Un hombre llega a la edad madura sin poder aún descifrar ni comprender los complejos acontecimientos que marcaron su infancia. Al repasar aquellos años, intenta reconstruir los secretos de una historia familiar intrincada y dolorosa, a partir de fragmentos sueltos, algunos datos y hechos aislados, así como por una buena dosis de imaginación para enlazar los eslabones perdidos. Entre lo vivido y lo imaginado, entre los hechos y las suposiciones, entre lo que se logró averiguar y lo que nunca se supo, brotan, crecen y se enfrentan sentimientos opuestos. El agradecimiento y el resentimiento nacen, crecen y se alimentan de los mismos recuerdos constantemente repasados.
"Larga noche hacia mi madre", es una novela del escritor costarricense Carlos Cortés. Este libro recibió varios galardones, tanto dentro, como fuera del país, y fue nominado a otros más. Sin embargo, es una historia que se vuelve cruda en ocasiones y que relata el acontecer de una familia, por varias generaciones, donde se refleja el paso del tiempo, tanto en las cosas, situaciones y personajes que enriquecen los diferentes matices y recuerdos del protagonista por tratar de armar su pasado y de alguna u otra forma encontrarse a sí mismo.
El personaje principal expresa el odio que le tiene a su madre, una mujer llamada Odilie, que sufre de Parkinson y demencia senil. El protagonista no conoció a su padre, debido a que murió de forma repentina, por lo que ha construido el recuerdo de un padre ausente, con ayuda de la memoria de familiares cercanos, amigos y en especial de su madre, tratando de buscar algún parecido en sí mismo del padre ausente.
La historia está narrada en primera persona. En algunos capítulos, quien narra es la madre, lo que puede confundir al lector, ya que el cambio se detecta hasta que avance la narración, lo que puede restarle fluidez.
La novela se basa en los recuerdos del protagonista, por lo que se narra de forma desordenada, como ocurre siempre cuando se recuerdan hechos y situaciones de familia, tal y como lo evoca la memoria. De alguna u otra forma, el personaje principal va armando las piezas que componen su historia de vida, con momentos y personas que contribuyeron a formar a la persona en quien se convirtió, realizando un análisis sobre sus aciertos y desaciertos, principalmente en su relación madre e hijo, así como relaciones amorosas, momentos de perdón y de aceptación, entre otros.
Le puse 3 estrellas debido a la forma como está contada la historia. Muchas veces el narrador cuenta situaciones o introduce personajes como si el lector ya tuviera noción de quién es, lo que hizo que me perdiera en ocasiones. Sin embargo, no puedo negar que tiene frases muy buenas como: "El cuerpo humano no tiene compasión consigo mismo"o "Los deseos humanos provocan la risa de los dioses", entre otras.
Este es un viaje de emociones, de palabras no dichas, de secretos, de familias, de engaños, y de como avanza la muerte arrebatando vidas y de como quien queda vivo se ahoga entre las lágrimas.
Es un recorrido emocional fragmentado a través de la memoria, el dolor y los silencios familiares. No se lee rápido ni fácil: hay que detenerse, volver atrás, dejar que las palabras rasguen la piel, que duela. Un dolor por esa soledad que comparten madre e hijo aún estando juntos, porque no importa que físicamente estén cerca, cada uno vive su propia soledad. Viven en universos emocionales separados, y cada uno carga con sus propios resentimientos y miedos.
Hay una parte de la narración que va muy unida al Huracán César que asoló Costa Rica en 1996. Y al igual que el huracán, los sentimientos alrededor del narrador viven también una desolación. La de sentirse abandonado y ajeno a los secretos que enloquecen a su madre.
Nuestro protagonista regresa ante lo inminente de la próxima muerte de su madre y lo hace con el deseo de confrontar su historia familiar. Una historia marcada por el rencor hacia su madre y el recuerdo de una infancia dolorosa. La narrativa contiene monólogos, fragmentos autobiográficos, cartas y una reflexión final de la propia madre en su agonía. Logra crear un ambiente asfixiante, denso e intenso.
En definitiva, una lucha entre el amor y el odio hacia su madre. Un querer y no querer de saber todos esos secretos no dichos. Porque hay tantas cosas que nunca ha entendido y que su madre nunca le contó, que será difícil tenga respuesta tras su muerte. Y aún así, algún secreto se desvela, pero otros muchos seguirán siendo eso, secretos y dudas.
*Bebo continuamente de una droga que aviva el deseo inagotable de recuperar un pasado sin pasado.
*El resto de la vida es demasiado tiempo.
*Odiaba a mi madre porque fue el único acto de libertad del que podía gozar en aquella época.
*Solo se odia lo que no se tiene o lo que se ha perdido. Y yo odiaba lo que no era.
*Cuando está vacío, el odio llena el corazón.
*El cuerpo humano no tiene compasión consigo mismo.
Antes de la muerte de su madre, José Enrique se presenta al psiquiátrico para despedirla.
En este encuentro previo a la muerte, sale a relucir toda una tragedia familiar: el trauma de nunca haber conocido a su padre, pues murió asesinado antes de siquiera haber nacido; la aparición de medios hermanos; así como las penurias, rechazos y afrentas que padeció su complejo entorno, marcado por las riñas, envidias o fricciones de la familia a su alrededor llenaron su vida de profundas confusiones y vacíos emocionales.
Empieza por el odio a su madre y termina en la expiación, en la reconciliación de dos vidas rotas y llenas de cicatrices.
Así se siente la novela, como transitar por un laberinto confuso. Como fue la vida del personaje y su familia.
Una historia de ficción escrita de una forma tan realista, que a veces parece autobiográfica (sin aparentemente serlo).
La novela retrata, creo yo, de manera muy nítida la situación de la mayoría de las familias latinoamericanas: como en las galaxias, un enorme agujero negro las integra en su centro.
A lo largo del libro se atraviesan muchas emociones. El avanzar por la historia te permite pensar sobre muchos aspectos de la vida, y como muchas veces vivimos creyendo solo la mitad de la historia, pero con el tiempo podemos ir armando todo lo que ha construido nuestro presente.
"Vine entonces a decirte adiós, a cantarte mi despedida con la música inventada de mi corazón. Sí todo está escrito, aunque no lo sepamos, estábamos en la última página del libro, donde no anoté fin sino la palabra perdón con letra temblorosa."
Este libro toca muchas de las grandes preguntas de la existencia con una prosa exquisita. Me deja con ganas de seguir ahondando en la obra de Carlos Cortés.