Un asesinato que todos cometemos (1938) es, en cierta medida, un psychothriller avant la lettre, con vagas relaciones con la novela policíaca y la de formación. La historia describe el paso decisivo que da un hombre en el camino hacia la madurez al despojarse de las constricciones del deseo forjadas en la adolescencia. Tarda mucho en darlo y, precisamente por eso, el paso resulta tanto más doloroso. Tiene a una mujer viva a su lado, pero se enamora de la hermana muerta de su esposa, que sólo existe como imagen en un retrato. Una novela que nos habla de cómo, incluso en la agitación de un destino inusual, se puede al fin alcanzar la edad adulta y lograr la plenitud, aunque sea de manera terrible.
Heimito von Doderer lebte fast ausschließlich in Wien. 1916 geriet er in russische Gefangenschaft und kehrte erst 1920 zurück. Er studierte Geschichtswissenschaft. Seit der Veröffentlichung seiner Hauptwerke "Die Strudlhofstiege" (1951) und "Die Dämonen" (1956) gilt er als einer der bedeutendsten österreichischen Schriftsteller.
Se trata de una novela con elementos diversos en su construcción y por lo tanto no me atrevería a clasificarla en un determinado género. En principio está fuertemente orientada hacia lo que se considera una novela de formación, aunque luego deriva hacia un carácter policial y de suspenso, pero el encanto principal estriba en la carga psicológica que envuelve todo el relato de una manera soberbia. No en balde este autor cuando decidió dedicarse a la Literatura estudió Psicología e Historia. La prosa es de un tono formal y minucioso, para algunos podría parecer un tanto morosa, para otros una narrativa depurada y con grandes recursos, con abundantes y prolijas descripciones; en menor grado contiene amenos y esclarecedores diálogos, así como grandes dosis de introspección y reflexión existencial mediante lo cual el autor pretende dar una interpretación a algunos comportamientos humanos. A todo esto habría que agregar las descripciones de los lugares, de los espacios físicos, de los entornos las cuales son fabulosamente concienzudas.
Realmente me ha parecido un estupendo trabajo del autor austriaco llamado Franz Carl Heimito Ritter von Doderer (1896-1966), mejor conocido en su faceta de escritor como Heimito von Doderer. Esta es una de las primeras novelas de von Doderer, escrita en 1938, minutos antes de la Segunda Guerra Mundial, si se permite la expresión.
La historia gira en torno al personaje de Conrad Castiletz, hijo único de una familia relativamente bien acomodada, a quien conocemos siendo un niño de 7 u 8 años con toda una vida por delante. A través de los años seguimos su camino por esa vida de la que muy raramente podemos escoger la senda que queremos tomar, ya que desde nuestro nacimiento estamos condicionados y previamente determinados a vivir de tal o cual forma. Pareciera que no hay rumbos libremente elegidos y bien se dice que carácter es destino. A medida que avanza la trama se va acelerando el pulso narrativo y nos hace interesarnos cada vez más en los diversos episodios y vivencias de nuestro personaje.
Además de Conrad Castiletz destacan personajes como su esposa Marianne Veik, la difunta hermana de ésta llamada Louison cuyo recuerdo e imagen juegan un papel importante en el desarrollo de la trama. Tempranamente la figura del padre es importante por la influencia autoritaria que deja en Conrad. Otros personajes con los que disfrutamos el desarrollo de la narración son: Herr von Hohenlocher una especie de mentor de Conrad, Frau Schubert que aparece de manera fugaz pero nos deja el recuerdo de su locuacidad. También destacan por la influencia temprana que ejercen sobre Conrad, su amigo de la infancia Günther Ligharts y su preceptor Albert Lehnder.
Me parece que el autor de esta novela ha sido relegado fuera del contingente más destacado de autores contemporáneos y además conciudadanos de él, como lo pueden ser: Stefan Zweig (1881-1942), Joseph Roth (1894-1939), Arthur Schnitzler (1862-1931), Hermann Broch (1886-1951) y Hugo von Hofmannsthal (1874-1929). ¿Cuántas personas habrán leído o conocerán el nombre de Heimito?
La peculiar actitud de von Doderer hacia las mujeres (estuvo casado un par de ocasiones, pero no vivió con ninguna de las dos esposas en cuestión), nos lleva a pensar en la construcción de los caracteres femeninos de su novela. Resulta paradójico que la difunta Louison es el personaje femenino principal y de ahí en fuera se advierte un carácter secundario de las demás féminas.
La evolución de la personalidad de Conrad juega un rol importante en el contenido de esta novela. Conrad es muy impresionable ante las figuras de autoridad, primero encarnada por su padre y sus accesos de ira y luego por Herr von Hohenlocher quien ejerce cierta serena autoridad debido a su edad y sapiencia. Además de impresionable, Conrad Castiletz es una persona sumamente ordenada y organizada ya que fue lo que aprendió en su formación temprana, es por esta razón por la que sigue escrupulosamente la línea de una vida ordenada y trazada previamente; no es capaz de cambiar nada por algo desconocido y teme o cuestiona a las personas que cambian de forma de vida. Para él, el destino ya se encuentra firmemente trazado y no hay forma de variar nada. No permite la posibilidad de que se abra aquello que lleva enquistado dentro de él.
