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Im Bureau: Erzählungen

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Das Gesetz des Büros prägt unser Leben von A bis Z. Als der junge Robert Walser um 1900 zu schreiben anfing, war das noch ganz anders gewesen. Als Auszubildender in einer Bank hatte er das "Bureau" als etwas irritierend Neues erfahren. Es erscheint als Inbegriff eines fremdbestimmten und sinnentleerten Lebens und bildet zugleich den Ort, an dem die Fantasien und Träume ansetzen, mit denen sich der Dichter die Wirklichkeit aneignet. Wie die Bürokratie-Satiren von Melville, Gogol oder Kafka werfen auch Robert Walsers hier erstmals versammelten Erzählungen über Angestellte ein ebenso erhellendes wie erheiterndes Licht auf das, was uns im Innersten zusammenhä die Rationalisierung der Arbeitswelt.

160 pages, Kindle Edition

First published November 16, 2011

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About the author

Robert Walser

212 books867 followers
Robert Walser, a German-Swiss prose writer and novelist, enjoyed high repute among a select group of authors and critics in Berlin early in his career, only to become nearly forgotten by the time he committed himself to the Waldau mental clinic in Bern in January 1929. Since his death in 1956, however, Walser has been recognized as German Switzerland’s leading author of the first half of the twentieth century, perhaps Switzerland’s single significant modernist. In his homeland he has served as an emboldening exemplar and a national classic during the unparalleled expansion of German-Swiss literature of the last two generations.

Walser’s writing is characterized by its linguistic sophistication and animation. His work exhibits several sets of tensions or contrasts: between a classic modernist devotion to art and a ceaseless questioning of the moral legitimacy and practical utility of art; between a spirited exuberance in style and texture and recurrent reflective melancholy; between the disparate claims of nature and culture; and between democratic respect for divergence in individuals and elitist reaction to the values of the mass culture and standardization of the industrial age.

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Displaying 1 - 5 of 5 reviews
Profile Image for Leselissi.
417 reviews59 followers
July 25, 2019
zwar wirklich sehr kurz, aber auch recht amüsant.
wunderbar, mit angenehmer Stimme, gelesen von Stefan Suske.
Profile Image for d.
219 reviews210 followers
May 13, 2016

Tengo confesarme acá y ahora. Quiero envejecer junto a los libros de Robert Walser. No sé si se puede decir algo mejor de un escritor. Lo supe cuando lo leí por primera vez, en esas líneas que abren Jakob von Gunten y que hablan sobre ser un cero a la izquierda. Acá leemos sobre algo parecido, no el mundo de la formación como en esa otra novela, sino el mundo del trabajo. Lo que pasa en una oficina. Un universo microscópico habitado por hombres jóvenes y no tanto, empleados y jefes, que establecen relaciones de camadería y sumisión. Y en la sumisión walseriana siempre hay una sublimación homoerótica enorme… pero bueno, de eso mejor hablemos en otra ocasión. También hay algunos personajes que antes de ponerse a trabajar preferirían amputarse una pierna y no saben qué inventar para pasar las horas. Como la vida misma, señores.

Copio un fragmento largo, porque Walser se merece todas las glorias del mundo y porque me contagió el buen humor. Es de las primeras páginas.

Un oficinista es una persona entre los dieciocho y los veinticuatro años. Los hay mayores, aunque no los tomamos en cuenta aquí. Un oficinista es formal, tanto en su indumentaria como en su estilo de vida. Los informales los soslayamos. De esta última clase, dicho sea de paso, hay poquísimos. Por lo general el oficinista no manifiesta el menor gracejo; si lo hiciera, sería un oficinista mediocre. Un oficinista se permite muy pocos excesos; por lo general no es de temperamento fogoso; por el contrario, posee laboriosidad, tacto, capacidad de adaptación y un sinfín de cualidades tan excelsas que un hombre tan humilde como yo no osa mencionarlas, o apenas se atreve. Un oficinista puede ser una persona muy cordial e intrépida. Conozco a uno que en un incendio desempeñó un papel destacado en las tareas de salvamento. En un abrir y cerrar de ojos, un oficinista deviene en un salvador, por no decir en un héroe novelesco. […] Hemos de subrayar algo por encima de todo: ¡los oficinistas son de temperamento rico, espléndido, original, magnífico! Rico en todos los sentidos, espléndido en muchos, original en todo y por descontado magnífico…

Profile Image for Pedro Tomatis.
6 reviews5 followers
June 27, 2020
"A veces los que contemplan con mirada imprecisa a sí mismos y a los demás se engañan. El alegre no da gran importancia a la alegría; el feliz puede desdeñar la felicidad, porque está convencido de que la encontrará en todas partes".
Profile Image for Daniel.
94 reviews73 followers
January 27, 2025
“Aquellos que aman, al elevar el objeto de su afecto, se revisten de una autohumillación que no ofende al decoro, sin la que es imposible alzar la vista hacia un ideal”.
Profile Image for mabelsanier.
141 reviews3 followers
November 1, 2024
Robert Walser describe la oficina como una institución laboral moderna. Una oficina es mucho más que un escenario que contiene personas haciendo una tarea, es un sistema que atrae y condiciona la vida de los oficinistas.
Walser nos habla de los oficinistas desde distintos ángulos: como personas simples, comunes, intrascendentes, como quizás se las puede ver en general, o acerca su mirada, como si fuera una lupa, y ve a individuos que se dejan absorber por el sistema en su afán de cumplir con las tareas hasta perderse en un aturdimiento de sus deseos, o a algunos otros que desde el lugar de una casi alienación pueden soñar o ser poetas.
Una persona adquiere un peso social, una estima de sus pares si es empleado de una oficina, y se siente realizado si ese cargo es vitalicio. ¿Cuál es el precio?
En un sistema capitalista rige el principio de productividad, un empleado debe ser eficiente, algo que no siempre se cumple, porque algunas personas son indolentes, no están a gusto, extrañan su libertad, se aburren frente a sus escritorios haciendo siempre lo mismo, o lo que es peor se deprimen, se estresan, se enferman de monotonía. Esto recuerda a "Bartleby, el escribiente" de Melville o al intrincado sistema burocrático de "El proceso" de Kafka.
Pero no hay ningún empleado sin jefe y aquí el autor dedica unas líneas a ese personaje que quizás no es lo que parece, que tal vez algunas veces preferiría obedecer y no dar órdenes, que quizás su rol no le resulta tan grato como creen sus subalternos. El jefe puede ser desagradable o no, y el empleado puede ser ejemplar o ser un desastre, pero es una relación de dependencia recíproca.
En esta recopilación de relatos y reflexiones sobre algo tan cotidiano y ya tan propio de nuestro tiempo como es la oficina, engranaje del armado económico de un estado, Walser despliega con la delicadeza y la poesía propias de su estilo un humor fino y una crítica aguda a la automatización a la que se ven sometidas las personas en su vida laboral.
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