Tanto el planteamiento teatral de Los interes creados como el diseno de caracteres han sido manejados con una habilidad nada comun. Quiza el mayor acierto de Benavente fue el de dar forma de farsa guinolesca a su pieza y encuadrarla en la tradicion de la "comedia dell'arte." El acopio de fuentes literarias extranjeras, pero, sobre todo, espanolas ha servido en este caso para crear una obra de caracter universal.
Los intereses creados es una obra teatral del premio nobel Jacinto Benavente. Se estrenó el 9 de diciembre de 1907 en el Teatro Lara de Madrid. Junto con La Malquerida es su obra más recordada. Con esta obtuvo el reconocimiento en su época por parte de la Real Academia y también por parte de la clase intelectual y el público. Atendiendo a que extrae prototipos para los personajes de la Comedia del arte italiana, la crítica la ha encuadrado en esta.
Podría entenderse la obra recogiendo una afirmación de Crispín: Mejor que crear afectos es crear intereses (acto II escena IX). Esta afirmación se desarrolla mediante un sencillo esquema argumental que sería el siguiente: A principios del siglo XVII Leandro y Crispín, dos pícaros impenitentes, llegan a una ciudad italiana donde Crispín mediante su labia logra hacer creer que Leandro es hombre adinerado, generoso y culto. Con esta imagen Leandro deberá enamorar a la hija del rico Polichinela para conseguir riquezas. El problema surge cuando el amor se hace real entre ambos jóvenes. Polichinela descubre el engaño que pretende arrebatarle sus riquezas pero no puede librarse del mismo puesto que la boda será un negocio para todos ya que permitirá a Leandro saldar sus deudas con los que creyeron en sus mentiras. Esos mismo crédulos logran convencer al rico Polichinela para que acepte el casamiento. Sin embargo la crítica a los supuestos morales de la sociedad burguesa se suaviza pues Polichinela no es víctima inocente sino que merece castigo por sus desmanes pasados.
Honestamente no me gustan mucho las obras de teatro de esta época, pues me parecen repetitivas con las mismas intenciones, y esta obra no es la excepción.
ESPAÑOL: Es la segunda vez que veo esta obra, en YouTube, en una versión diferente (más moderna) a la que vi hace mucho tiempo. Está muy bien hecha, con buen sonido y buena imagen, y una actuación excelente de José Sazatornil en el papel de Crispín.
Me ha gustado mucho más que la otra vez que la vi (la representación influye), y por eso le doy 4 estrellas y, aunque se trata de una revisión, la coloco entre las mejores del año.
ENGLISH: This is the second time I've watched this play, in YouTube, in a different (more modern) version, compared with what I watched many years ago. It's very well made, with good sound and image, and an excellent performance by José Sazatornil in the role of Crispín.
I liked it much more than the last time I saw it (the performance is important), which is why I'm giving it 4 stars. Although this is a review, I'll place it among the best of the year.
Me entretuve mucho más de lo que esperaba. Una pieza ágil y divertida, pero, en mi opinión, más allá del título y la idea subyacente de la obra, lo que más destaca es el diálogo que mantiene con la tradición teatral de la commedia dell'arte italiana. Los diálogos entre Crispín y Polichinela son extraordinarios.
Es un libro que se lee muy fácil. Libro de leer en "una sentada". Perfecto para ocasiones en las que no saber qué leer. Obrita de teatro entretenida :)
Muy graciosa y ligera. Las partes mas graciosas son las del abogado, Benavente captó demasiado bien la esencia del jurista repelente, tanto que me pregunto si él estuvo en la uc3m.
Una obra muy entretenida y fácil de seguir. Muy diferente al teatro español al que estaba acostumbrado. El semestre pasado leí unas obras de Benavente más serias y me aburrieron bastante, aunque las reconocí como buenas. "Los intereses creados" es mucho más ágil y los personajes son muy identificables. En definitiva, una obra que rezuma personalidad.
Esta obra es una buena representante de la tradición española. Benavente muestra que los hombres pueden ser títeres de sus propios intereses... pero que los sentimientos como el amor son un tipo de interés más noble. Sin dejar de ser interés, por supuesto. Divertida y aleccionante.
Aparte de ser una copia de otro libro, me parece intolerable el final Disney Channel. Me explico: ¿Después de engañarte como te ha engañado - ¡y hasta fingir estar moribundo! - pasa lo que pasa? Silvia, sal de ahí guapa. Por cierto que coñazo, se me ha hecho larguísimo. Lo único que me ha hecho reir es cuando parecía que se iba a suicidar y luego no, solo estaba subiendo al techo por la ventana. Ah bueno y cuando el doctor mueve comas y arregla la vaina en tres segundos. En fin, eso. Si tuviera que darle otra cosa que no fueran estrellas le daría un diagnóstico de mitomanía grave.
