El verdadero gestor del Ragnarok
Loki narra la historia del Embaucador desde la perspectiva del Dios y espíritu del fuego, el cual con sus incontables tretas y genialidad, es capaz de resolver los embrollos y salir ganando para bien de todos los Aesir. Usando estos ingenios, será capaz de conseguir un córcel y una muralla defensora con un riesgo mínimo (y de paso borrar a un terrible gigante de en medio) y destruir a un poderoso caudillo de los Jotnar, entre otros, los cuales si bien no están en los capítulos que leeremos, serán parte de anécdotas que forman parte de la trama.
Ahora bien, los poderosos dioses y diosas Aesir, serán incapaces de apreciar lo aportado por Loki y constantemente lo estarán despreciando y ofendiendo, siendo incapaces de expulsarlo debido a que Odín lo considera parte de ellos. Pero todo tiene su límite y tras el rapto de las manzanas de Idun, y con el Padre de Todo desentiéndose de Loki, éste será expulsado y planeará su venganza
Pasado un tiempo, el astuto Loki tendrá descendencia con una giganta, la cual le dará al turbulento mundo 3 hijos: una serpiente que un futuro será gigantesca, un lobo que se tragará al Sol y estará destinado para los crímenes más brutales y una niña mitad sana, mitad muerta que será la gobernante del Reino de los Muertos. Tras enterarse de tamañas abominaciones y por mandato del Alto, Balder, Freyr y Tyr irán a raptar a los bebés, siendo entregados cada uno de ellos a destinos ingratos y que darán el pie a futuras tragedias, entre las cuales podemos destacar como la pérdida de la mano de Tyr y la muerte de Balder.
Esto llevará al complejo escenario donde los Aesir y sus aliados serán invadidos por las numerosas huestes de gigantes e incontables legiones de muertos lideradas por Loki y sus hijos, dónde (como ya es sabido), irán pereciendo uno a uno hasta que Loki, siendo asesinado ya no controle el poder de Surtr en su interior y precipite el fin de los nueve mundos en una conflagración final. Poco sobrevivirá al estallido, pero una vez pasado algún tiempo la vida resurgirá y se abrirá paso una vez más.
Tras unos 4 años de haber disfrutado de esta excelente historia, decidí leerla de nuevo gracias a que en paralelo estuve jugando God of War (PS4). De cualquier forma, esta novela sigue siendo muy buena para entender las motivaciones de un Loki incómodo entre los Aesir, quienes no lo respetan y lo tratan de lo peor. Como guinda de la torta, existe un Odín muy difuminado en el tiempo y que tiene una gran carga preparando todos los eventos para que se origine el Ragnarok. Sí lectores, en esta novela el Padre de Todo, Señor de los Colgados, El Ato, Sabio, Errante, El Terrible, entre otros, es quien juega a poner todas las piezas para propiciar el Ragnarok. Es así como el Tuerto, usará todos los recursos para que todo esté listo para la caída final y sin tener asco sobre los sacrificios y deslealtades que realizará en el camino. Pese a sus actos de dudosa moralidad y un resultado que no podría ser considerado como aceptable, será capaz de allanar el camino a una nueva era, al salvar a uno cuantos para que sean testigos del renacer. En este aspecto, estamos ante el Odín más manipulador que haya leído, sin dejar de lado que es también el que más parece pesarle el tema de saber su destino y no hacerle frente.
Por su parte, en este libro tenemos a un Loki que ni siquiera en un principio es malo, ni tan embustero. Sus recursos, si bien menospreciados por los demás, son moralmente incorrectos pero para cumplir con los planes de Odín se puede hacer todo. Además, sus principales motivaciones iniciales son servir al Alto y de paso ayudar a defender Asgard. Se sabe diferente, pero en esta ocasión no descubre sus orígenes hasta más tarde y aún así sigue con su cometido con la misma determinación, pero con menos seguridad pues ya es consciente de que si se entera algún Aesir tiene los días contados. Recién después de ser traicionado por el mismo Odín (como parte del plan de éste), se vuelve una amenaza pero en ningún caso en ese momento se vuelve un ser maligno. Se va a vivir tranquilo con una giganta, que al asesinarla y raptar a sus hijos se enfurece (algo entendible), planeando y ejecutando la muerte de Balder como venganza. Después es apresado con una tortura que termina por acabar toda bondad en él. Al final del relato, se convierte en un recipiente de Surtr, borrando todo rastro de su personalidad.
Los ejes secundarios tienen algunos capítulos dedicados a Tyr y Balder, de los cuales el primero es un personaje muy equilibrado y tiene buena participación y pese a ser algo testarudo y cabezotas, normalmente es un personaje bueno y objetivo. Por su parte, Balder se la tiene jurada a Loki y en cada palabra que cruza con el Astuto se ve el odio y rencor que el Dios de La Luz tiene el tramposo. También hay capítulos con eje en Odín, cuyo principal motivo va siendo develar las tramas que tiene para llegar al Ragnarok. Por último, Freyja y Heimdall tienen partes donde sabemos que hacen, pero en general siguen la estela de las fuentes originales.
Pese a que se toma unas cuantas libertades con respecto a las fuentes, Mike Vasich se sirve de un puñado de mitos e increíblemente los convierte en una narración consecuente y muy bien hilada, aprovechando cada palmo de información para enriquecer la novela de manera más amplia que la Edda original.
Un libro redondo que no sólo nos explica cómo suceden los eventos de cara al Crepúsculo de los Dioses, sino que nos acerca a éstos para que entendamos el por qué suceden, teniendo como principal mensaje que el Destino no se puede cambiar.