San Manuel Bueno, mártir constituye, sin duda alguna, un punto culminante en la creación literaria de Miguel de Unamuno. Porque él mismo declaró: "Tengo la conciencia de haber puesto en ella todo mi sentimiento trágico de la vida cotidiana". Pero, al mismo tiempo, porque aquí culmina el proceso de renovación del género novelístico que Unamuno había comenzado a principios de siglo. Ofrecemos el texto que el propio autor revisó para esta editorial en 1933, cotejado con el manuscrito que se conserva en la Casa-Museo de Salamanca.
Las tres historias más son: La novela de don Sandalio, jugador de ajedrez, Un pobre hombre rico o el sentimiento cómico de la vida y Una historia de amor, con un prólogo lleno de interés, humanidad y vida.
Miguel de Unamuno y Jugo was born in the medieval centre of Bilbao, Basque Country, the son of Félix de Unamuno and Salomé Jugo. As a young man, he was interested in the Basque language, and competed for a teaching position in the Instituto de Bilbao, against Sabino Arana. The contest was finally won by the Basque scholar Resurrección María de Azcue.
Unamuno worked in all major genres: the essay, the novel, poetry and theatre, and, as a modernist, contributed greatly to dissolving the boundaries between genres. There is some debate as to whether Unamuno was in fact a member of the Generation of '98 (an ex post facto literary group of Spanish intellectuals and philosophers that was the creation of José Martínez Ruiz — a group that includes Antonio Machado, Azorín, Pío Baroja, Ramón del Valle-Inclán, Ramiro de Maeztu and Ángel Ganivet, among others).
In addition to his writing, Unamuno played an important role in the intellectual life of Spain. He served as rector of the University of Salamanca for two periods: from 1900 to 1924 and 1930 to 1936, during a time of great social and political upheaval. Unamuno was removed from his post by the government in 1924, to the protest of other Spanish intellectuals. He lived in exile until 1930, first banned to Fuerteventura (Canary Islands), from where he escaped to France. Unamuno returned after the fall of General Primo de Rivera's dictatorship and took up his rectorship again. It is said in Salamanca that the day he returned to the University, Unamuno began his lecture by saying "As we were saying yesterday, ...", as Fray Luis de León had done in the same place four centuries before, as though he had not been absent at all. After the fall of Rivera's dictatorship, Spain embarked on its second Republic, a short-lived attempt by the people of Spain to take democratic control of their own country. He was a candidate for the small intellectual party Al Servicio de la República.
The burgeoning Republic was eventually squashed when a military coup headed by General Francisco Franco caused the outbreak of the Spanish Civil War. Having begun his literary career as an internationalist, Unamuno gradually became a convinced Spanish nationalist, feeling that Spain's essential qualities would be destroyed if influenced too much by outside forces. Thus for a brief period he actually welcomed Franco's revolt as necessary to rescue Spain from radical influence. However, the harsh tactics employed by the Francoists in the struggle against their republican opponents caused him to oppose both the Republic and Franco.
As a result of his opposition to Franco, Unamuno was effectively removed for a second time from his University post. Also, in 1936 Unamuno had a brief public quarrel with the Nationalist general Millán Astray at the University in which he denounced both Astray and elements of the Francoist movement. He called the battle cry of the rightist Falange movement—"Long live death!"—repellent and suggested Astray wanted to see Spain crippled. One historian notes that his address was a "remarkable act of moral courage" and that he risked being lynched on the spot. Shortly afterwards, he was placed under house arrest, where he remained, broken-hearted, until his death ten weeks later.[1]
El prólogo fue más bien aburrido, pero las historias son geniales, lo recomiendo en especial a gente atea o agnóstica, pero que se consideran buenas personas. O a gente creyente que cree que un no creyente, sólo por eso, es mala persona. Lo dice una atea ex-católica, jajaja. Muy buena lectura.
Son cuatro historias y son una, son la contradicción de la fe en palabras tangibles, son el razonamiento y el amor. Unamuno te habla y se habla a sí mismo, moderniza y mantiene lo antiguo. Humaniza.
"Méteme, Padre eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar. Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo."