Aunado a lo anterior, otra interesante reflexión estriba en lo que al autor llama el “anillo interior” (nuestro ser interior) y la influencia que ejerce sobre éste el “anillo exterior” (el mundo externo), así como el concepto de poder liberarse de uno mismo o de llegar a ser una persona diferente a lo que nos ha dictado el supuesto destino o los prejuicios de toda índole. ¿Cómo incorporarse y dejar de ser una persona hecha un ovillo en un rincón de la existencia? ¿Cómo arrancar esa máscara que llevamos sobre nuestro rostro natural? ¿Cómo dejar fluir ese ser reprimido por las convenciones, los prejuicios y el sentido del deber exacerbado? ¿Cómo llegar al conocimiento de quién es uno realmente?
Hay otras referencias de índole afectivo o sentimental que juegan un papel determinante en Castiletz; una de ellas es Ida con quien Conrad tiene su primer acercamiento amoroso, esta chica es algunos años mayor que él y deja una huella profunda en su ser, por lo que en el futuro busca tal vez de manera inconsciente mujeres que le aventajen en edad. La otra es más interesante aún y se da a través de los juegos que la mente juega con nuestros sentimientos convirtiéndolos en fijaciones: ¿Cómo es que Conrad logra relacionarse y obsesionarse con Louison, la difunta hermana de su esposa a quien no conoció?
De nombre atrevido y sugerente, la novela no decepciona en lo absoluto: al contario es un refinado placer para quienes gustan de conocer los laberintos oscuros por los que se mueven nuestras mentes. Es de esa clase de libros de los cuales uno quisiera abrigar para siempre en la memoria muchas frases e ideas.
Every Man a Murderer, published in 1938 even while the author was working on his larger work-The Demons, is a story of personal and political crisis. The political crisis is exemplified by the rise of National Socialism while the personal crisis has its roots in Doderer's relationships, especially his marriage and divorce. The novel is set in Germany and is monographic in that it is focused on a single figure and his fate, character, love, and death. The narrative is leisurely and thoughtful concerning one Conrad Castiletz, a young man, who becomes fascinated with the story of his sister-in-law who was murdered on a train eight years before he met and married his wife; also how he discovers his own personal connections with this event. It is almost Sophoclean in its exploration of the protagonist's own guilt. The first third, which deals with the hero’s childhood, schooling, sexual initiation, and so on, is fascinating though seemingly not necessary for the rest of the story. It is only upon the accidental death of Conrad and the way it links to the recovery of his youthful world that the themes of accident, fate , and character link together to make the connection. For the author the task of humanization begins with overcoming character. This may be seen in the opening lines of the novel. "Everyone's childhood is plumped down over his head like a bucket. The contents of this bucket are at first unknown. But throughout life, the stuff drips down on him slowly--and there's no sense changing clothes or costume, for the dripping will continue." (p 3) Only when Conrad begins to respect this is he able to become a person by overcoming his fate. The oppressive atmosphere of the Gestapo-like society provides a surreal and sinister background for Conrad's story.
The novel is one of ideas, spiritual linkages, and metaphysical drama, reminiscent of Hesse and Conrad or perhaps of Thomas Mann which for some readers is enough to recommend it. "The man who lay beside the pile of lumber was no longer sick. He was, in a manner of speaking, far healthier than anyone else, for he was dead.” Or: “If anyone says, ‘Nonsense!’ in regard to something, it generally shows that he has not dealt inwardly with the matter." This is a novel for those interested in ideas and man's spiritual dilemma.
