Esta novela histórica la leí allá por el 2011, año arriba o abajo. Lo que recuerdo es que me dejó con buen sabor de boca. Trata de desmitificar al Arturo histórico del de la leyenda. Aún así, poco o casi nada se sabe del personaje real. A día de hoy está envuelto en tantas capas de literatura, llamémosle “artúrica”, que lo que subsiste es el mito.
Como siempre, el autor recrea al personaje con un amplio bagaje de cultura cristiana. El que haya leído con anterioridad a CV ya sabe a qué atenerse. En esta novela, Arturo se asemejaría a nuestro (también legendario, vaya por Dios) Don Pelayo, bastión del último reducto de la creencia verdadera. Pero nos cuenta más sobre la personalidad del héroe que sobre sus hechos. En cualquier caso, es una narración muy dinámica. En la Britannia del Siglo V d.C. asistiremos a la narración de Merlín, un físico (ojo, ni mago ni brujo) que, andando el tiempo, conocerá a un joven Artorius. Es, pues, Merlín el verdadero protagonista, aunque sólo conozcamos su nombre al final. En una época en la que el imperio romano tocaba a su fin, el oscurantismo se hacía dueño y señor de todo el orbe. Pero surgirán Merlín y Arturo, y un nuevo renacimiento se hará camino.
A destacar las citas de Virgilio al comienzo de cada parte, y el glosario final, con términos en latín para el profano.
Y no recuerdo mucho más. He rescatado el libro de mi archivo de libros ya casi olvidados, y desde aquí hago constar que me pareció una lectura interesante, al menos, hasta donde yo recuerdo. Lectura aconsejable, sin grandes alardes.