Esta es la inscripción sepulcral de Don Miguel, y que sin duda resume de manera magistral el carácter del protagonista de esta corta novela. Unamuno la escribe en 1930, en plena controversia modernista -como me recordó el profesor Laboa, cuando solo llevaba seis páginas leídas, pero que me sirvió para entender mejor el libro.
Don Manuel es un ilustrado párroco de una humilde aldea zamorana, hoy engullida por el Lago de Sanabria, al que tanta admiración tenía. Sin embargo, le falta un detalle fundamental en un sacerdote, o mejor diría en un cristiano, la falta de fe. No lo comunica al pueblo para no causar un escándalo, y ejerce su profesión de maravilla, de manera que la gente adora su forma de trabajar, e incluso su interpretación los Viernes Santos. Solo se confiesa o sincera con Lázaro, un indiano acaudalado que regresa a su pueblo absolutamente agnóstico o incluso ateo, infectado por el progresismo del Nuevo Mundo. D. Manuel le convertirá a su religión, basada en las buenas obras y en la búsqueda de la salvación ajena, una salvación en la que no cree. Ilustrativo de ese modernismo resultan las palabras de Angelina que casi cierran la obra, para justificar el porqué no hubiese valido de nada que D. Manuel hubiese declarado su agnosticismo: "Habrían creído a sus obras y no a sus palabras, porque las palabras no sirven para apoyar las obras, sino que las obras se bastan. Y para un pueblo como Valverde de Lucerna no hay más confesión que la conducta. Ni sabe el pueblo qué cosa es la fe, ni acaso le importa mucho"
San Manuel Bueno, mártir, es la historia principal de esta recopilación de relatos cortos de Miguel de Unamuno, en la cual desarrolla su teoría del sentimiento trágico de la vida. En ella se destaca como un joven párroco de pueblo logra mantener la fe de sus conciudadanos a través de una visión de la vida que se aleja de la canónica en la iglesia católica. A partir de su forma de profesar y extender la fe, logra que se produzcan en otros personajes cambios inesperados en su forma de ver tanto la vida como a la religión.
"La novela de don Sandalio, jugador de ajedrez" es el segundo relato corto escrito en forma epistolar, que en general es más flojo que el resto, aunque deja con un sabor extraño por las incógnitas que deja abiertas al final.
En "Un pobre hombre rico o el sentimiento cómico de la vida", la tercera de las historietas, sale a la palestra el concepto del sentimiento cómico de la vida, por el modo en que el personaje principal se toma los acontecimientos y carambolas que la vida le depara.
"Una historia de amor" es como el propio nombre indica un relato de amor y desamor dentro de una pareja, en la cual los sentimientos amorosos y la rutina se entremezclan hasta confundir a sus protagonistas.
En general un buen libro que merece la pena leer, aunque solo sea para asomarse un poco a los pensamientos de este gran personaje de nuestra literatura.
Como en cualquier colección de cuentos, la calidad suele ser desigual. En este caso, el título está lo define muy bien: "San Manuel Bueno, mártir ... y tres historias más"; los puntos suspensivos los he añadido ahora. Las tres historias que acompañan a la principal son interesantes y describen muy bien la sociedad española de principios del siglo XX. Buenos relatos de un gran escritor. Pero el cuento principal se eleva considerablemente sobre los otros y casi sobre toda la producción de Unamuno, siendo ésta extensísima y variada en géneros. Es uno de esos cuentos largos, o novela corta, que merece figurar entre las mejores de la literatura universal. La historia desgarradora de quien tiene que transmitir a los demás la seguridad en unas creencias que cuestiona, la lucha interna (y eterna) entre el deber, la verdad y la compasión. Obra breve, intensa, para releer varias veces a lo largo de la vida.
«¡Qué ganas tengo de dormir, dormir, dormir sin fin, dormir por toda una eternidad y sin soñar!»
«¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?»
«Y esta nieve borra esquinas y borra sombras, pues hasta la noche la nieve alumbra. Y yo no sé lo que es verdad y lo que es mentira, ni lo que vi y lo que soñé —o mejor lo que soñé y lo que solo vi—, ni lo que supe ni lo que creí»
Yo aprecio mucho a San Manuel, pero el que más me ha gustado ha sido el del ajedrecista. La novela de don Sandalio. Vemos símbolos, sentimos en símbolos.
