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Guardianes de la Alhambra
Washington Irving llega a la Alhambra en 1829. Mientras va gestando sus famosos Cuentos, establece relaciones muy estrechas con sus guardianes que le introducirán en la vida cotidiana de una Alhambra abandonada. Son tiempos políticamente revueltos para España y en especial para Granada. Irving conoce a Manuel Cid, un joven pintor, que recogerá el testigo de su amor por la Alhambra. Cuando Irving se ausente será Cid el guía de todos los viajeros románticos que llegarán a Granada inspirados por los Cuentos de la Alhambra. Llegará Mérimée (creador del mito de Carmen), Gautier (el autor de La novela de la momia), Richard Ford (el hispanista que más divulgó las costumbres españolas) o el gran Dumas (padre de Los tres mosqueteros). A todos y muchos más sirvió Cid de cicerone apasionado. Pues Manuel es un hombre romántico e impetuoso que sólo ha conocido dos amores, el de la lucha por la Alhambra y el de la joven Francesca, condesa italiana, con quien vivirá un amor adúltero y arrebatado. Ni las maldades que urde su esposa contra él al verse engañada, ni los desbordamientos del río Darro, ni la llegada del cólera morbo a la ciudad, ni siquiera los temibles incendios que devastarán calles y casas, conseguirán separarlo de Francesca.
394 pages, Kindle Edition
First published July 15, 2010
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Community Reviews
Displaying 1 - 10 of 10 reviews
August 14, 2024
"Resulta desalentador que haya hecho falta que mi padre muriera para que pudiera conocerlo. A veces, lo mejor que hacen algunas personas es legar su historia a los demás cuando ellos ya no están para contarla".
"Ella (Dolores) me contó cómo era la Alhambra, quiénes la habitaron y quiénes la protegieron. Sus guardianes consiguieron que llegara hasta nosotros. Juzguen ustedes si cumplieron con su cometido".
Así nos habla al principio de la novela Maximiliano Cid, un joven que vuelve a Granada en 1857 tras la muerte de su padre y que descubre en su biblioteca la estrecha relación que este mantuvo con la Alhambra y con los ilustres viajeros que la visitaron cuando aún no era lo que hoy conocemos. Su encuentro con Dolores, una de las guardesas del monumento, le permitirá conocer y explicarnos la historia de ese padre, Manuel Cid, burgués diletante, pintor aficionado, contemplador de la belleza y enamorado de su ciudad y de una mujer que no era su esposa, y también la de la ciudad de Granada, durante treinta años.
Carolina Molina se centra en un periodo que desconocía totalmente: cómo llegó la Alhambra al siglo XIX, semiderruida, habitada por los más pobres, con una prisión en su interior, y cómo un grupo de personas la cuidó desde dentro y luchó desde fuera para que fuese dignificada y mantenida, siempre con la polémica de si hay que conservar o restaurar el legado del pasado. La autora se ha documentado muchísimo y se ha basado en los libros que Washington Irving, Richard Ford, Merimée y otros importantes autores publicaron tras sus estancias en el palacio nazarí. Esa habilidad para utilizar las fuentes y para mezclar personajes reales e imaginarios me ha parecido muy interesante. La visión de la alta sociedad granadina, provinciana y sujeta a convenciones, y el contraste con el privilegio de algunos jóvenes acomodados dedicados a la vida artística, junto con las descripciones de costumbres y ambientes, me han recordado a las novelas de Galdós, de quien Carolina Molina es gran admiradora, como ha demostrado en su novela "Los ojos de Galdós".