Un altro capolavoro introvabile del “Naturalista della crisi”
Eccomi di nuovo reduce dalla lettura di un romanzo di Heimito von Doderer, e di nuovo costretto a lamentarmi del modo scandaloso in cui si comporta l’editoria italiana, che da molti anni ci impedisce di fatto di conoscere l'opera di questo autore. Sino a un paio di decenni fa Doderer era edito nel nostro Paese dalle più prestigiose case editrici: i suoi capolavori - I demoni, La scalinata e Le finestre illuminate - facevano parte delle collane Einaudi, e questo meno noto L'occasione di uccidere (sbilenca versione del titolo originale Ein Mord, den jeder begeht, tradotto nientedimeno che da un giovane Aldo Busi) era stato stampato da Garzanti nel 1983. Dopo, il nulla: neppure Adelphi, che nel frattempo si era presa l'onere di riscoprire pressoché tutta la letteratura mitteleuropea, dedica un solo titolo a questo autore viennese. Eppure anche la lettura di questo romanzo non fa che confermare, a mio avviso, l‘assoluta grandezza di Doderer nel panorama non certo asfittico della letteratura austriaca a cavallo tra gli anni '30 del XX secolo e i primi decenni del dopoguerra. Un consiglio che mi sento di dare è quindi quello di far entrare L'occasione di uccidere nella propria libreria acquistandolo nei circuiti dell'usato, dove è ancora disponibile a prezzi più che accessibili. Questo romanzo risale agli anni tedeschi di Doderer, ed apparve nel 1938. Il dato temporale è oltremodo importante, perché l'autore si trasferì in Germania nel 1936, aderendo al partito nazista tedesco dopo essere stato membro di quello austriaco; dal nazismo si distaccò solo nel 1940, con la conversione al cattolicesimo. L'occasione di uccidere è quindi il romanzo scritto da un Doderer pienamente nazista, o che quantomeno ha appena iniziato a prendere le distanze da quella ideologia. Si deve dire subito, però, che nel romanzo, che pure è ambientato in Germania tra la prima guerra mondiale e il periodo immediatamente precedente l'ascesa al potere di Hitler, non c'è traccia dell'adesione dell'autore al nazismo: vi si ritrova invece, come vedremo, quel distacco dalla storia che caratterizzerà tutta l'opera di Doderer, e che contribuisce a renderla così affasciante da un lato e così controversa dall'altro. Il romanzo narra della vita di Conrad Castiletz, nato nel 1905 (come si deduce da una serie di precisi rifermenti temporali sparsi nel testo) in una imprecisata metropoli della Germania meridionale. Incontriamo Kokosch (così viene chiamato in famiglia) ancora bambino: il padre, quarantasettenne, è uno stimato ed agiato agente di commercio, mentre la madre – la cui presentazione costituisce a mio avviso la prima grande perla del romanzo - è molto più giovane del consorte e si dedica ovviamente, come ogni buona madre borghese, alla casa e all'educazione dell'unico figlio. Conrad è uno scolaro non mediocre, ma mediano: Doderer ce lo descrive come un alunno cui i professori non fanno caso, a cui in un certo senso si abituano, in quanto sanno che passerà da una classe all'altra senza infamia e senza lode. Vivendo in periferia, frequenta, nei prati e nei fossi adiacenti alla casa, ragazzi proletari con cui va a caccia di rane e tritoni, non stringendo però con loro amicizia a causa della percepita la differenza sociale. L'unico amico con cui per un breve periodo condivide le passioni infantili è Günther Ligharts, un compagno di classe che però presto va a vivere a Berlino. Al riparo della rispettabilità borghese il padre di Conrad è un tiranno, spesso violento con la moglie e soprattutto con il figlio, del quale incanala l'esistenza verso lidi dirigenziali. È lui a decidere che il figlio debba frequentare scuole commerciali, a fornirgli un insegnate privato di diritto e contabilità e, più tardi, ad introdurlo nel mondo industriale con cui intrattiene buoni rapporti d'affari. Nel frattempo Conrad ha superato l'adolescenza ed è entrato nella piena giovinezza, con tutte le conseguenze del caso: credo utile – anche alla luce della difficile reperibilità del romanzo – riportare qui alcuni brevi passi della pagina in cui Doderer descrive l'iniziazione sessuale di Conrad negli infimi bordelli della sua città, splendido esempio della brillantezza della prosa di Doderer e della sua argutissima ironia. “In quell’inverno il destino prese una svolta i cui inizi vengono ritenuti della massima importanza e sono sempre soggetti a nuove descrizioni, cosa di cui si può pensare in modi diversi. In Conrad Castiletz almeno — per quanto il colpo vibrato da questa freccia attraverso il diaframma potesse togliergli il respiro — l’unica cosa che sembra di qualche importanza è che egli, trovando per la prima volta la strada verso il cuore vero e proprio del suo quartiere, nello scuro, anzi, torvo intrico di vicoli vecchi e in parte persino antichi — è che egli non rinunciò a nessuna di quelle misure precauzionali che gli erano state consigliate da svogliate spiegazioni cameratesche, cognizioni che indi assunsero il loro esatto profilo tramite un’accorta spigolatura letteraria. [...] Per quanto concerne Albert Lehnder (l'insegnate privato, N.d.R.), Conrad