentro».
El volumen se completa con otros dos textos inéditos, tan sugerentes como intensos, Anfaegtelse y Te haré invencible con mi derrota. Tres obras en las que Angélica Liddell, una de las escritoras más emblemáticas de esta mitad del siglo XXI, se interna por infiernos raramente visitados por la literatura española, todo ello expresado a través de un hondo intimismo, con un estilo turbador y vibrante, sin concesiones.
En los años ochenta Angélica Liddell Zoo, seudónimo de Catalina Angélica González Cano (Figueras, 1966), inicia su trayectoria artística como autora dramática. Tras cursar estudios de Sicología y Arte Dramático, forma en 1993 la compañía Atra Bilis en el entorno de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Con ella llevará a la escena sus propios textos, iniciándose así en la dirección, la escenografía y la interpretación. Su proyección hacia la creación escénica ha seguido desarrollándose desde entonces, adquiriendo, en paralelo a su producción dramática, mayor complejidad y calidad creativa. Al mismo tiempo que ha transitado por otros géneros literarios, como la narrativa y la poesía, se ha deslizado hacia el mundo del performance y la instalación, dimensiones con las que su obra teatral está estrechamente ligada. Sus diferentes desarrollos artísticos deben entenderse como expresión a distintos niveles de un mismo mundo poético y una original personalidad creadora. Tanto su escritura dramática como su poética escénica llevan un sello peculiar que las hace fácilmente distinguibles. Sin detrimento de su diversidad, puede afirmarse una vez más el tópico de que un creador es autor de una sola obra, que se constituye como variaciones sobre una serie de temas convertidos casi en obsesiones, lo que confiere a toda su producción una sorprendente unidad y coherencia estéticas.
Aunque encontraran vuestros cadáveres descuartizados en la orilla del río. Para el río no estáis vivos ni muertos. No sois nada para el río.
Angélica y su oscura voz mágica. Adoro con todo el cuerpo que sus libros siempre sean mitad poéticos mitad dramatúrgicos. En La casa de la fuerza no solo vemos esa violencia, esa lectura incómoda tan característica suya (siendo ese el más claro propósito de su palabra), sino también algunos puntos imprescindibles: mujeres maltradadas por hombres, nombres de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, el feminismo como huella herida, la resistencia, la supervivencia y, lo que más me sorprende, los ataques israelís a Gaza (teniendo en cuenta que esta obra se publica en 2011).
A Angélica le crepita en las manos algo tremendamente animal y nos lo traduce como el dolor como vía de salvación.
He leído una review que me tiene dando volteretas y resume a la perfección este libro: Sólo puedo imaginarme a Angélica escribiendo esto con el puño derecho en el coño y un lanzallamas en el hombro izquierdo. Sí.
Tenia muchas expectativas con este libro, y siento decir que me ha decepcionado. No he conectado en ningún momento con él. Soy consciente de la importancia de muchos de los temas que se tocan en él (el maltrato a las mujeres, los asesinatos en ciudad Juarez, el feminismo...), y de la rabia que pueden sentir sus personajes; pero no comparto para nada las formas, los puntos de vista ni el lenguaje utilizado. No le he dado solo una estrella por los temas tocados en el mismo.
No pensé que me fuera a gustar tanto leer una escritura tan violenta, pero siento que Angélica te acompaña en su lectura como si estuvieras cogidas de la mano y os apretarais para soltar un poquito de todo el dolor compartido. Creo además que es de valorar la combinación tan delicada de versos preciosos o desgarradores con las palabrotas más malsonantes del español Y QUE QUEDE BIEN. Mi ejemplar, además, es el mejor porque es regalo de mi amigo Héctor y viene dedicado ❤️🩹🫂
Una lectura incómoda y ese es el propósito: voces de mujeres maltratadas, fragmentos, trozos y destrozos, huellas de dolor, rabia, fuerza, resistencia, supervivencia.
Leer en una frase el nombre, edad, forma de violación y asesinato de esas jóvenes cuyo “pecado” fue ser mujer y vivir en Ciudad Juárez. Saber que en México existen los estereotipos de género que dominan y persisten en Chihuahua y que han propiciado la impunidad. Todo resulta profundamente doloroso. La desgracia es que el mundo está lleno de ese abuso.
Sentir y saber el terror que se vive por ser mujer y por ello ser el cuerpo receptor de la violencia más cruel: hombres que descargan la totalidad de su maldad en esos cuerpos que han hecho frágiles y vulnerables a lo largo de la historia.
Saber que liberarse de esas capas que se han ido poniendo una encima de la otra desde tiempos inmemoriales haciendo creer que la mujer es la tentación, la provocación el objeto de uso y abuso del hombre, resulta terrible.
