Uno de los mejores libros que he leído sobre el tema del sueño en bebés. Entender que es normal y natural que los bebés y los niños pequeños se despierten por la noche es esencial para no crear falsas expectativas. Estas expectativas ocasionan sufrimiento en los padres si les da por pensar que sus hijos no son normales porque no duermen del tirón, como quizás lo hace el hijo del vecino. Nada más lejos de la verdad. Lo normal es despertarse y de hecho, es síntoma de niños sanos, activos, despiertos e inteligentes. Y es más preocupante que el bebé duerma demasiado porque puede ser incluso señal de algún problema mental. Tampoco aquí deben alarmarse los padres, de vez en cuando hay bebés perfectamente normales que son dormilones.
El sueño es un proceso evolutivo y como tal se va adaptando a las etapas vitales de las personas, desde la tierna infancia hasta la vejez. Constantemente se producen cambios y conocer cómo funciona este proceso ayuda a favorecer buenos hábitos en los bebés.
Lo esencial es descartar posibles problemas en el sueño del bebé. Problemas para respirar causados por las amígdalas tienen fácil solución si se detectan a tiempo. O casos de otitis. Pero una vez descartados todos los posibles problemas médicos, es perfectamente normal que el bebé siga despertándose buscando la cercanía.
Un punto fuerte del libro es la crítica abierta a los métodos de dejar llorar a los bebés, tan populares en la década de los 70. La autora es clara defensora de mantener el contacto físico con los bebés y los niños pequeños y explica que no proceder de este modo puede ocasionar daños en el crecimiento de nuestros pequeños. Empezando por el hecho de que la hormona del estrés afecta al crecimiento, pero también por otras muchas secuelas que pueden quedar, como la falta de autoestima en estos pequeños que se sienten abandonados, así como problemas en la producción normal de serotonina lo que puede llevar incluso a casos de depresión. Así pues, no es broma el asunto y vale la pena leer este libro para ser conscientes, como padres o como criadores, de que los niños necesitan el contacto y la cercanía y de que cuando lloran no es para sacarnos de quicio, sino porque necesitan algo. Parece mentira que un libro tenga que reocrdarnos que no podemos caer en errores como el adultismo y pensar que tienen que aprender a dormir. Son nuestras necesidades las que rigen. Necesitamos que los bebés se adapten a nuestra sociedad en la que las madres nos reincorporamos pronto al trabajo y por lo tanto necesitamos bebés que duerman bien. Pero... la pregunta no es esa. La pregunta es, ¿qué necesita el bebé? En sociedades en las que las madres viven todo el día pegadas a sus hijos e incluso duermen con ellos, estos problemas del sueño no ocurren. Un claro recordatorio de que cuanto más avanzada creemos que es nuestra sociedad, más parece alejarse de la esencia de lo que es el ser humano y de lo que necesita.
Gracias a esta autora por esta obra que nos recuerda que esa distancia depende de nosotros.