gli comunicò senza ambagi le sue nuove abitudini esistenziali. Lehnder volle sapere con precisione se tutte le precauzioni erano state messe in pratica, e, costatato che Conrad a questo riguardo era informato e che queste faccende erano sotto controllo, da quel momento liquidò il tutto con una certa sufficienza e in modo beffardo”. Che meravigliosa capacità di dire tutto senza dire nulla… Il primo amore è comunque per una ragazza povera, Ida, che Conrad però abbandona presto, convinto dallo stesso Lehnder a non impegnarsi con ragazze del popolo. Terminati gli studi si trasferisce in un'altra città dove, introdotto dal padre, inizia a lavorare nelle fabbriche tessili della famiglia Veik. In breve diviene dirigente e sposa Marianne, una nipote del principale, più anziana di lui, la sorella della quale, Louison, è stata assassinata su un treno, di notte, alcuni anni prima, senza che l'assassino sia stato individuato. Mentre l'amore tra i coniugi - se mai c'è stato - finisce, Conrad si interessa al caso della cognata morta, il cui rapporto con la sorella era stato molto contrastato, e decide di provare a risolvere il mistero. Non dico altro sulla trama, ma avverto che anche in questo caso, come per molti buoni romanzi, essa non è assolutamente in grado di lasciar intuire la grandezza di un libro, che va assolutamente letto. Il romanzo è infatti nettamente, ma in realtà solo apparentemente, diviso in due metà: nella prima è raccontata la vita di Conrad da quando era bambino sino al matrimonio e ai primi segni di crisi con Marianne; nella seconda prevale l'ossessione di Conrad rispetto alla soluzione del giallo della morte di Louison, e quindi quello che era una sorta di romanzo di formazione si trasforma quasi in un poliziesco, con tanto di indagini e colpi di scena. Come accennato però l'apparenza inganna, perché la seconda parte del romanzo, pur nella diversità del suo campo d'azione, è direttamente connessa alla prima. Ripartiamo dall'inizio: Conrad è un bambino che subisce passivamente i condizionamenti dell'ambiente in cui vive: la sua vita è decisa come detto dal padre prima e dai principali poi. I suoi spazi di libertà infantili – le avventure lungo i fossi dietro casa, l'età dei tritoni – sono tollerati dal padre solo al prezzo di una rigida disciplina domestica, nella quale sottrarre una matita al genitore comporta crudeli punizioni. I compiti a casa sono chiamati disposizioni aziendali, e l'azienda è il destino che sin da subito suo padre gli impone. Più tardi la carriera e il matrimonio con Marianne saranno percepiti da tutti come naturali. Conrad – a dispetto del vigore fisico – è un debole, che non sa immaginare altro orizzonte del mondo grettamente materialistico in cui è immerso: non manifesta mai una volontà propria, come dimostra l'abbandono senza rimorso di Ida; va avanti per inerzia ed assecondando ciò che gli altri si aspettano da lui, anche come detto nella sfera affettiva. Ogni tanto qualcuno o qualcosa gli fa venire il dubbio che stia perdendo la capacità di vivere, come ad esempio emerge nei dialoghi con l'epicureo von Hohenlocher - sorta di coscienza critica che ridicolizza con finezza le sue ambizioni esclusivamente borghesi - ma non è in grado di cambiare binario, secondo la metafora di Doderer, e la sua non vita continua a percorrere il tragitto che altri hanno definito. È il mistero della morte di Louison che lo risveglia definitivamente da questo torpore esistenziale: per capire perché egli attribuisca tanta importanza a questa vicenda è prima necessario accennare ai rapporti tra le due sorelle, che come detto erano complicati. Marianne infatti è una ragazza prosperosa, sportiva, solare, mentre la sorella, di poco più giovane di lei, era minuta e più enigmatica. Era quindi accaduto spesso che chi si avvicinava alla famiglia (in particolare i giovani maschi) rivolgesse prima le sue attenzioni a Marianne, per poi restare affascinato dalla spiccata personalità di Louison. Marianne perciò odiava la sorella, che le aveva rovinato la vita. Suo padre, in un colloquio con Conrad, la definisce un ponte, attraversato spesso per arrivare a Louison. Anche Conrad si lascia irretire dalla personalità della morta, nel momento in cui il suo matrimonio va in crisi, e l'unico modo che ha per entrare in contatto con lei è capire cosa le è successo. È quindi un atto di ribellione contro la sua non vita che lo porta a indagare, è il tentativo di recuperare, attraverso di lei, la sua identità, la sua capacità di agire autonomamente. In questo senso l'indagine poliziesca di Conrad assume un connotato metaforico profondo, di scavo alla ricerca di una verità che diviene la ricerca della propria personalità negata sino allora dall'accettazione supina delle convenzioni, dal suo essere eterodiretto. Questo legame tra la ricerca della verità nella vicenda di Louison Veik e quella della sua vera identità da parte di Conrad viene accentuato drammaticamente dalla scoperta che Conrad fa di non essere un semplice investigatore della morte di Louison. Il finale, di cui purtroppo non posso dire nulla ma che a mio avviso va letto con attenzione e merita di restare