Leer esas voces de mujeres que creen que valen porque tienen a un macho que las maltrata, que necesitan a un hombre a pesar de todo y a cualquier precio o leer en el penúltimo acto, titulado “pongo mi espíritu” el horror de esa mujer que asegura que al copular con sus hijos crea hombres débiles que ya no ejercerán más violencia… que horror.
Seguramente presenciar esta obra en el teatro me resultaría insoportable. Pensar en lo duro y difícil que sería para las actrices interpretar una y otra vez este drama atroz que llega al teatro desde fuera, levantar las voces mostrándonos que formamos parte de esta sociedad repudiable, dar esos gritos de dolor que son reales debe ser muy difícil y seguramente afectará fuertemente a las intérpretes.
Esta obra de Liddle es un activismo social, un grito que exige ser visto y escuchado, una denuncia que necesita forzosamente la participación de los otros, de los espectadores o lectores.
Y, a pesar de saber que existe el abuso, a pesar de que tantas mujeres viven el maltrato, el acoso, la vejación y vergüenza, han sido tantos siglos de violencia, menosprecio, de patriarcado que liberarse es muy difícil.
Me resulta odioso eso de “el dolor como vía de salvación” es una frase nefasta y cruel.
La angustia la sentía en los huesos. "La niña dice: No hay cerro, ni selva, ni desierto, que nos libre del daño que los otros preparan para nosotros" (fui la primera en pedir este libro prestado en mi universidad)
Este libro narra el dolor, el cuerpo y la violencia. Dilucida salidas al sufrimiento, una fuerza muy concreta, atípica. Me ha dolido en muchos momentos. Es brutal, en todo el sentido del término brutalidad.
Se me ha escapado alguna que otra lágrima en la oscuridad de las salas de cine, en las butacas de algunos teatros, pero jamás he llorado con tanta angustia como lo hice después de salir de mi primer encuentro con la Liddell. Nunca me había enfrentado a una bestialidad semejante, a ese lugar rebosante de dolor y tan ansioso de afectos. Jamás había dudado tanto de si estaba frente a la más lúcida de las locuras o la más enfermiza de las clarividencias. Desde ese lugar indescifrable en el que las palabras se convierten en grito y los gritos en vómitos y el vómito en una especie de plegaria que también podría ser un rap veo desnudarse a Angélica Liddell.
Tantos amores podridos, desde el mismo origen, desde el comienzo de los tiempos.
“Gracias a amar a la humanidad puedo romperte el corazón y joderte viva y volverte a llamar y engañarte otra vez y joderte viva y volverte a llamar y volver a decir que te quiero y engañarte otra vez y una vez más hasta que me harte y joderte viva y quedarme igual. Porque yo amo las montañas de cadáveres”
“Soy el amor del lobo por las ovejas. Ese es mi amor. El amor del lobo por las ovejas. Hago daño cuando quiero. Y salgo corriendo cuando quiero. ¡Mira! Ya hay sangre por todos los sitios”
Tanto afecto despreciado; tanta furia contenida.
“Soy una tierra de indios. Reclamo mi derecho a la ira. Mi furia es legítima. Cuando la felicidad ha sido masacrada, el odio se convierte en justicia.”
Y en esta soledad, este silencio, la obsesión disparatada.
“Pero incluso con la cabeza cortada te dedicaré mi último pensamiento la próxima vez que muera“
2,5 el primero me gustó mucho y los otros cada vez van a peor, no m ha twrminado d convencer y el último se me ha hecho ya repetitivo y un poco pesado (aunk kiero leer más de ella)
Hace tiempo vi en un cartel de un teatro una obra titulada “La casa de la fuerza” me llamó mucho la atención y decidí entrar para informarme. Tenían una pequeña mesa con el libro y me puse a leerlo. Fue toda una sorpresa encontrarme con una escritura tan desgarradora y con tanta fuerza que consiguió entrar de lleno por todo mi cuerpo. Me enamoré del libro y decidí apuntarlo para comprarlo más adelante. Obviamente vi la obra de Teatro y me pareció espectacular. En ella se muestra una visión desoladora sobre la condición de la mujer en el siglo XXI, así como sobre el amor, la soledad, la humillación, la violencia, etc. Angelica tiene una pluma que hace que conectes con ella y que te adentres en su mundo.