«Para salir adelante con todo, mejor que crear afectos es crear intereses...»
«En esta galera de ahora eres tú más fuerte que yo; rema por mí, por el fiel amigo de entonces, que la vida es muy pesada galera y yo llevo remado mucho».
Una buena obra teatral. Es graciosa y entretenida.
Pues sinceramente no me ha gustado mucho. Intenta imitar a lo antiguo, pero sin la gracia de aquellos. Y luego tampoco sé muy bien qué trata de contar el autor aparte de lo evidente. Me ha parecido muy insustancial.
Comedia fácil de leer, muy bien escrita, que trata temas más que interesantes. Recomendable incluso para aquellos a los que no les gusta el teatro (como yo).
no me lo he terminado pero lo doy por leído y para acordarme de que lo he leído lo dejo por aquí, menudo aburrimiento este señor fijo que decía que había nacido en la época equivocada
El título viene que ni pintado a una obra donde Benavente plasma a dos aventureros sin beneficio que recalan en una villa para acabar transformando la vida de sus ciudadanos en base a sus altos intereses.
Una obra breve que derrocha ingenio, especialmente por el personaje de Crispín, y ofrece un abanico de recursos humorísticos y de estilo que van desde lo burdo a lo muy elaborado, como si jugase con la mente del lector en todo momento. Resulta tan conocida precisamente por la condensación de homenajes que realiza al teatro a lo largo de varias épocas.
Para mí, lo mejor: cómo cierra la obra, cómo te deja esa sensación de revivir lo más clásico del teatro español en una sola narración.
Me resulta sorprendente que ésta sea considerada la mejor obra, o al menos la más representada, de un Premio Nobel de Literatura. Aburrida, predecible y escrita al menos doscientos años después de tiempo.
Puede ser que el hecho que esté escrita en una prosa ágil y no en versos como en el Siglo de Oro, sea parte de su encanto para quien no conoce la Commedia dell'Arte.
Si nos limitamos a autores relativamente cercanos al espíritu de la Commedia dell'Arte, personalmente me parece muy superior Molière.
CRISPÍN: Doña Sirena… ¡excusad la indignación! No hay nadie presente que pueda importaros. Guardad ese papel junto con otros… y no se hable más del asunto. Mi señor no os propone nada indecoroso, ni vos consentiríais en ello… Cuanto aquí suceda será obra de la casualidad y del amor. Fui yo, el criado, el único que tramó estas cosas indignas. Vos sois siempre la noble dama, mi amo el noble señor, que al encontraros esta noche en la fiesta, hablaréis de mil cosas galantes y delicadas, mientras vuestros convidados pasean y conversan a vuestro alrededor, con admiraciones a la hermosura de las damas, al arte de sus galas, a la esplendidez del agasajo, a la dulzura de la música y a la gracia de los bailarines… ¿Y quién se atreverá a decir que no es eso todo? ¿No es así la vida, una fiesta en que la música sirve para disimular palabras y las palabras para disimular pensamientos? Que la música suene incesante, que la conversación se anime con alegres risas, que la cena esté bien servida…, es todo lo que importa a los convidados. Y ved aquí a mi señor, que llega a saludaros con toda gentileza. pg.80
LEANDRO. Decidla. SILVIA. La noche amorosa, sobre los amantes/ tiende de su cielo el dosel nupcial./ La noche ha prendido sus claros diamantes/ en el terciopelo de un cielo estival./ El jardín en sombras no tiene colores,/ y es en el misterio de su oscuridad/ susurro el follaje, aroma las flores,/ y amor… un deseo dulce de llorar./ La voz que suspira, y la voz que canta/ y la voz que dice palabras de amor,/ impiedad parece en la noche santa,/ como una blasfemia entre una oración./ ¡Alma del silencio, que yo reverencio,/ tiene tu silencio la inefable voz/ de los que murieron amando en silencio,/ de los que en la vida, por amarse mucho, tal vez no supieron su amor expresar!/ ¿No es la voz acaso que en la noche escucho/ y cuando amor dice, dice eternidad? [...] CRISPÍN. (Que aparece por la segunda izquierda. Aparte) ¡Noche, poesía, locuras de amante!.../ ¡Todo ha de serviros en esta ocasión!/ ¡El triunfo es seguro! ¡Valor y adelante!/ ¿Quién podrá vencernos si es nuestro el amor?