scolpito tra le pagine della grande letteratura del '900 per la tragica ironia che ci trasmette, rende conto in maniera esemplare della grandiosa capacità che questo autore aveva di sottrarsi a qualsiasi obiettivo narrativo che non fosse il tentativo di mostrarci il mondo così com'è. Se infatti possiamo rintracciare in questo romanzo, e nell'intera opera di questo autore, l'eco della sua ideologia di fondo, che lo portò ad aderire come detto al nazismo ma anche inevitabilmente a distaccarsene, è a mio avviso proprio nel rifiuto portato all'estremo di ogni visione politica della società. Le vicende narrate si snodano come detto tra il 1913 e il 1930, in Germania. Di tutto ciò che è successo in quel periodo in quel paese, nel romanzo si trovano solo deboli tracce: soldati che si esercitano all'inizio della guerra, un accenno alla crisi del '29. Nulla che influisca sulla storia di Conrad, che potrebbe essere tranquillamente ambientata in un'epoca diversa. Doderer ritiene, da aristocratico conservatore quale è sempre stato, che il mondo, gli eventi che lo caratterizzano, siano una sorta di variabile indipendente, le cui mutazioni nel tempo non vale neppure la pena analizzare. C'è un passo fondamentale in tal senso, giustamente evidenziato da Claudio Magris nella breve postfazione al romanzo: il dottor Inkrat, funzionario di polizia che si è occupato a suo tempo della morte di Louison, dice: ”il medico, il poliziotto, […] il puro scrittore di prosa, ovverosia l'io narrativo all'interno dell'arte poetica […] hanno fatto il sacrificio più grande che possa mai avvenire nello spirito: cioè di vedere il mondo così com'è, non come dovrebbe essere; e oltre a ciò, di considerare nulle tutte le aspirazioni di un Come-Dovrebbe-Essere-Questo-Mondo ancora appostate in fondo al cuore o là dormienti in una culla di sogni.” La letteratura quindi come esposizione di piccoli fatti, concatenati logicamente o casualmente, da esplorare con metodo analitico come fanno il poliziotto o il medico, che presuppongono il crimine e la malattia come inevitabili. Una sorta di Naturalismo della crisi che però contraddice i suoi obiettivi nel momento stesso in cui diviene pagina scritta, perché questa pagina non avrebbe potuto diventare letteratura se non avesse sussunto, oltre al mondo così com'è, anche la possibilità di giudicarlo: siamo quindi grati a von Doderer per queste sue contraddizioni, consci che se non le avesse avute, se fosse stato coerente con i suoi assunti ideologici oggi non lo potremmo leggere, così come del resto vorrebbero i nostri sciocchi editori.
Von Doderer, como Musil o Roth, guardan en sus libros un mundo propio al que podría dedicarse una vida de lecturas. Esta novela tiene al menos tres en su interior: una de formación, una psicológica y una policiaca y las tres se suceden con necesidad y caos a un mismo tiempo. El mundo expresionista del escritor austriaco es tan extraño como el cerebro del protagonista, en cuyo interior vivimos durante la lectura de más de 400 páginas de salamandras, trenes, angustias y pesadillas.
Vorig semester volgde ik aan de universiteit een zeer interessant keuzenvak over de geschiedenis van het moderne Wenen. In een van de colleges ging het onder andere over de Weense schrijver Heimito von Doderer. Op een gegeven moment benoemde mijn gastprofessor dit boek, Ein Mord den Jeder begeht, en zei kort waar het over ging. Het sprak mij aan en aangezien ik al de gewoonte heb om veel meer boeken te kopen dan ik kan lezen heb ik hem natuurlijk ook meteen, tweedehands natuurlijk, gekocht.
Het boek volgt het leven van een jongen genaamd Conrad Castiletz en is dus deels een bildungsroman. Het volgt zijn ontwikkeling van kind tot volwassen werknemer van het textielbedrijf van familie Veik, waarin die een hoge positie bekleedt. De rode draad in dit boek is een 'roofmoord' die is gepleegd op Louison Veik, de zus van Conrads latere echtgenoot. Conrad raakt geobsedeerd met Louison Veik en de onopgeloste moordzaak en besluit deze op te gaan lossen. Dit terwijl zijn huwelijk met Marianne Veik, die gefrustreerd raakt van zijn obsessie met haar zus, slecht loopt.
Ondankt dat ik al een beetje wist hoe het verhaal zou eindigen, namelijk met Conrads grote ontdekking, heeft het verhaal mij erg geboeid. De eerste helft van het boek was op sommige plekken misschien iets te uitgebreid (vooral deel een), maar in het geheel bekeken pasten de delen goed bij elkaar. Veel zaken en personen die in dit deel zijn beschreven zijn van belang voor de tweede helft van het boek. Deze helft, met in het vierde deel de grote ontdekking en het voor mij onverwachte einde, interesseerde mij dan ook logischerwijs meer.
De proza is mooi en komt natuurlijk over. De verbondenheid van verhalen en personen in het boek en de sterke samenhang is iets wat de schrijver eigen is en waar hij geprijsd mee kan worden. De eerste zin van het boek is hier achteraf gezien al kenmerkend voor: "Ieder mens krijgt zijn kinderjaren als een omgekeerde emmer over zijn hoofd gezet. Pas later blijkt wat erin zat. Maar ons leven lang druipt het langs ons heen, hoe vaak we ook van kleren of kostuum wisselen."