La historia de Manuel Cid, un personaje de ficción, es interesante, a pesar de que hay momentos en los que pierde algo de fuelle. Creo que en el libro tienen más fuerza las mujeres, empezando por esa Dolores real, que fue admirada por Irving, tan tierna, y siguiendo con Francesca, un espíritu libre, y con Bárbara, la madre de Maximiliano, a veces algo prototípica, pero incluso admirable en su frialdad. Es cierto que se respira un buenismo en toda la novela que en algunos capítulos puede resultar cargante, pero la autora consigue que simpaticemos con la gente sencilla y que imaginemos cómo podía ser la Alhambra hace 200 años, lo cual ya es un mérito importante. Creo que el libro remonta en su parte final y nos deja con ganas de más con un final que enlaza con su continuación, "Noches en Bib-Rambla", que voy a empezar ya, junto con una revisión de los "Cuentos de la Alhambra" de Irving que ahora se hace imprescindible.
"Ella (Dolores) me contó cómo era la Alhambra, quiénes la habitaron y quiénes la protegieron. Sus guardianes consiguieron que llegara hasta nosotros. Juzguen ustedes si cumplieron con su cometido".
Así nos habla al principio de la novela Maximiliano Cid, un joven que vuelve a Granada en 1857 tras la muerte de su padre y que descubre en su biblioteca la estrecha relación que este mantuvo con la Alhambra y con los ilustres viajeros que la visitaron cuando aún no era lo que hoy conocemos. Su encuentro con Dolores, una de las guardesas del monumento, le permitirá conocer y explicarnos la historia de ese padre, Manuel Cid, burgués diletante, pintor aficionado, contemplador de la belleza y enamorado de su ciudad y de una mujer que no era su esposa, y también la de la ciudad de Granada, durante treinta años.
Carolina Molina se centra en un periodo que desconocía totalmente: cómo llegó la Alhambra al siglo XIX, semiderruida, habitada por los más pobres, con una prisión en su interior, y cómo un grupo de personas la cuidó desde dentro y luchó desde fuera para que fuese dignificada y mantenida, siempre con la polémica de si hay que conservar o restaurar el legado del pasado. La autora se ha documentado muchísimo y se ha basado en los libros que Washington Irving, Richard Ford, Merimée y otros importantes autores publicaron tras sus estancias en el palacio nazarí. Esa habilidad para utilizar las fuentes y para mezclar personajes reales e imaginarios me ha parecido muy interesante. La visión de la alta sociedad granadina, provinciana y sujeta a convenciones, y el contraste con el privilegio de algunos jóvenes acomodados dedicados a la vida artística, junto con las descripciones de costumbres y ambientes, me han recordado a las novelas de Galdós, de quien Carolina Molina es gran admiradora, como ha demostrado en su novela "Los ojos de Galdós".
La historia de Manuel Cid, un personaje de ficción, es interesante, a pesar de que hay momentos en los que pierde algo de fuelle. Creo que en el libro tienen más fuerza las mujeres, empezando por esa Dolores real, que fue admirada por Irving, tan tierna, y siguiendo con Francesca, un espíritu libre, y con Bárbara, la madre de Maximiliano, a veces algo prototípica, pero incluso admirable en su frialdad. Es cierto que se respira un buenismo en toda la novela que en algunos capítulos puede resultar cargante, pero la autora consigue que simpaticemos con la gente sencilla y que imaginemos cómo podía ser la Alhambra hace 200 años, lo cual ya es un mérito importante. Creo que el libro remonta en su parte final y nos deja con ganas de más con un final que enlaza con su continuación, "Noches en Bib-Rambla", que voy a empezar ya, junto con una revisión de los "Cuentos de la Alhambra" de Irving que ahora se hace imprescindible.
February 2, 2025
Me esperaba muchísimo más, aún así, no está mal como lectura ligera de fin de semana. Se nota el amor de la autora por Granada (que se contempla siempre con los ojos del alma) y el gran trabajo de documentación previo. Recomendable.
March 3, 2021
Me ha entretenido, he aprendido y lo he disfrutado mucho.... qué más se puede pedir!!!
September 1, 2018
Un libro que me encantó. La narración, el lenguaje usado, las descripciones y la forma en cómo es capaz de envolver al lector en el alma de La Alhambra y hacerle sentir como la sentían las personas que vivían en su entorno y que cuidaban de ella y vivían por ella. De lo mejorcito que he leído en mucho tiempo. Enhorabuena a la autora.
