¿Qué pasaría si tu primo, al que no ves hace años, te llama una noche y te dice que está detenido y necesita de ti? ¿Acudirías en su ayuda o contactarías a otro pariente?
Estoy segura de que si Paul Kaifman se hubiera planteado más detenidamente esa pregunta, todo hubiera sido distinto. Un simple llamado puede ser la puerta de entrada al más grande descubrimiento en la historia. Tan grande, que involucrara la participación del Vaticano, la iglesia evangélica, los templarios, nazis, rusos, ovnis y corporaciones que se han mantenido juntas con el único propósito de resguardar un secreto que viene desde los inicios de la humanidad.
La vida de Kaifman dará un vuelco sorprende, lleno de matices de alto impacto, todo en cuanto creía se verá sujeto a nuevos acontecimientos, los que deberá —por fuerza mayor— descifrar y enfrentar, aunque para ello deba hacer alianzas secretas, darse por muerto y poner su propia vida en riesgo para conseguir la estabilidad del sistema.
Una historia intensa, decidora y fundada en leyendas que se unen formando un espectro sorpréndete que se fortalece así mismo con hechos históricos que todos conocemos.
Esta, la primera parte de la trilogía de los césares, adelanta una serie de conspiraciones que te veras obligado a descubrir y a dejarte asombrar por el ingenio intelectual de Ortega.
La gran gracia de la historia —a mi parecer— radica en que está desarrollado en Chile. El sur de nuestro país se ve involucrado de manera activa en el acontecimiento, mezclando presente con pasado y noticias reales, la premisa de que en algún aspecto podría ser cierto ronda en momentos por la cabeza del lector dándole un saborcito rico a la historia. De la misma manera, vemos expuesto el reflejo de nuestra sociedad actual: llena de temores frente a atentados, afectada por lo que ocurre en el extranjero y refleja la frivolidad de aquellos que ven desde el barrio alto un Chile diferente al que tenemos frente a los ojos a diario. Con muertes y secretos por doquier, este libro te entretendrá y te mantendrá atento a cada detalle.
Comentario personal.
El libro se presenta a sí mismo como una novela en la línea de Dan Brown, Ken Follet, Stephen King o Tom Clancy. Leyendo a los cuatro, rápidamente te darás cuenta que su similitud radica en el tema conspirativo y en la unión de distintos entes con un objetivo común. Si bien la técnica metódica en cuanto a redacción y flujo de textos es convincente, tiene mucho argumento que sobra en el contexto y que distrae en vez de aportar.
Presenta personajes muy similares entre sí, quizás sea por el objetivo común o porque son de ramas similares (¿has escuchado decir que todos los marinos son iguales? bueno, a eso me refiero). Todos son un tanto malvados, todos tienen secretos, todos mandan a matar gente, todos hablan golpeado y se creen los dueños de la verdad: todos iguales. Los personajes femeninos no son más que acompañamiento en la historia —incluso el más importante—, aportan datos, mueven las pestañas, descantan por la forma de sus senos y reclaman hasta por los codos. Más allá de que la historia sea vista desde el lado masculino, me pareció sexista.
Por lo que lo recomendaría para hombres, padres, y mujeres con ideas no convencionales.