De samenhang is ook goed zichtbaar in de onderlinge verbondenheid tussen de thema's. Op deze wijze weet van Doderer er een werk van te maken dat lastig te classificeren is. Naast dat het duidelijk kenmerken van een bildungsroman bezit, heeft het ook veel weg van een psychologisch en naturalistisch werk.
Een merkwaardig en memorabel boek van een opmerkelijke schrijver (tevens jarenlang NSDAP-lid en antisemiet). Naarmate ik langer aan deze review zit en meer over het werk nadenk neig ik steeds meer om meer dan vier sterren te geven. Voor mij is dit dan een 4,5, afgerond naar boven 5. Ik sluit het niet uit nog eens in aanraking te komen met een van zijn werken.
‘Un asesinato que todos cometemos’ como título es un título muy prometedor, que genera muchas expectativas. Lo bueno es que la novela no sólo se queda en prometedora sino que está a la altura de un título tan brillante; ciertamente cumple con todo lo que promete. Es una novela extraña, difícil de clasificar: a veces da la sensación que es una novela de formación, a veces parece la típica novela realista que describe un matrimonio destinado a fracasar desde el principio, a veces es como un relato de intriga en que se tiene que resolver un asesinato, a veces se asemeja a una novela psicológica e introspectiva sobre la formación del carácter de uno, y a veces incluso es una novela de toques kafkianos que reflexiona sobre temas tan rimbombantes como la culpabilidad y la libertad.
El protagonista se llama Conrad Castiletz y, cuando es niño, le pregunta a su amigo cómo llegó a aficionarse a recopilar y memorizar datos sobre los anfibios. Su amigo le dice que sería bueno poder decir que un día se sentó y decidió que lo que más le interesaba aprender era el tema de los anfibios, pero que ya sabe que las cosas no van así. Creemos que somos libres, pero no lo somos ni cuando elegimos nuestras aficiones, porque siempre hay una serie de circunstancias que nos guían hacia un camino determinado. Al ya joven Conrad le fascina pero a la vez teme aquellas personas que son capaces de cambiar de raíl, tal como él mismo lo define. Se refiere a las personas que son capaces de mandar al traste la vida que tienen planteada delante de ellos para seguir otro camino.
Conrad fantasea con la posibilidad de cambiar de carril, pero lo hace de forma vaga y sus fantasías se encarnan en la hermana muerta de su mujer, a la que él nunca llegó a conocer pero podría haber conocido si el destino hubiera sido distinto. La hermana muerta representa una vida que podría haber sido y no ha sido; Conrad se obsesiona con ella, se enamora de una quimera, pero en realidad sigue sin cambiar de raíl. Conrad, como la mayoría de los hombres, es aún un niño, porque en realidad aún no ha tomado ninguna decisión, se ha limitado a ir siguiendo el camino que tenía trazado, aceptando todo lo que venía, sin tener que esforzarse para conseguirlo pero también sin llegar a gozarlo realmente. Pero como todo llega en esta vida, un día Conrad toma la primera decisión en su vida y ésta es investigar el asesinato de la hermana muerta.
La primera frase de la novela compara la infancia con un cubo que nos encajan encima de la cabeza y que llevamos durante toda la vida. La infancia de Conrad está sobre todo marcada por los arrebatos de ira de su padre cuando no encontraba algo porque no estaba en su lugar habitual. De ahí le viene a Conrad un trastorno obsesivo compulsivo que le obliga a tenerlo todo siempre bien ordenado, especialmente sus asuntos personales; de ahí que a él le sea especialmente complicado lo de desviarse del camino trazado. Y de todo esto también se desprende la idea de que en realidad no somos libres, que venimos a la vida a interpretar un papel que nos ha sido dado pero que no hemos elegido, que incluso nuestro carácter viene marcado por las circunstancias que nos han tocado. Incluso hay un personaje de la novela que se dedica a coleccionar amistades teniendo en cuenta el arquetipo que encarnan y que a él le gustaría añadir a su colección.
Y llega el final y todo confluye de una forma muy dramática y que a primera vista podría parecer poco verosímil, pero lo cierto es que todo ya nos ha sido anticipado, de modo que en realidad no hay trampa ni cartón. Es un final brutal que viene a decirnos que incluso los más pequeños hechos tienen sus consecuencias, que probablemente somos culpables de muchas desgracias acaecidas a otros sin que nosotros lo sepamos, pero esto no quita que seamos menos culpables. Es un final en el que todo confluye, incluso los más mínimos detalles (como un timbre que suelta una chispita al sonar) y todo queda perfectamente ligado. Es una novela inquietante, pero con un sentido del humor muy particular. Es original y poética de una forma no vista, con una enorme cantidad de imágenes que se repiten obsesivamente (las salamandras, una postal de un arlequín olvidada, un camión amarillo, la bebida más razonable, el benjamín, el vaso que está a punto de caer) y que ayudan a aumentar la sensación de inquietud y de que todo está conectado y atado y nada queda al azar, y por tanto, que en realidad no somos libres.