Angelica habla en estas tres obras de la soledad, del amor y de lo que tienen que sobrevivir las mujeres: a los hombres. Las dos primeras obras (y las dos primeras partes de "la casa de la fuerza") hablan de un amor obsesivo, de unos sentimientos que nunca pueden olvidarse, de los que es imposible despegarse. de hombres irresponsables y sanguinarios que utilizan a las mujeres a su antojo y luego las desechan como colillas después de ser consumidas. de cómo se quedan de malheridas las mujeres. en el último acto de "la casa de la fuerza" se habla de los feminicidios en ciudad juarez, de como cientos de mujeres fueron asesinadas, violadas y desaparecidas. mujeres jovenes y mayores, con aspiraciones en la vida, que no habian hecho daño a nadie, pero cuyas vidas se redujeron a sus ultimos minutos. minutos de vejaciones, muerte y violencia. sin duda "la casa de la fuerza" es una obra de teatro muy potente con un mensaje claro y que se expresa sin ninguna floritura. quien pueda aguantarlo que reflexione y quien no pueda, igual es que es parte del problema
"El pensamiento no es lo mismo que la opinión. El pensamiento nace de lo oscuro. Y la opinión nace de la satisfacción. ... ¿Y qué sería del mundo que hemos conseguido si sustituyéramos la opinión por el pensamiento? Todo nuestro esfuerzo se iría a la mierda. La gente empezaría a ponerse en el lugar del otro. ... Empezarían a ser bondadosos. Y estamos aquí para ser felices. "
Cuando empecé a leer este libro no sabía a qué enfrentarme. Ni sabía que era teatro. Y según vas pasando páginas te encuentras con la cruda realidad, con mujeres maltratadas, con feminicidios en Ciudad Juárez. Y no se romantiza la situación, porque a pesar de leer canciones de La Oreja de Van Gogh, Angélica acaba diciendo "yo acabaré con los hombres fuertes sin cavar ni una sola fosa / simplemente desobedeciendo" y a mí me da un vuelquito el corazón. Es crudo, es duro, y es real. Y mi mejor lectura en lo que va de año.
“Y me gustaría ser superior a una codena. […] Y mi tristeza es tan grande que puedo darle sombra a un bosque. […] Y mi dolor tan fuerte como una frontera.”
Una amalgama de textos tan poéticamente viscerales, tan líricamente brutos como explícitamente violentos; algo que solo Angélica Liddell ha conseguido hacer. Un canto al tormento, a la angustia, al consuelo en el sacrificio, al entregarse a la derrota para volverse invencible. Angélica, en un grito desgarrador, nos lanza -como puñetazos- toda la rabia contenida en una extensa performance narrada, que te obliga a mirar directamente a los ojos al fracaso del amor, a la condena que es la condición femenina, al machismo y a la violencia de género en un espacio artístico que supura agotamiento físico y espiritual. Una hostia de realidad tan cruel como incómoda; su propia venganza.
"La casa de la fuerza" es un grito de guerra a aquellos "hombres fuertes", esos que utilizan e instrumentalizan a las mujeres para hacer de su dolor, su poder.
Angélica habla alto y habla fuerte, para hablar de las huellas de los hombres en los cuerpos de la mujeres. Y se erige valkiria y vengadora, y de sus labios salen puñetazos y dentelladas. Mi primer acercamiento a ella.
me interesa sobre todo el dilema (de nuevo el dilema) que me ha planteado sobre la representación de la violencia y la manera en la que esta puede abordarse en un momento como este, en el que estamos tan expuestos a tantos estímulos tantas veces tan seguidas que al final acabamos disociados . lo que más me ha conmovido del libro ha sido, precisamente, un detalle hiper concreto y nimio en apariencia si se compara con todo lo que viene a continuación, la tristeza que expresa angélica después de decirle al hombre al que ama que tiramisú significa «levántame» y recibir por su parte una indiferencia tan violenta que la incapacita de por vida . termino el libro pensando que tiene que haber otras maneras de querer y también otros medios para exponer lo horrible de este siglo . intuyo, con todo, destellos en el texto
esto no es ficción. es tan duro, tan real… la forma de escribir es muy agresiva, violenta —dada las circunstancias—. me imagino a angélica con los puños cerrados escribiendo todo con muchísima rabia dios
la venganza, la impotencia, la incomodidad, lo explícito… en algunas partes es como tener un puño en la boca del estómago,,, increíble
(me encantaría poner algún fragmento pero no puedo elegir)
Salvajismo desenfrenado a los tabúes que acumulamos, la entrañas abiertas y las ganas de pisar lo que te pisa. La mano apretando en la boca del estómago. La mano de ella que se te escurre como veneno cuando escribe.
Cuanto más frágiles sean mis hijos después de cada cópula más bellas serán las descripciones de los paisajes. Cuanto más atormentadas estén nuestras carnes, más bellas serán las descripciones de los paisajes.