Las historias de Sharon siempre me enganchan, para bien o para mal, y a esta la terminé pronto. De a ratos tuve ganas de zarandear a la protagonista, pero me gustó su espíritu independiente. Incluso la historia no es la típica lineal de conocerse-distanciarse-declararse, sino que hay unos reencuentros ahí cerca del final, lo que hizo que fuera una trama muy cotidiana y no tan alejada de la realidad. A veces (por no decir siempre...) las heroínas de Sharon me parece que caen muy rápido por el héroe y esta no fue la excepción, pero sí se notó que la prota era consciente de las limitaciones de un tipo tan arrogante y rico y cold-bastard como lo es Nikolai y no se hacía muchas ilusiones con él. Zara me cayó bastante bien, no es inocente y no pretende serlo, tiene las inseguridades de cualquiera. Nikolai es un bastardo con un pasado muy turbulento, pero los dos se amalgamaron bien para hacer una historia de amor creíble y que se lee rápido.