POLICHINELA. ¡Calla! ¿Quién eres tú, que tanto sabes y tanto hablas? CRISPÍN. Soy…, lo que fuiste. Y quien llegará a ser lo que eres…, como tú llegaste. No con tanta violencia como tú, porque los tiempos son otros, y ya sólo asesinan los locos y los enamorados, y cuatro pobretes, que aún asaltan a mano armada al transeúnte por calles o caminos solitarios. ¡Carne de horca despreciable! pg.86
LEANDRO .-Pero ¿cómo salvarnos? ¿Qué puedo yo hacer? Dime. CRISPÍN.-Nada ya. Basta con aceptar lo que los demás han de ofrecernos. Piensa que hemos creado muchos intereses y es interés de todos el salvarnos. pg.105
CRISPÍN.-¡Chito! Comprenderéis que mi señor no dice lo que siente. SIRENA.-Lo comprendo... ¿Qué no daría él por ver a Silvia a su lado, para no separarse nunca de ella? CRISPÍN.-¿Qué daría? ¡No lo sabéis? SIRENA.-Por eso lo pregunto. CRISPÍN.-¡Ah, doña Sirena!... Si mi señor es hoy esposo de Silvia, hoy mismo cumplirá lo que os pro metió. pg.106
DOCTOR. Constan aquí otros muchos delitos de estos hombres y a ellos han de sumarse estos de que ahora les acusáis. Y yo seré parte en todos ellos; sólo así obtendréis la debida satisfacción y justicia. Escribid, señor Secretario, y vayan deponiendo los querellantes. PANTALÓN. Dejadnos de embrollos, que bien conocemos vuestra historia. HOSTELERO. No se escriba nada, que todo será poner lo blanco negro... Y quedaremos nosotros sin nuestro dinero y ellos sin castigar. PANTALÓN. Eso,eso... ¡Mi dinero, mi dinero! ¡Y después justicia! pg.113
SIRENA. Decís bien, señora Polichinela. ¿De qué sirven las riquezas sin amor? COLOMBINA. De lo mismo que el amor sin riquezas. pg.122
CRISPÍN. ¿Y es poco interés ese amor? Yo di siempre su parte al ideal y conté con él siempre. Y ahora acabó la farsa. SILVIA. (Al público.)Y en ella visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos,como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses,las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición: tiran unos de sus pies y los llevan a tristes andanzas; tiran otros de sus manos, que trabajan con pena, luchan con rabia, hurtan con astucia, matan con violencia. Pero entre todos ellos, desciende a veces del cielo al corazón un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna: el hilo del amor, que a los humanos, como a esos muñecos que semejan humanos, les hace parecer divinos, y trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone alas en nuestro corazón y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno, y no puede acabar cuando la farsa acaba.(Telón)
Fascinante y compleja, Los intereses creados, es una pequeña sátira que critica de manera despiadada el capitalismo y la exagerada adoración al dinero. Todo ello usando los personajes clásicos de la comedia medieval italiana. Hecho que, sinceramente, no ayuda a mejorar la compresión del argumento. De cualquier forma, la obra es tan corta y rítmica que la terminas con bastante rapidez, dejándote poco tiempo para la reflexión.
El gran Jacinto Benavente firma la autoría de esta pieza teatral. Hombre poco dado a los extremismos, hecho que se representa a la perfección en sus obras, consigue un tono mesurado en sus críticas no del gusto de todos. En cualquier caso, desde el punto de vista literario, este libro es magnífico. Benavente pone su pluma al servicio de la parodia y eso se nota. Su estilo resulta elegante, rebuscado y con una ejecución compleja, que usa una prosa dinámica, rica y maravillosamente bien desarrollada, un lenguaje de gran belleza y musicalidad espectacular y unas descripciones que, incluso para ser de teatro, resultan bonitas y explicativas. Caso aparte hay que hacer de los personajes. Crispín y Leandro, los protagonistas, más que personajes separados parecen partes del mismo ser, con personalidades contrarias pero complementarias. El resto de los personajes sigue su guion como buen arquetipo de la comedia italiana: Arlequín, el eterno poeta, el capitán, representante del honor y la justicia, Polichenela, un bribón avaro y materialista, Silvia, su hija, la belleza de la que Leandro se enamora, etc...
Con ese título, Los intereses creados, no resulta muy difícil saber de qué trata esta obra. Ya lo he dicho anteriormente, pero en esencia trata sobre la hipocresía, las apariencias y lo sencillo que resulta engañar a gente superficial y codiciosa. Crispín y Leonardo llegan a una nueva ciudad huyendo de la justicia. Hambrientos, cansados y sin un céntimo, Crispín consigue engañar a todos y convencerles de que Leandro es un gran señor y él su criado. Gracias a ello consiguen casa y comida. Pero no contento con eso comienza a establecer una serie de conexiones provechosas con la gente rica de la ciudad. Gracias a todos estos embustes, Leandro conoce a Silvia, joven casadera de uno de los mercaderes más ricos de la ciudad. Pronto Crispín establece un plan: casar a Leandro con Silvia para asegurarse el estatus económico. Pero la historia se complica cuando el propio Leandro, enamorado de Silvia, se niega a seguir el plan. Y hasta aquí puedo desvelar. Es obvio que, aunque la novela reprocha la hipocresía social, lo hace con una amabilidad un tanto nauseabunda que consigue que el perfecto y bonito desenlace encaje bien. Al final, todo se soluciona y todos quedan contentos.