Unamuno, Spanish writer and philosopher, has expressed in this novel his fears and frustrations. He feels that as a good Spaniard, he is obligated to be a good catholic, yet, thats where the problem resides for him and his main characther, the priest San Manuel Bueno. Both of them have a moral and religious crisis, they don't believe in God, but people look up to them for moral support and examples of faith! what do they do? do they continue to live something they don't believe and sacrifice themselves for the sake of the people? or do they abandon that to be free from that terrible cross? what would you do?
Casi cincuenta años después vuelvo sobre este breve relato, de lo último que escribió nuestro egregio e inclasificable, atormentado genio español. ¡Tanto tiempo después! y sin embargo, salvo algún suceso y personaje menor, bien lo recordaba; tal es el poder evocador de este San Manuel.
La historia enmarcada relatada por Ángela Carballino, la hija espiritual, la diaconisa; el pueblo de Valverde de Lucerna, con su montaña y el lago en el que ella se refleja (un poderosísimo doble símbolo, de lo más eximio que, dentro de su simplicidad, he podido jamás leer); la recreación y juego lingüístico sobre el Nuevo testamento y, también, el irritante menosprecio de la utopía socialista. (Necesaria aclaración: a don Manuel no le mata nadie, eh!).
Dejadme repetirlo; una de las últimas narraciones y tal vez la que de modo señero plasma la dialéctica, la agonía entre la fe y la razón, entre el creer y el saber. Esta lucha se resuelve aquí de forma agridulce, tierna, lejos de la tragedia presente en obras anteriores de Unamuno (de quien, por cierto y de modo impopular tal vez, recomiendo sobre todo su poesía); una breve lectura que te acompañará, (lo) creas o no, toda tu vida. Amén.
"Su maravilla era la voz, una voz divina, que hacía llorar. Cuando al oficiar en misa mayor o solemne entonaba el prefacio, estremecíase la iglesia y todos los que le oían sentíanse conmovidos en sus entrañas. Su canto, saliendo del templo, iba a quedarse dormido sobre el lago y al pie de la montaña."
"Y yo no sé lo que es verdad y lo que es mentira, ni lo que vi y lo que soñé —o mejor lo que soñé y lo que sólo vi—, ni lo que supe ni lo que creí. No sé si estoy traspasando a este papel, tan blanco como la nieve, mi conciencia que en él se ha de quedar, quedándome yo sin ella. ¿Para qué tenerla ya…? ¿Es que pueden pasar estas cosas? ¿Es que todo esto es más que un sueño soñado dentro de otro sueño?"
"Y todos, niños y grandes, lloraban, y lloraban tanto de pena como de un misterioso contento en que la pena se ahogaba. Y más tarde, recordando aquel solemne rato, he comprendido que la alegría imperturbable de Don Manuel era la forma temporal y terrena de una infinita y eterna tristeza que con heroica santidad recataba a los ojos y los oídos de los demás."
"Bien sé que en lo que se cuenta en este relato, si se quiere novelesco —y la novela es la más íntima historia, la más verdadera, por lo que no me explico que haya quien se indigne de que se llame novela al Evangelio, lo que es elevarle, en realidad, sobre un cronicón cualquiera—, bien sé que en lo que se cuenta en este relato no pasa nada; mas espero que sea porque en ello todo se queda, como se quedan los lagos y las montañas y las santas almas sencillas asentadas más allá de la fe y de la desesperación, que en ellos, en los lagos y las montañas, fuera de la historia, en divina novela, se cobijaron."
"«¿La verdad? La verdad, Lázaro, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente sencilla no podría vivir con ella». «¿Y por qué me la deja entrever ahora aquí, como en confesión?», le dije. Y él: «Porque si no, me atormentaría tanto, tanto, que acabaría gritándola en medio de la plaza, y eso jamás, jamás, jamás. Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerles felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarles. Lo que aquí hace falta es que vivan sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivirían. Que vivan. Y esto hace la Iglesia, hacerles vivir. ¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que le ha hecho. ¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el consuelo que les doy no sea el mío»."
