El aclamado bailarín e investigador Fernando López relata en primera persona su paso por Abu Dabi y su experiencia en esta región como hombre homosexual.
«El 3 de agosto de 2020 aterrizaba en Abu Dabi Juan Carlos I, rey emérito de España. Exactamente un año antes aterrizaba yo en la misma ciudad para acompañar a mi pareja, que debía mudarse a la capital de los Emiratos Árabes Unidos por razones laborales.»
Narrado desde la vivencia personal, este libro retrata cómo se enfrenta la población del golfo Pérsico a algunas situaciones relacionadas con cuestiones de género y de dobles vidas, matrimonios concertados, apps para ligar y fiestas «solo para hombres» se entretejen en un diario a la vez íntimo y político.
En este contexto, el silencio, la ficción e incluso la mentira sobre la vida privada se presentan como estrategias de supervivencia que nos obligan a revisar la ontología del armario y el valor incuestionable de la verdad.
«Mi amigo M. suele decir que él tiene una triple una para con su familia, otra para con sus amigos heterosexuales y otra para con sus amigos homosexuales.»
En general decepcionante desde cualquier ángulo. En principio y con un título bastante sugestivo la obra se propone hablar sobre vivencias tabú en el contexto de la experiencia queer en el Medio Oriente, idea que parece reforzarse con la nota de la contraportada, pero que no llega a desarrollarse en el libro. Todo el texto se reduce a una colección inconsistente y no muy bien conexa de anécdotas que el autor acumuló a lo largo de los años, siendo la mayoría de ellas irrelevantes en relación con el tema que propone el título. Además son tan cortas que nunca se llega a profundizar en nada. Es decir, si dejáramos de lado la incoherencia entre la propuesta temática de la obra y el contenido que a la final le ofrece al lector y lo analizáramos desde el punto de vista de la riqueza que puede ofrecer un anecdotario, la obra también fallaría por ser muy pobre en este sentido. En resumen, una obra de la que no se puede extraer absolutamente nada, porque al no desarrollar ningún tema en concreto de manera consistente ni siquiera es entretenida, a lo que se suman las ansias que el autor deja en evidencia de mostrar una erudición que al final no le aporta nada a su texto.
El libro parece que va de un blanquito describiendo sus relaciones sexuales con árabes, pero no hay nada de eso. Solo son pequeñas entradas de diario de un blanquito con reflexiones breves sobre cualquier tema. El blanquito con su mirada colonial explica a los árabes mirándolos desde arriba. La prosa del blanquito a veces intenta ser poética, pero cae en lugares comunes. Otra veces intenta el epigrama, pero en realidad es como leer un tweet bobo. Posiblemente lo peor que he leído este año.
Más que un diario, se convierte en pedazos de corazón, reflexiones y formas de analizar la realidad de un hombre gay en dos ciudades completamente con contextos diferentes. Una narrativa que en ocasiones es casi poética en la que Fernando nos cuenta sus pensamientos, emociones y reflexiones.