Cuando su hijo mayor fue asesinado brutalmente en el monte cerca del pueblo, don Herculano ya no pudo quedarse con los brazos cruzados. Por eso, a pesar de la preocupación de su esposa y de que los habitantes del pueblo lo consideraran loco, él tomó su machete y su sarape para salir a buscar venganza. Sin embargo, cuando regresó con la cabeza del demonio que había asesinado a su hijo, todos empezaron a tenerle respeto.
El pueblo vivió en paz durante los siguientes años gracias a qué él dedicó su vida a dar caza a los demonios que acechaban la región hasta que, en una noche de tormenta, don Herculano murió.
Fue durante su funeral, cuando todo el pueblo estaba reunido en su hogar, que los demonios se hicieron notar otra vez, devorando a un niño que había salido a jugar al monte. Fue entonces que, convencido por las palabras de su abuela, Julio, el único nieto de don Herculano, decidió tomar el machete y el sarape de su abuelo para salir al monte a hacerles frente a los demonios.
¿Julio será capaz de enfrentar a los demonios que volverán a asolar la región o será devorado en el intento de continuar con la labor de su abuelo?
José Luis Vázquez es escritor mexicano, editor y creador de La biblioteca de Akasha. Es originario de Calacoaya, en Atizapán de Zaragoza, un lugar que terminó convirtiéndose no sólo en su hogar, sino también en uno de los territorios recurrentes de su literatura. Publicó su primer libro en 2016, aunque para entonces ya llevaba años escribiendo historias, canciones y suficientes ideas inconexas como para sospechar que aquello no iba a terminar bien.
Con el tiempo, esas historias comenzaron a encontrarse unas con otras. Personajes que parecían pertenecer a libros distintos reaparecieron décadas o siglos después; acontecimientos menores adquirieron consecuencias inesperadas y novelas concebidas originalmente de manera independiente terminaron formando parte de un mismo universo narrativo. De ese proceso nació La biblioteca de Akasha, un corpus de fantasía oscura, horror, ciencia ficción y literatura fantástica que continúa reconstruyendo y ampliando.
Buena parte de esas historias ocurre en Calacoaya, la Ciudad de México y distintos puntos del país. Esa elección responde a una de sus ideas centrales sobre la literatura fantástica: lo extraordinario no pertenece exclusivamente a castillos, aldeas medievales ni bosques europeos. La fantasía también puede aparecer en una avenida, una tienda de barrio, una casa cualquiera, una estación del transporte público o la calle de una colonia mexicana. Sus personajes pueden encontrarse con demonios, dioses, brujas o con la propia Muerte sin abandonar el territorio cotidiano que conocen.
Además de escribir, ha trabajado en edición y diseño editorial. Fue editor en jefe de Editorial Dreamers y ha participado en proyectos de publicación y difusión literaria. Es también músico autodidacta y ha desarrollado herramientas vinculadas con su universo narrativo, entre ellas el Sistema del Faro, un sistema cronológico ficticio acompañado posteriormente por conversores y otras aplicaciones.
Su obra parte de una idea sencilla que, por alguna razón, se ha complicado durante decenas de libros: ninguna historia existe completamente sola. Por eso suele decir que no ha escrito muchas historias, sino una sola que todavía no consigue terminar.