"Opio, sí. Démosle opio, y que duerma y que sueñe. Yo mismo con esta mi loca actividad me estoy administrando opio. Y no logro dormir bien y menos soñar bien…"
Unamuno lo ha vuelto a hacer. Llevo ya un par de obras suyas a las espaldas y he estado estudiándolo bastante concienzudamente; a más lo leo y lo descubro, mejor es.
Pero bueno, reseñador a tus reseñas. Lo que aquí nos reúne hoy es «San Manuel Bueno, mártir y tres historias más», siendo las otras tres «Don Sandalio, jugador de ajedrez», «El sentimiento cómico de la vida» (también llamada «Un pobre hombre rico») y «Una historia de amor».
Son todos ellos excelentes, breves y filosóficos relatos que pueden relacionarse entre sí si se quiere (y yo he establecido algunas relaciones entre ellos), pero, en principio, son independientes.
No puedo hablar mucho, pues son relatos cortos y estimo que lo mejor para un potencial lector es saber lo menos posible de ellos para amplificar su disfrute y el efecto de sus acontecimientos. Por lo que, escuetamente, le dedicaré unas palabras a cada uno y una cita que me parezca especialmente visceral o significativa.
🔸San Manuel Bueno, mártir: es el que encabeza el título y, sin intención de desmerecer a los demás, me ha parecido el mejor de todos. Cuestiones de fe sobrevuelan al diminuto y manso pueblo de Valverde de Lucerna debido a la presencia de Don Manuel, cura del pueblo y hombre meditabundo; Ángela Carballino, narradora; y el hermano de Ángela, Lázaro.
✒️«¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?»
🔸Don Sandalio, jugador de ajedrez: relato epistolar de un alma entre la playa y el monte que, cuando se creía cansada del género humano, conoce a Don Sandalio («su» Don Sandalio), silente ajedrecista, en el casino del que es socio.
✒️«–¿Problemas? No me interesan los problemas. Basta con los que el juego mismo nos ofrece sin ir más a buscarlos».
🔸El sentimiento cómico de la vida / Un pobre hombre rico: Emeterio Alfonso, joven soltero de vida cómoda y costumbres apaciguadas; no se mete en líos, se aprecia su seguridad, particularmente la económica garantizada por su trabajo como banquero, vive en ahorro perpetuo. Rosita, la hija de la casa de huéspedes de Doña Tomasa, donde él habita, tratará de «pescarle» o «cazarle» (según quien lea) por esta pequeña fortuna que acumula y aumenta mes a mes. ¿El resto? El resto es un enredo. La comedia de la vida.
✒️«–Y di, Celedonio, cuando Dios le rompió una costilla a Adán para hacer con ella a Eva, ¿se la compuso luego?».
🔸Una historia de amor: si con el resto he sido escueto, de esta no diré nada, es una historia de amor y de todo lo que hay por medio del amor, incluidos los amantes mismos.
✒️«Eran los hijos pródigos; pero pródigos... ¿de qué?»
Me siento orgullosa de mí misma porque cogí este y otros libros de una misma colección en la biblioteca libre de mi pueblo hará una semana y ya me he terminado uno. ¡Yay! Eso sí, demasiado breve como para ser el único libro que llevas para un viaje de ida y otro de vuelta en el Ave. La primera historia me gustó porque me sorprendió, le daría cuatro estrellas y entiendo por qué es una de las obras más señaladas de Unamuno. Las demás me han sido más indiferentes (la primera al principio también un poco). Aún así, aprecio haber estado entretenida en el Ave y haber leído algo más de Unamuno. En bachillerato leí Niebla y me encantó. No me acuerdo de nada y no sé si me gustaría si lo releyese, pero me gustó mucho en su momento. Después de leer La mujer sin nombre y, más recientemente, Querido Salvador, querido Lorquito. Epistolario 1925-1936, tenía ganas de leer más obras de los autores más prominentes de esa época, por eso cogí los libros de esta colección de la editorial Orbis, que no es la que he marcado como leída en Goodreads. Tengo ganas de leer algo de Juan Ramón Jiménez, algo de poesía y Platero y yo, y ver por qué Dalí le tenía tanta manía.