December 8, 2016
Una muy bella novela, muy bien documentada. Es la puerta para más lecturas.
September 9, 2017
No era lo que me esperaba pero me ha sorprendido muy gratamente. Me ha gustado muchísimo de ahí mi calificación 5 estrellas. Estupendo.
September 18, 2025
Este libro consigue hacernos vivir la Granada de la primera mitad del siglo XIX. El narrador sigue la vida de su padre a partir de los visitantes extranjeros que tuvo la ciudad y a los que fue conociendo, empezando por Washington Irving, verdadero protagonista de la primera mitad de la novela. Después se van sucediendo los hechos más importantes para la ciudad y la Alhambra, cuya restauración y los diferentes criterios para la misma se detallan muy bien.
Se cuentan muchas historias diferentes, unas dentro de otras. El hilo conductor es la biografía del pintor contada por su hijo, al que casi no conoció en vida y que debe ir descubriendo poco a poco. Pero como al ir haciendo de cicerone de la Alhambra conoció a sus principales visitantes, también es un repaso a todas esas personas que pasaron por Granada con sus impresiones y algunas anécdotas que vivieron. Acompañando la acción hay un diario de sucesos, los hechos principales que marcaron la ciudad en su transición de la ciudad medieval que se había conservado a la Granada moderna. Y un último tema, el de la conservación de la Alhambra y el enfrentamiento entre los partidarios de conservar y los de restaurar, que comienza en esa época y que tanto influyó en los monumentos de España.
La autora está muy bien documentada y sabe introducir gran cantidad de datos que resultan sorprendentes sin ser pesados, aunque se toma algunas libertades con la historia para hacer la novela más interesante.
Se cuentan muchas historias diferentes, unas dentro de otras. El hilo conductor es la biografía del pintor contada por su hijo, al que casi no conoció en vida y que debe ir descubriendo poco a poco. Pero como al ir haciendo de cicerone de la Alhambra conoció a sus principales visitantes, también es un repaso a todas esas personas que pasaron por Granada con sus impresiones y algunas anécdotas que vivieron. Acompañando la acción hay un diario de sucesos, los hechos principales que marcaron la ciudad en su transición de la ciudad medieval que se había conservado a la Granada moderna. Y un último tema, el de la conservación de la Alhambra y el enfrentamiento entre los partidarios de conservar y los de restaurar, que comienza en esa época y que tanto influyó en los monumentos de España.
La autora está muy bien documentada y sabe introducir gran cantidad de datos que resultan sorprendentes sin ser pesados, aunque se toma algunas libertades con la historia para hacer la novela más interesante.
November 25, 2024
El planteamiento del libro es tremendamente original. Relacionar a las diferentes personalidades que visitaron la Alhambra en el s.XIX mediante la gente con la que se relacionaron es una auténtica genialidad.
Me da un poco de rabia que al final el relato se ha ido convirtiendo en un folletín decimonónico de amores y desamores cuando creo que habría podido redirigir se a otros temas mucho más interesantes.
Con todo es un buen libro. Consigue llevarte a una Granada poco vista y a la que le debemos buena parte de nuestra ciudad actual.
Me da un poco de rabia que al final el relato se ha ido convirtiendo en un folletín decimonónico de amores y desamores cuando creo que habría podido redirigir se a otros temas mucho más interesantes.
Con todo es un buen libro. Consigue llevarte a una Granada poco vista y a la que le debemos buena parte de nuestra ciudad actual.
November 4, 2023
La novela narra los inicios de la conservación de La Alhambra, con la visita de personalidades interesadas en la cultura como Washington Irving, la mezcla de personajes que vivían entre sus ruinas y el esfuerzo de Manuel Cid por difundir el valor de este patrimonio a nivel internacional.
March 23, 2024
Muy entretenido, tierno y divertido, te parece estar leyendo a Galdós o a Baroja. Muy bien escrito.
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