3 Estrellas. De momento ha sido el que menos me ha gustado de la serie, pero no está del todo mal. No ha sido aburrido, pero sí que esperaba algo más de la historia de Hannah. No es que no tenga nada sorprendente, al revés, es el libro que más giros argumentales tiene, pero no me ha gustado el romance, y la culpa es del protagonista.
"Seducida" es el tercer libro de la serie Institutrices de Christina Dodd. Y con él se inicia el fin de las historias de las tres fundadoras de la Distinguida Academia de Institutrices.
Hannah Setterington es la tercera de éstas amigas, que se quedó soltera y como dueña y señora de la academia. Pero Hannah está algo cansada y decide vender la academia. Con el dinero que le han dado, puede establecerse por su cuenta y no volver a trabajar. Pero no puede estar sin hacer nada y acepta un último trabajo.
Hannah se dirige al castillo Raeburn, donde el nuevo conde necesita de una dama de compañía para su anciana tía. Pero a su llegada, nada es lo que esperaba, en la estación no la espera ningún coche, llega tarde, helada, y su vida se desmorona cuando descubre quién es el nuevo dueño del castillo.
Dougald Pippard es el nuevo conde de Raeburn después de que los cuatro últimos fallecieran repentinamente en extrañas circunstancias. Tiempo atrás, Dougald era un rico y joven empresario algodonero de Liverpool, con un pasado muy oscuro, entre ellos, que asesinó a su propia esposa.
En seguida, Hannah descubrirá que ha sido engañada para venir al lugar, y que Dougald espera vengarse de ella a cualquier precio. Pero en ése juego, Hannah se verá atrapada y sin posibilidad de escapar de nuevo. Es cierto que Dougald tiene una tía, la encantadora señorita Spring y a su vez viven con ellas sus tres amigas, todas señoras mayores, tía Ethel, tía Isabel y la señorita Minnie. A Hannah se le encargará que les haga compañía a éstas cuatro ancianas.
Pero Hannah se verá atrapada en Raeburn de otra manera, en Lancashire le espera un pasado familiar que no sabía que tenía. Y después de la manera en que Dougald la ha encontrado, no tiene posibilidad de escapar ni sobrevivir, sólo le queda iniciar de nuevo un juego de seducción, con el que se verán atrapados después de nueve años. Y lo peor de todo es que hay alguien atentando contra sus vidas, alguien que conoce su secreto y quiere acabar con el conde de Raeburn.
La verdad es que la trama es un acierto y me ha tenido bastante enganchada a ella. Me han gustado Hannah y las tías y el bonito detalle que tienen durante todo el libro. Pero con lo que no he podido es con el carácter de Dougald, es arrogante, machista y horrible; no me gusta cómo trata a Hannah ni lo que le hace. Sí, quiere vengarse de ella, pero su manera de vengarse es rastrera y desde el punto de vista actual: deplorable.
Los protagonistas tuvieron una historia pasada y Hannah huyó de él, justificando la juventud y la falta de experiencia. En ningún momento he visto a Dougald arrepentido de lo que hizo o rogando perdón, sólo creyendo que por seducir a Hannah ésta tiene que volver con él.
No, esto no me ha gustado. Los protagonistas de los libros anteriores tampoco eran santos, pero ninguno llega al nivel de canalla que tiene Dougald en ésta novela. Con esto baste decir que el romance no me ha gustado, y no me ha gustado porque no me lo he creído ni he visto a Dougald lo suficientemente arrepentido como para merecer una segunda oportunidad.
Hasta aquí, terminé lo que podría llamarse primera trilogía dentro de la serie, pero seguiré leyendo a las siguientes institutrices cuando pueda. De momento creo que es la mejor serie de Christina Dodd.