Like many good books, this one is hard to describe. The prose is wonderful, even in translation. The story is a bit complicated. In short we follow the life of a young man from childhood through adulthood, in particular his marriage to a woman whose sister was murdered years before. The main character becomes obsessed with the dead sister and her (unsolved) murder and determines to find the murderer more than a decade after the crime was committed. A good read that will provide much food for thought, especially about connectedness and how there is no such thing as an 'isolated incident'.
Ungefähr ab der Hälfte des Buchs habe ich realisiert, dass ich es vor Jahrzehnten schon einmal gelesen hatte. Interessanterweise war mir der erste Teil so gar nicht in Erinnerung geblieben, der 2. hatte sich in einigen klaren Bildern in meinen Kopf gebrannt. Ja, Doderer lässt sich Zeit um die Geschichte in Gang zu bringen und beginnt mit der Kindheit unseres Hauptcharakters der sich, Jahre später, über verschlungene Wege, inmitten einer Kriminalgeschichte wiederfindet. Während es im Hinteren Teil des Romans konkreter zur Sache geht, ist der erste Teil durchaus auch sehr lesenswert, Doderer versteht es meisterlich ein Psychogramm unseres Protagonisten zu erstellen. Der Autor zeigt dabei ein ungemeines psychologisches Feingefühl und Wissen und bereits den ersten Satz im Buch musste ich unterstreichen, weil er so eine simple Wahrheit ausformuliert: “Jeder bekommt seine Kindheit über den Kopf gestülpt wie einen Eimer. Später erst zeigt sich, was darin war. Aber ein ganzes Leben lang rinnt das an einem herunter, da mag einer die Kleider oder auch Kostüme wechseln wie er will.” Während man zu Beginn noch versucht ist zu glauben, dass das inhaltliche Mäandern ins Leere führen könnte (der Text aber allein schon wegen seiner Sprache lesenswert bleibt), so gelingt es Doderer aus den vielen kleinen Erzählsträngen und “Nebensächlichkeiten” ein großes Ganzes zu kreieren. Ähnlich wie auch wir Zeit unseres Lebens von unseren großen aber auch kleinen Erlebnissen zu den Menschen gemacht werden, die wir schlußendlich sind. “Ein Mord den jeder begeht” ist das ideale Einstiegsbuch um sich mit dem Werk von Heimito von Doderer auseinanderzusetzen ohne sich dabei vom Umfang des Texts möglicherweise Erschlagen zu fühlen (wie es bei Die Strudlhofstiege oder Melzer und die Tiefe der Jahre oder Die Dämonen der Fall sein könnte).
This is my second read of Heimito Von Doderer. As with the previous novel I would say he definitely can write (not sophisticated book review verbiage). His books contain comments about life that are not only wise but also touching. [This time around I even sent a quote (below) to a friend. (Yes, paradoxically I do have a friend.)]
The story follows the social and professional maturation of a talented young man. He, almost by default, falls into professional and personal channels that fail to resonate with what he, at some level, feels life should be about. Partially due to some family history, he begins to explore the unsolved murder of his sister-in-law. The effort brings about a notable evolution of his life perspective and identity.
My issue (I always have something) revolves around how Doderer blends his two plot lines, personal evolution and murder. For me they never seem to gel. I often felt as if I'm just supposed to accept his connection of the two threads.
This bifurcation also contributes to my confusion about what the book is. It isn't a pleasant story (not that it need be) and, in my mind, only marginally entertaining. Perhaps the characters and settings just don't resonate with me. Throughout the book I effortlessly maintained an indifference to the central character.
So, why read it? The prose is flawless and peppered with simple yet touching truths about life. For example, the opening paragraph.
"Everyone's childhood is plumped down over his head like a bucket. The contents of this bucket are at first unknown. But throughout life, the stuff drips down on him slowly - and there's no sense changing clothes or costume, for the dripping will continue."
As seems to be my pattern of late, right book, wrong reader.
Ich habe von Doderer eigentlich so ziemlich alle Bücher gelesen, jedenfalls fällt mir auf Anhieb keines ein, das ich ausgelassen habe. Während ich mich durch die vielgerühmte "Strudlhofstiege" ziemlich hindurchgequält habe, war das Lesen von Doderers "Mord" ein wahres Vergnügen. Die Geschichte, die sich in diesem Buch entfaltet ist einerseits sehr klug gestrickt und andererseits zeugt sie von einer großen Lebensklugheit des Autors. Schon der erste Satz des Romans beweist dies bereits sehr gut: "Jeder bekommt seine Kindheit über den Kopf gestülpt wie einen Eimer. Später erst zeigt sich, was darin war. Aber ein ganzes Leben lang rinnt das an uns herunter, da mag einer die Kleider oder auch Kostüme wechseln wie er will." Auch in diesem Roman kann Doderer zusätzlich mit seinem guten Sprachgefühl und seiner trefflichen Art, Sätze zu spinnen, auftrumpfen. In Österreichs Schulen wird dieser Roman, so sagte man mir, gerne auch mal als obligatorische Lektüre in den Unterricht eingeflochten. Find ich gut. Es würde mich jedoch wundern, wenn jemals ein Maturant die "Strudlhofstiege" gelesen haben musste. Oder gehe ich hier fehl?
