Tras más de quince años de ausencia, Julián de Zautuola regresa a su lugar de nacimiento. Convertido en un hombre adinerado, restaura el caserío familiar y se casa con Inexa, una joven de la localidad.
Sin embargo, herido en lo más profundo, obsesionado por el recuerdo de la mujer que amó, y a quien sigue amando, Julián es incapaz de apreciar lo mucho que su esposa le ofrece.
Su vuelta, además, genera el recelo y las consabidas habladurías entre sus convecinos.
¿Por qué no prosiguió viaje a las Indias?
¿Por qué decidió quedarse en el Puerto de la Orotava?
¿Cómo pudo amasar semejante fortuna?
¿Por qué, finalmente, regresó a su lugar de nacimiento?
El valle, Bilbao, la isla de Tenerife son los escenarios de esta narración, una historia de pasiones, desengaños y venganzas, que tiene lugar hacia 1800, una época convulsa en que navieros, corsarios, tratantes de esclavos y comerciantes intentan obtener sus mayores beneficios.
Esperanza Martínez de Lezea García was born on 1949 in Vitoria-Gasteiz, Álava, Spain. She is a Spanish writer who writes both in Spanish and Basque. She is a certified translator in French, English and German. She is also a television presenter and actor; she is one of the founders of the Kukubiltxo theatre company.
Her work reflects her great interest in the European Middle Ages and specially in the history and traditions of the Basque Country. She has also written children's literature. She has written scripts and also directed children's and young people's programmes for EITB.
Sinceramente no lo calificaría como novela histórica más bien romántica. La manera de contar la historia es amena y de fácil lectura. El personaje que más me ha gustado es Inexa por su fuerza y su madurez. Tanto Julián cómo González viven atormentados por una mujer. Un libro para pasar el rato sin más
"Quería que la amara, que la deseara con pasión, y quería oírselo decir, aunque para ello tuviera que vestirse y comportarse según sus exigencias. Ella no lo amaría jamás, esa sería su venganza.”
" -Nadie nace para vivir eternamente -solía decir Taoro-. Nuestro paso por este mundo es como el guijarro arrastrado por el viento, pero él se queda, y nosotros nos vamos. Tenía razón, ahora lo sabía, pero entonces era joven; disponía de toda una vida por delante, y ella estaba a su lado."