"He escrito esto para ti. Para que puedas conocer la verdad. Mi verdad, al menos".
Cristian Reche nos mete de lleno en la cabeza de un hombre trastornado, atrapado en sus miedos, sus arrepentimientos y su propia locura. Pasa sus días en una cabaña, con la única compañía de Maggie, su perra, y una voz en su cabeza. Y esa es la única voz que escucha, pues una sordera le impide oír.
La narración es introspectiva y muy atmosférica, y te obliga a convivir con la incomodidad del protagonista y su lucha interna. Leyéndolo no he podido evitar pensar en una especie de Logen Nuevededos encerrado en una cabaña, solo con sus pensamientos, debatiéndose entre resistir o dejarse arrastrar por lo que es y liberar al Sanguinario. Y como curiosidad muy bien integrada, cada capítulo incluye frases literales del grupo Whisky Caravan, que el autor va hilando con la historia de una forma muy orgánica.
Diría que El perro semihundido es un libro peculiar. Y no lo digo como algo necesariamente negativo.