A conventionally minded young German man finds a new sense of purpose in investigating his sister-in-law's death. About a 100 pages into this, and despite there being nothing directly anti-Semitic in the text, I got the (later confirmed) impression that Heimito was a Nazi. Apart from it being the only apolitical book I've read written in Central Europe between the wars, there's a lot of that strand of German self-obsession which runs through Nietzsche and back (at least) to Goethe, a style of writing/thinking in which enormous and elaborate attention is paid to one's moods, as if they were storm clouds seen from a leaky vessel. At its most extreme this becomes a form of introversion which mythologizes selfishness, and, imagining genuine morality to be conventional and common (when of course it is nothing of the kind), assigns unjustified weight to ethical transgressions. All that said there's some sharp and funny stuff in here, the book is structured in a really interesting way, with the first 2/3 being sort of a backwards bildungsroman turning abruptly into a murder mystery. So, yeah, some mixed feelings on this one but I couldn't honestly say I hated it.
Oryginalna książka. Zaczyna się od stu stron niezłego nudziarstwa a la Bildungsroman, po czym zamienia się już w znacznie ciekawszą powieść psychologiczną, osadzoną w realiach Niemiec końca lat 20. XX w. (ale żyjących w duchu o ćwierć wieku wcześniejszym), która z biegiem czasu przybiera coraz mocniejszy charakter kryminalny, połączony z rozwojem obsesji głównego bohatera. Wiele ciekawych postaci (np. Gunther Linharts, Inkrat, z czasem Marianna, pod koniec Kujiik). Chciałem dać mocną czwórkę, ale należy się dodatkowy bonus za fantastyczne pod względem polszczyzny tłumaczenie Kazimiery Iłłakowiczówny; pomimo dużej dozy szaleństwa w spolszczaniu (Wejk zamiast Veik, Rojtlinga zamiast Reutlingen itd. - ale genialny Kokuś w miejsce oryginalnego Kokosch) to naprawdę mistrzostwo.
Dieses Buch war nicht leicht zu lesen. Gut, ich bin kein Muttersprachler und von Doderer schreibt mit einem schwermutigen, ernsthgaften Stil reich in Wörter. Das Buch ist unaufhaltsam unerbitterlich. Das Lebensroman, ein Bildungsroman der sich mit einem Mord beschäftigt, obwohl der Mord über das Buch nicht emporregt. Ein Tod findet statt früh im Roman der erst viel später mit einem vemrutlichem Mord in Verbindung kommt. Der Roman ist dunkel, trüb; es fängt mit diesem merkwurdigen Satz an: "Jeder bekommt seinem Kindheit über dem Kopf gestülpt wie einen Eimer"! Das Buch enthällt aber eine Tragödie und die Tragödie ist wie etwas ganz zufäiges lachhaft kann fatal Auswirkungen haben auf ein ganzes Laben auf das Leben vielleicht ein ganzes Volk. Nie fern entfernt von diese Geschcihte ist ein Gefühl des Grotesjkks. Der Schriftsteller soll überzeugter Römisch Katholisch geswesen sein. Tatsächlich? Ich sche vergeblich nach Gott hier. Sehr deutsch in dieser Geschichte (ich bin selbst Engländer) ist die Annahme von Schicksal, Vorsehung wie, wie vielleicht ein Eimer auf dem Kopf. Jeder Tod in dieser Geschichte ist grotesk, fast luistik aber vor allem grotesk. Es scheint ein gollose Welt zu sein. Es geht hier um kein erfreulciher Geschichte, aber ein sehr einprägende Erzählung. Lustig/grotesk ist auch, wie im Leben (und was unbequem macht ist obwohl unangenehm, der Roman gibt den Eindruck furtherlich Wahrheitstrue zu sein) die Todesfälle sind schneller und wneiger schwer oder anscheinend wichtig als der Tagsablauf, die Entwicklung einer Karrier und alle die Heucherleien die Erfolg begleiten muss. Trotz der Schwere und die alggemiene Unangenhmheit (vor allem mein Mangel an Sympathie für die Hauptgestalt, Herr Conrad Castiletz.
сдалась на 50-ой странице: слишком много деталей, на мой взгляд - совершенно лишних. его хвалят за словсеное барокко, но это просто темный лес, по-моему, через который мне продраться не удалось.