¿Qué es lo que en verdad consumimos cada vez que comemos?
Comer es imprescindible para vivir, pero también comemos para obtener placer, por aburrimiento, para calmarnos, para no pensar, para reunirnos con amigos y familia, para celebrar, para seducir. Y vivimos rodeados de estímulos que incitan a programas de TV, publicidades, restaurantes, bares, kioscos y comercios con góndolas rebosantes de alimentos y bebidas, al alcance de nuestra mano. En ese sentido, la industria ha logrado producir alimentos a gran escala, procesados y especialmente diseñados para el consumo, a tal punto que no siempre sabemos qué es lo que en verdad consumimos cada vez que comemos.
Mónica Katz nos introduce en el apasionante mundo de la alimentación y descompone en todas sus facetas el prisma de esa actividad humana. ¿Por qué nos gustan tanto ciertas comidas y por qué rechazamos otras? ¿Qué función cumplen los sentidos en la selección y el consumo? ¿Cómo utiliza la industria esos conocimientos? ¿Qué responsabilidad tiene el Estado en el control y la producción de alimentos? ¿Cuáles son beneficiosos para nuestro organismo, cuánto debemos consumir y cómo tenemos que hacerlo para lograr, sin recurrir a ninguna dieta, disfrutar de la comida y ganar en salud?
Abarca un poco de todo, desde varios puntos de vista por lo que se hace un libro completo y con mucha información. Me han gustado muchos de los puntos que toca sobre todo la parte de cómo vemos la comida como sociedad.
Es moderno y muy completo porque abarca la nutrición desde la parte química, biológica, cultural y social. Se diferencia de los libros de alimentación tradicional que se concentran en el momento de la ingesta: Katz hace una mirada amplia que llega desde el bebé en la panza, pasa por su crianza y los ejemplos que recibe hasta su contexto socio-ambiental actual. Y nos hace ver que la decisión no es tan personal como se cree sino que hay una batalla por la mente de parte del estado y del mercado que influyen a través de la publicidad, del packaging y otros recursos del marketing.
Se mete en terrenos políticamente incorrectos como cuestionar algunas de las tribus alimentarias -hoy casi sagradas- pero lo hace con argumentos históricos y científicos y brinda opciones para que no comprometan el correcto desarrollo. Y en ese sentido he leído libros en los que pareciera que hay que ser un ser angelical y en donde el ser humano es el monstruo a domar y otros donde se recomiendan formas de alimentación insostenibles en el tiempo. La propuesta de Katz es sobre todo razonable, seria, fundamentada y con consejos realistas. Se escapa de los extremos, derriba mitos, y trae detallados estudios modernos (probablemente la colaboradora fue fundamental en este punto).
Me gustó también el concepto de neofobia que utiliza para hablar de quienes no se animan a probar nada nuevo y que también se suele extender a “relaciones sociales, la música, el diario que lee”. Conozco gente así (yo mismo tengo una parte aunque intento salir de la zona de confort) y es interesante para pensarlo en otros ámbitos.