Nunca había leído a Unamuno, a pesar de mi amor por los clásicos y por la literatura española, porque pensé que sería demasiado para mi. Pero encontré este libro en la biblioteca de la familia(según entendí, se lo mandaron leer a mi tío en el colegio, lo compro y nunca lo termino, ya que encontré el marca páginas en la página 26 o algo así), y siendo tan corto, supuse que era buen momento para empezar.
Yendo al punto, m ha fascinado como hacia mucho que nada lo hacia. Leí las primeras páginas aburrido, temiéndome que este fuese un libro ejemplar del buen católico o sabe dios que(no leí el argumento del libro, aunque debí de estudiarlo en algun punto en clase, lo borre de mi memoria. Cuando comencé a entender quien era realmente el cura, y cual era su visión de la fe y de Dios y de la religión y de la existencia general y dios santo, simplemente fui quedando fascinado. Como católico creyente y practicante que soy, no se como debería de interpretarlo, pero se que m sentí muy identificado con su forma de ver las cosas. Llevo horas carcomiéndome la cabeza pensando en lo que he leído y en como aplicarlo, pero no soy capaz.
Para mi, un libro que te hace pensar hasta la tortura y que te hace plantearte hasta tus apellidos, es un buen libro. 5 estrellas sin dudarlo.
La escritura de Unamuno me sigue pareciendo maravillosa. «San Manuel Bueno, mártir» me parece una gran historia que recoge elementos de gran importancia previa en la literatura como el sacerdote y los incorpora en esa España rural que se tiñe de la temática religiosa que el autor parece querer explotar en la mayoría de sus obras.
La dinámica de los personajes es magnífica e, igual que me pasó con Abel Sánchez, creo que ofrece la oportunidad de una lectura mucho más moderna.
Las tres novelas restantes, si bien buenas, no destacan tanto como la primera. «Una historia de amor» incide en esa temática religiosa mientras que «Un pobre hombre rico» posee un tono más humano que explora la vida del burgués en el siglo XX.
«Don Sandalio», por otro lado, retoma esa individualidad del XIX y la reinventa, negando la posibilidad de vivir en solitario y calificándola incluso de locura ante la evidencia de que vivimos en sociedad e, incluso cuando no queremos, esa realidad toca a la puerta, dispuesta a romper nuestros esquemas.
Gud min Gud varför har du övergivit mig? x10000 has potential to be my a level spanish irp focus….
i have to do the quote thing:
'The truth? The truth, Lazaró, is perhaps something terrible, something intolerable, something deadly; simple people couldn't live with it.'
'What is needed here is for them to live healthily, to live in unanimity of purpose, and with the truth, with my truth, they wouldn't live. Let them live. And that's what the Church does, makes them live.'
'Sinners? Us sinners? What is our sin, Father? What is our sin?...'
'Man's greatest offence is to have been born. That is, daughter, our sin: the sin of being born.'
'But not believing in anything but this world, they expect some future society and strive to deny the people the comfort of believing in another...so, one must make them live in illusion.'
Me ha encantado el libro, sobretodo los relatos de "San Manuel Bueno Mártir" y "Don Sandalio Jugador de Ajedrez". Son pocas las páginas que necesita Unamuno para hablar de la lucha entre nihilismo y fe, en este caso fe religiosa, las relaciones humanas y lo vital de las elecciones. Es precioso como, sin apenas trama ni descripciones de espacio, Unamuno te mete de lleno en la vida de sus protagonistas, empatizas con sus sentimientos y te imaginas perfectamente el lugar donde se desarrollan sus vidas.
Me ha parecido que hay un contrapunto hermoso y muy equilibrado entre la trama y el subyacente mensaje filosófico que pretende transmitir el autor. Entre esto y la originalidad narrativa de la obra, me quedo con muchas ganas de leer más de este.
Agraeixo moltíssim haver treballat Miguel de Unamuno. Entendre la seva evolució i les seves obsessions que es comvertiran en temes recurrents a les seves obres. Qui som nosaltres per a la resta de persones amb qui ens relacionem? El problema de la personalitat. I, també, la seva manera d’escriure novel·les, el fet de començar a escriure i després ja pensar en el que pugui sortir. Per posar uns exemples.
Va ser un intel·lectual i les novel·les així ho demostren. No hi ha paraula que no valgui la pena.
"¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que le ha hecho. ¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el consuelo que les doy no sea el mío".