«Los Poetas sólo se han de leer para examinar la erudición o ritual» José Pellicer
Antes de empezar mi crítica quiero dejar claro que he leído esta obra con la ayuda de la edición de Jesús Ponce Cárdenas, de la CATEDRA de letras hispánicas. Sin ella no habría sido posible apreciar al completo del poema dado mis limitados conocimientos en poesía, literatura y el barroco español. A parte de lo mencionado a continuación en mi crítica, la edición explica minuciosamente cada verso del poema, tanto en contenido como en forma, citando a la crítica previa pero dando ciertos datos y comentarios originales.
La edición empieza planteando un enfrentamiento dialéctico entre Lope de Vega, que se estaba consagrando como el poeta heroico por excelencia al cultivar cuatro modalidades distintas y Góngora, un racionero de la catedral de Córdoba que iba a convertirse en el máximo exponente del culteranismo. Estos dos poetas se iban a disputar el trono de la monarquía poética.
La fabula de Polifemo y galatea es una obra que recrea la historia de Polifemo, narrada en el libro XIII (vv. 724-897) de Las metamorfosis de Ovidio, la fábula es un poema que trata el amor, los celos y la muerte. Entre los críticos más importantes de Góngora cabe destacar a Dámaso Alonso, que reivindicó la poesía culterana de éste con una precisión minuciosa (Góngora y el Polifemo, ensayo sobre el Polifemo y Galatea de Góngora, 1960)
El argumento de la fábula de Góngora es muy parecido en cuanto a hechos a la de Ovidio, transcurre en Sicilia (Italia) donde vive el cíclope Polifemo, un gigante monstruoso con un solo ojo que se enamora de la ninfa Galatea, la cual a su vez está enamorada de Acis, un joven pastor. Acis y Galatea se conocen, el joven le hace ofrendas y esta le corresponde en sus deseos debido a que el Amor, que está cansado de que Galatea trate con desdén a todos sus amantes, los enamora. Mientras Polifemo intenta enamorar a la ninfa tocando una flauta encima de una roca, ahuyenta a unas cabras a pedradas y descubre a Galatea y a Acis huyendo hacia el mar. Polifemo trata de asesinar a Acis el cual renace mediante una fluidificación y una vez convertido en río llega al mar donde lo recibe Doris, una oceánide.
Góngora utilizó un epilio (poema de extensión breve) para centrarse en describir los hechos más que narrarlos mediante el uso del culteranismo, movimiento que cultivó hasta su máxima expresión y que se basa enaltecer la poética: «por aproximación del español al latín en vocabulario y sintaxis, más allá de los límites permitidos en un estilo literario normal, y por el uso pródigo de figuras retóricas, especialmente la hipérbole» (Parker, 1983).
Encontramos un claro contraste entre la prosopografía de Polifemo y Galatea, tal y como describió Dámaso Alonso y la crítica posteriormente, creando una "coincidentia oppositorum". Mientras el primero representa lo brutal y lo monstruoso, la segunda simboliza la armonía, la delicadeza, lo sensual (1).
En las obras anteriores los autores optan por convertir a Polifemo en un personaje de cortejo que no es capaz de utilizar sus recursos ante la ninfa Galatea, con una actitud afeminada, lo que se conoce como un "puer delicatus" (blando garzón). En la obra de Góngora éste se convierte en algo más, un cazador viril que representa a la propia naturaleza convertida en un humano.
El narrador de la Fábula actúa a su vez avivando la narración e invitando a los lectores a apreciar lo bien urdida que está la historia mediante la aportación de matices de ironía, como cuando Polifemo acaba su canto; cuando usa epifonemas como «¡Oh cuánto yerra / delfín que sigue en agua corza en tierra!»(vv. 135-136); o cuando usa epanortosis que generan contraste, como en «arco, digo, gentil, bruñida aljaba»(v. 457).
Analizando el estilo y la lengua poética podemos darnos cuenta de que estamos frente a una obra sublime, la calidad del lenguaje poético empleado por Góngora en la fábula sitúa el poema en el cénit de la idea poética del estilo. Sin excederme demasiado debido a que no es mi campo, podemos ver la agudeza con la que se trazan las relaciones entre conceptos en la fábula, así como el uso de latinismos que permite la incorporación de cultismos semánticos. La obra está cargada de comparaciones, metáforas, alusiones, hipálages y perífrasis. Finalmente el poema consta de una exquisita elaboración musical, para entrar más en detalle refiero a la edición de Letras Hispánicas, págs. 103-132. También recomiendo la introducción que se menciona en la edición y que disfruté encarecidamente de Mercedes Blanco en «Góngora y el Concepto» en J. Roses (ed.)
En cuanto a las hipálages se puede afirmar que Góngora fue el primero en hacerlo en español, cosa que impactó incluso a sus detractores «Confieso que no había hallado en los españoles ejemplo hasta ahora, que le vi en las Soledades de Góngora» (Jiménez Patón, Mercurius Trimegistus, sive de triplici eloquentia, sacra, española, romana... Baeza, Pedro de la Cuesta, 1621) al encontrar ejemplos como el de las Soledades: «surcar pudiera mieses, pisar ondas». Podemos encontrar hasta 9 ejemplos de hipálages dobles en el Polifemo. La mayoría de sus hipálages son basadas en los colores o "mutatio ephithetorum" «o púrpura nevada o nieve roja», y encontramos una de tipo verbal «lucir vi un sol en mi frente / cuando en el cielo un ojo se veía».
En cuanto a la armonía fónica podemos ver un uso abundante de aliteraciones «Infame turba de nocturnas aves», que es una referencia de la Tebaida de Estacio (vv. 510-512), como decía Dámaso Alonso «El cultismo tiene un valor externo fonético en el verso [y] presta su cohesión maravillosa al endecasílabo gongorino» y «facilita, con su frecuencia en esdrújulos, una musical alternancia de acentuación» (Obras completas, Madrid, Gredos, 1978 Vol. V pág. 124). Hay una gran predilección por las palabras proparoxítonas, que suelen ocupar el axis rítmico «cuando no del sacrílego deseo» o, en ocasiones, se presentan en la posición inicial «émula vana; el ciego dios se enoja».
En la edición se explica lo crítico y perfeccionista que era Góngora con sus obras, también que estas pasaban por varias revisiones al ser expuestas a su círculo más cercano, de los cuales obtenía consideraciones que a veces aplicaba en forma de corrección.
Quiero acabar expresando mi más sincera admiración al artífice de la obra y a sus inteligentes críticos que nos sirven de transductores al resto de la población, haciendo más accesible obras de una complejidad magna. Como opinión personal el poema me ha parecido tan bueno como complejo, los parajes que se describen en cada octava son aromáticos y calurosos, como si Góngora pintara cuadros mediante el uso de sus palabras y te transportara a estos escenarios; el cambio de la gesta de los héroes por un amor sensual no necesariamente explícito, es a mi modo de ver la fábula, una mejora respecto a la original que le da cierto realismo acercando los héroes mitológicos a representaciones más humanas.
«Honra me ha causado hacerme obscuro a los ignorantes» Luis de Góngora, 1561-1627
(1) En la edición se encomienda a las siguiente obras, las cuales recomiendo visitar, "Góngora y el Polifemo, Madrid, Gredos 1985, vol. I págs. 207-229. Y «Monstruosidad y belleza en el Polifemo de Góngora», Poesía española. Ensayo de métodos y límites estilísticos, Madrid, Gredos 1987, págs. 313-392.