En suma, Los intereses creados es una obra para pasar el tiempo de la que no puedes esperar nada más que un entretenimiento simple. Pese a que lo intenta, tanta benevolencia consigue asquearte y cansarte un poco. Pero es comprensible porque los delincuentes, pintados como pícaros de mala fortuna, consiguen despertar tu empatía y simpatía. Así que la conclusión te deja con una sonrisa en los labios y una pregunta en la cabeza: ¿Cuántos intereses hemos creado cada uno de nosotros?
Esta es la historia del poder de la oratoria y de cómo una mentira repetida convenientemente puede transformarse en realidad. En esta comedia satírica, Jacinto Benavente, nos presenta a dos pícaros, Crispín y Leandro, que llegan a una ciudad desconocida huyendo de la justicia. Crispín, un embustero locuaz e instruido en el arte del engaño, se convierte en el cerebro de la trama: harán pasar a Leandro por un caballero de noble linaje para conseguir numerosos favores y atenciones.
Gracias a la charlatanería de Crispín y a la belleza de Leandro, serán capaces de convencer a la gente de que son un señor y su criado que han llegado a la ciudad para atender cuestiones secretas de gran importancia. Poco a poco más personas se verán afectadas por esta estafa, perdiendo dinero y viendo afectada su reputación.
La maraña de mentiras empieza a desmoronarse como si fuera una torre de naipes y Crispín, siempre locuaz y cautivador propone como resolución del conflicto una huida hacia adelante: Leandro debe casarse con Silvia, la hija del señor Polichinela, el hombre más rico de la ciudad, quién amasó su fortuna deshonestamente gracias a una vida plagada de fraudes y engaños. Con la abundante dote de este matrimonio, Leandro podrá reparar los daños causados a las víctimas de sus mentiras.
Así, una solución inmoral acaba siendo aceptada por todos: convertir el engaño en realidad es la opción más favorable. Excepto para el señor Polichinela, claro, quien recibe su castigo, pues, como bien dice el refrán, «ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón».
Se podría afirmar que, en esta breve pero inmensa obra, Jacinto Benavente retrata la hipocresía de la sociedad burguesa de su época. Y, como suele ocurrir con los grandes escritores, al hablar del pasado, apunta hacia el futuro y pone de manifiesto problemas del presente.
A picaresque drama is “a genre of prose fiction that depicts the adventures of a roguish, but appealing hero, of low social class, who lives by his wits in a corrupt society.” Think Robin Hood. Jacinto Benavente was an early 20th century Spanish dramatist who won the Nobel Prize for Literature in 1922. “The Bonds of Interest” (published in 1908) is probably Benavente’s most famous play. The drama is picaresque in that the leading characters are devoid of wealth but (especially the servant, Crispín) possess their wealth in cunning. It has been called a “farce for puppets” where “everything happens in it that could never happen, its personages are not real men and women, nor the shadows of them, but dolls or marionettes of paste and cardboard, moving upon wires which are visible even in a little light and to the dimmest eye." The plot is both comical and chimerical, yet the underlying message regarding the meaning of life is quite serious. Benavente concludes his tale by reminding the audience, “there is something noble, something divine in our lives which is true and which is eternal, and which shall not close when the farce of life shall close.”
Junto com Echegaray, Benavente é o Nobel espanhol mais esquecido de todos. Esse desmerecimento tem mais injustiça que em Echegaray, dado que a obra de Bevante é bem mais sólida, mais pulida e atraente que a de Echegaray. Não obstante, mesmo inserindo-se cronologicamente no modernismo, o autor de "Los intereses creados" tem pouco de moderno. Sua inovação é mínima e por isso o desinteresse dos leitores posteriores à segunda metade do século XX é totalmente justificado.
"Los intereses creados" segue em alguns aspectos a tradição picaresca espanhola, focando, não obstante, na classe burguesa e nos mundos do negócios. Em atacar seus espectadores Benavernte foi gênio. Sua quase fina ironia é muito bem conquistada, conseguindo isso por meio de diálogos ambíguos, personagens moralmente nada maniqueístas e escolhas narrativas surpreendentes.
Se conseguimos vislumbrar isso, essas grandezas, ignorando com um pouco de esforço a carência de inovação e originalidade de suas peças, poderemos resgatar e continuar desfrutando um pouco mais desse grande escritor que foi Jacinto Benavente.