1840, Vigo, Galicia, España. Una joven aristócrata, Ignacia Arias de Ulloa, abandona a su marido y huye con una criada llevándose muy poco: su estuche de esgrima, y el halcón preferido de aquél. Al llegar a la casa solariega de su madre se encuentra con que ésta ha decidido regresar a las provincias del Río de la Plata, su tierra de nacimiento, para ajustar viejas cuentas. Sin pensarlo, Ignacia se embarca con ella. Mientras el país se desangra en la guerra civil, don Fernando Osorio y Luna, descendiente de un antiguo linaje, emprende con sus hombres un viaje a caballo desde la Córdoba americana hacia Buenos Aires con un mensaje secreto para don Juan Manuel de Rosas, jefe de los federales. A mitad de camino, y en una de las batallas más cruentas de la historia argentina, Ignacia y Fernando se encontrarán, sin saber que sus lazos provienen del pasado, de trágicos misterios familiares que, desde los orígenes de su estirpe, parecen alcanzarlos como una maldición. Acechado por enemigos desconocidos que atacan salvajemente a su mujer y a su hijo, involucrado en venganzas y reencuentros, amenazado con la expropiación de sus tierras, Fernando encontrará que la mayoría de los privilegios que los suyos mantuvieron por siglos han desaparecido; que los Osorio han caído en desgracia, y que aquella joven del halcón, Ignacia, pertenece al círculo de los enemigos de su familia. ¿Podrá un hombre de acción como él, valiente, fiel a sus ideas y a su gente, permanecer indiferente ante la matanza y las injusticias a que todos los días se ve sometida su ciudad, por aquellos que se decían sus aliados?
Otra vez Cristina logra atraparme con sus novelas. Increíble, no sé ni por donde empezar. Me leí las primeras 200 páginas en un par de horas y llegué a la segunda parte casi sin darme cuenta. Lo mismo me sucedió con el final. Cristina te hace conocer la historia de una forma tan particular que no podes soltarlo! Una saga que debería leerse en las escuelas. Cristina es una autora que logra cambiar la forma de escribir sobre historia. Atrapa sin ser densa o repetitiva. Siempre te presenta un escenario nuevo. Ansiosa por empezar el cuarto libro.
🇦🇷Es el año 1840 y la Mazorca de Rosas está fuera de control. Ya nadie está a salvo, ni unitarios ni federales, corren ríos de sangre en Córdoba y el resto del país.
✍️En esta tercera entrega, la autora nos trae la historia de Fernando, el payo, el hijo rebelde, el hermano de Luz. Asimismo, rescata un personaje perdido entre las brumas del árbol genealógico de los Osorio y lo entreteje en esta trama del pasado que vuelve.
📚Es un libro con escenas fuertes y descripciones crudas, un relato en partes oscuro, como el momento que atravesaba nuestro país. Y aunque lo disfruté por la maestría que tiene la autora, me faltó un poco el romanticismo con toques de humor de la novela anterior.
💪🏻Después del final del tercero... vamos sin duda por el cuarto!!!
"Viviendo a través de otros: señorita de compañía, secretaria sin sueldo de su tío, el doctor de la Mota; enfermera, niñera y maestra. Se libró de sus dedos, fue a su lado y la tomó de la cintura, abrazándola mientras la sostenía sobre su pecho. Ella se apoyó en él hasta que el cansancio le secó las lágrimas. Se separaron, ambos avergonzados, ella sin poder mirarlo, él con las manos en los bolsillos del pantalón, buscando un pañuelo."
Detalles de la relectura: wow, es impactante lo duro que golpea está tercera entrega de la saga, el capítulo más oscuro (hasta ahora, al menos) de la historia de los Osorio y del país, dónde prácticamente no hay cuartel para nadie, y el peligro está a la vuelta de la esquina. La exploración del personaje de Fernando Osorio es un gran contraste con las anteriores narraciones de las mujeres de la familia, y la introducción de Ignacia, otra mujer de armas tomar en la historia, suscita los mejores momentos de la serie. Todo el tiempo me estoy imaginando lo que sería ver esta saga en la pantalla, con su violencia y todo ese despliegue del color rojo que aparece en sus páginas, y mi mente deambula en ensoñaciones. Definitivamente Cristina es una hábil escritora de novelas históricas dónde ninguna palabra está de más, ni las sorpresas escasean, ni los hermosos personajes se quedan de brazos cruzados. Y a partir de ahora, me adentro en tierra incógnita ya que los libros restantes no los he leído. Into the unknown!
Luego de la amena "Como vivido cien veces" y de la impresionante "En tiempo de Laura Osorio", la autora Cristina Bajo nos deleita una vez más con la apasionada historia de los Osorio, esta vez no desde el punto de vista de una mujer de la familia sino desde la vida del "Payo", Fernando Osorio, el hermano de Luz. La historia continúa relatando la cruenta lucha entre unitarios y federales que sucedió en nuestro país hace más de 160 años; concretamente las acciones que ocurren en este libro abarcan los años 1840 y 1841, muchos menos años que los anteriores pero no por eso menos interesantes.
En ese contexto, la novela comienza bastante lejos de la acción; es España, una joven llamada Ignacia Arias de Ulloa escapa de su marido llevándose a duras penas un estuche de esgrima y el halcón favorito de él. Acude a su madre Leonarda Arias, que está a punto de partir en un viaje hacia Argentina para saldar unas viejas cuentas. Y así las Ulloa parten hacia su destino, Córdoba, donde no por obra del destino su historia se mezclará con la de los Osorio. Mientras tanto, Fernando Osorio vieja a Buenos Aires con sus hombres para entregar un mensaje a Juan Manuel de Rosas, a la vez que viejos enemigos acechan y atacan ferozmente a su familia. Y eso no es todo, ya que estos mismos enemigos luchan por expropiarle sus tierras que por derecho familiar le pertenecen. Y por si esto no fuera poco, la ciudad de Córdoba se ve ocupada por un peligroso personaje llamado "el Monitor", que causará muchos males a la población junto a sus seguidoras y las constantes "mazorcadas" que suceden a la ciudad.
La autora ofrece nuevamente una lectura brillante, cruda y reveladora sobre la vida en la época, que a medida que recrudecen los acontecimientos en esta guerra civil sin cuartel muestra el lado más despiadado de los federales, y la violencia a la que someten al pueblo. Esta vez ya no hay tiempo para demasiados momentos felices y chistes, esta vez los tiempos requieren sacrificios, y en una de las partes más emotivas del libro es el fallecimiento de un personaje que realmente te rompe el corazón.
Si uno se pone a pensar, la palabra tragedia es, estuvo y estará ligada a los Osorio siempre.
Las escenas nuevamente están muy bien contadas como solo ella sabe hacerlo, las costumbres, las luchas, la pasión, la hermandad, todo hace que sea una novela excepcional y más que entretenida, uno puede aprender la historia de su país de una manera didáctica e inteligente. Lo único que le encuentro de malo a la novela es ese final abrupto que lo deja a uno con unas ganas tremendas de continuar leyendo las aventuras y desventuras de la familia que ya se ganó en corazón de los lectores.
Nuevamente, me inclino ante la señora de la novela argentina.